Montessori es una filosofía, es una forma de educar y, por lo tanto, es globalizadora. No es sólo una forma de transmitir conocimientos. Si queremos que los niños se beneficien de ella debemos primero entenderla y después aplicarla en casa.

Aclaremos antes dos conceptos que van de la mano pero no son lo mismo: enseñanza y educación.

La enseñanza es un acto de una persona que transmite a otra unos conocimientos sobre una materia determinada.

Educación es un concepto mucho más amplio. Proviene del verbo latino “educare” que significa criar, alimentar e instruir y de “educere” que significa extraer, sacar. Tiene como objetivo que la persona (el niño en este caso) saque lo mejor de ella, lo que mejor sabe hacer, es decir, que descubra y desarrolle sus dones y talentos.

Así pues, educar comienza en casa, es una labor de los padres que después continúa en el centro escolar y por eso, los padres y madres eligen la escuela que mejor complementa con los valores familiares, de hecho, la elección de colegio para nuestros hijos es una decisión difícil de tomar, ya que todos sabemos que para que se produzca una educación óptima del niño, familia y escuela deben ir de la mano.

 

Los padres que lleven a sus hijos a una escuela Montessori deben tener algunos conceptos claros y aplicarlos en casa, pero no porque la escuela lo diga sino porque se los creen y piensan que es lo mejor para el desarrollo de sus hijos y si son contrarios a estos conceptos, que no comulgan con ellos, mejor que elijan otro tipo de escuela  porque sino van a entrar en muchas contradicciones y van a estar cuestionando continuamente todo lo que hace la escuela.

 

Voy a analizar los conceptos más básicos, los que sí o sí tienen que tener las familias claros, entenderlos y aplicarlos.

 

El primero es la AUTONOMÍA.

Montessori son escuelas donde se valora mucho y se potencia la autonomía del niño, es uno de los propósitos principales. El niño es feliz siendo autónomo, el niño tiende a querer autonomía, quiere imitar a los adultos y valerse por sí mismo, al igual que los ancianos, cuando éstos ya no pueden valerse por mismos su autoestima baja y cada vez se sienten peor, por eso los ancianos se empeñan en hacer las cosas por sí mismos, los niños son igual, son etapas muy parecidas. Ellos necesitan hacer las cosas por sí mismos, desde el primer momento en el aula les dejamos que hagan las cosas, no les damos ayudas innecesarias porque las ayudas a veces les están perjudicando. Todo lo que tenga que ver con la vida práctica como vestirse solo, lavar sus platos, poner la mesa, barrer, etc los padres deben dejar que lo hagan en casa.

Este valor de INDEPENDENCIA o AUTONOMÍA que es la capacidad de un ser vivo de vivir sin la ayuda del otro es un propósito fundamental en una escuela montessori. Si dentro del aula estamos intentando que el niño haga todo solo y luego no se apoya en casa el niño percibe que se le piden cosas distintas en casa y en la escuela y su progreso puede ser más lento.

 

El segundo punto importante es el ORDEN.

El orden es parte de nuestro plan cósmico, en todo lo que vivimos hay un orden y el niño lo necesita, de hecho es uno de los periodos sensitivos que tiene el niño. Para que una persona pueda aprender y pueda ir ordenando en su cabeza el mundo que le rodea, es decir, para que el niño vaya adquiriendo las cosas y las vaya categorizando en su mente necesita un orden externo. Las aulas Montessori son muy ordenadas, en las que apreciamos ese valor y pedimos a  los niños que lo respeten, por ejemplo, dejando cada material en su sitio. Pedimos que en  casa sea lo mismo, que sea una casa ordenada, en la que cada uno recoge sus cosas, donde todo tiene un sentido, un porqué y que el niño también se haga cargo de eso, que recoja lo que ya no use.

El niño necesita tener orden externo para crear su orden interno, además de que le da confianza, seguridad, le permite concentrarse y le da consistencia y rutina. Por tanto, algo que los padres pueden hacer en casa por sus hijos es darles un ambiente ordenado.

Podéis leer más acerca del orden pinchando aquí.

Tercer punto: TENDENCIAS HUMANAS

Son tendencias que tenemos todos los seres humanos, son universales y son: la orientación, el trabajo, la exploración, la mente matemática y las necesidades espirituales. Estas tendencias también se trabajan en una escuela Montessori y pensamos que en casa se deben desarrollar. Se podría decir que son los dones y talentos con los que todos nacemos, son inconscientes y espontáneos. Se manifiestan durante toda la vida como potencialidades creativas. 

Como decía al principio del post educar consiste en extraer estos dones, estas tendencias y evitar los obstáculos que impiden que los niños las desarrollen, como pueden ser ambientes muy estructurados en los que el niño no es libre de hacer lo que le gusta, falta de comunicación para hablar con nuestro hijo, escucharlo y entenderlo, falta de amor, falta de paciencia, falta de tiempo. Es decir, debemos como padres entender a nuestro hijo y potenciar su desarrollo y su autonomía estando muy presentes y muy atentos  a lo que necesitan y quieren desarrollar en cada momento. 

 

Cuarto punto. EL MOVIMIENTO.

Los niños aprenden a través del movimiento, lo contrario a lo  que ocurre en las escuelas tradicionales, se le pide al niño que esté sentado la mayor parte del tiempo y si lo cumple es un niño que “se porta bien”, y un niño que se mueve mucho “se porta mal”. No es así. Los niños necesitan moverse para su desarrollo intelectual, de ahí la palabra “psicomotricidad”, están unidas las capacidades cognitivas con el movimiento, los niños aprenden moviéndose, no les podemos tener sentados porque no van a  desarrollar igual sus capacidades. En un aula Montessori el niño se mueve con libertad, eso no quiere decir que les dejemos correr, saltar, etc. pero sí que pueden moverse por el aula libremente, pueden ir al baño cuando lo necesiten sin tener que preguntar a la guía, pueden beber agua y comer cuando lo necesiten, se confía en ellos, esa confianza que se deposita en los niños hace que ellos no la traicionen. No es como en las escuelas tradicionales, que los niños están sentados todo el tiempo y si un día pueden hacer algo más  movido se descontrolan porque no saben qué hacer con esa libertad. En una escuela Montessori el niño tiene libertad desde el primer momento que entra, pero no confundamos libertad, os remito al post de “Libertad y disciplina Montessori” que puedes leer pinchando aquí, es un respeto por el bien común. 

Lo mismo tendría que pasar en casa, el niño debe moverse libremente y escoger la actividad que quiere hacer y con qué jugar. El niño tiene la necesidad de jugar y debemos permitirle ese espacio de juego libre con el que el niño se expresa porque eso es terapéutico.

 

Quinto punto: EL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN.

 

El lenguaje es la gran conquista del ser humano. El niño tiene que comunicarse libremente y debemos potenciar mucho el uso del lenguaje, porque es una herramienta que va a hacer que se desarrolle su parte más racional y eso va permitirle que exprese mejor lo que siente y lo que le ocurre en cada momento. Hay que instalarlo mucho a que hable, que se exprese, nunca cortarle ni corregirle, no decirle lo que debe decir o no, permitirle que se exprese libremente respetando a las demás personas.

 

Sexto punto: VIDA PRÁCTICA.

Cuando un niño pequeño entra en “Casa de niños” con 3 años lo primero que trabajamos con él es Vida Práctica. Es una preparación indirecta para el resto de áreas: sensorial, lenguaje y matemáticas. En vida práctica se trabajan muchas cosas de orden que después les servirán en sensorial, se trabaja mucho la psicomotricidad de la mano y la muñeca que después les van a servir para el desarrollo de la escritura y también muchas secuencias que les preparan para la mente matemática. Entonces los padres deben entender el porqué de estos ejercicios de vida práctica, porque estamos poniendo unas bases muy sólidas que van a hacer que los aprendizajes posteriores los adquiera mejor. Los padres pueden colaborar en casa dejando que los niños hagan todas las actividades del hogar, pongan la mesa, frieguen, plieguen la ropa, barran, etc.

 

Hay una serie de normas más pequeñas que son igualmente importantes y hay que tenerlas claras, para aplicarlas también en casa:

  • Al niño no se le corrige. Cuando ha hecho algo que no ha completado con éxito, él mismo se va a dar cuenta, no se le corrige todo el rato.
  • El dibujo es libre, no damos fotocopias para pintar ni damos muestras de dibujos para que los copien, hay papeles en blanco que él mismo coge cuando quiere dibujar y no se hacen juicios sobre sus dibujos ni se les pide que nos los expliquen todo el rato.
  • Sí que utilizamos el refuerzo positivo porque el niño también necesita que se le diga de vez en cuando que ha trabajado bien o qué bonito te ha quedado lo que has hecho, etc. No es un refuerzo continuo, porque el niño ya se da cuenta cuando lo hace bien, pero sí que lo utilizamos. Lo que no hacemos es corregir ni castigar.
  • Confiamos en que el niño elige el material que necesita en cada momento.

 

Todas estas recomendaciones harán que vuestros hijos e hijas se sientan más respetados y crezcan más felices, son pequeñas cosas pero para ellos muy importantes, tanto si les lleváis a una escuela Montessori como si no. 

Termino con una cita de María Montessori:

 “No se ve el método. Lo que se ve es el alma del niño, que, libre de obstáculos, actúa según su propia naturaleza.” (El niño. El secreto de la infancia)

 

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología

 


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