Si alguna vez os habéis planteado cómo iniciar un ambiente Montessori y no sabéis por dónde empezar, este es vuestro post, os voy a dar algunas ideas.

Empecemos por el grupo de niños y niñas

En casa de niños pueden haber edades comprendidas entre 2 y medio y 6 años, todos mezclados en el mismo aula. Si empezáis de cero es recomendable que sólo admitáis a niños de edad entre los 2 y medio y 4 años, porque los más mayores si nunca han trabajado en Montessori puede que les cueste más adaptarse, pero esto es sólo una recomendación. Es mejor que el grupo vaya creciendo junto desde el inicio y que los mayores sean niños que hayan trabajado el método desde el principio. Este sería un ejemplo de distribución para empezar: 

  • 4 niños/as de 2 años y medio
  • 4 niños/as de 3 años
  • 4 niños/as de 3 años y medio
  • 3 niños/as de 4 años

Podemos empezar con 15 niños y poco a poco ir aumentando. El número máximo de niños dependerá del tamaño del aula, pensad que se necesitan unos 3,25 metros cuadrados por niño. Yo no pondría más de 25 niños en un ambiente pero podéis encontrar escuelas y textos que dicen que se admiten hasta 35 niños. Siempre tiene que haber dos adultos por ambiente, una guía y un asistente, aunque en algunos ambientes hay dos guías.

Foto cedida por el Colegio Montessori Illes Balears

 

Cómo debe ser el aula

La forma del aula es preferible que sea rectangular, cuadrada o circular, para que permita la visibilidad de los niños desde todos los puntos. Tener siempre en cuenta el tamaño de la habitación con respecto al número de niños.

Siempre debe haber un ambiente al aire libre para trabajar, donde incorporamos algunas actividades que los niños pueden hacer en el exterior como lavar ropa, tender, pintar en caballete o cualquier otra que nos parezca apta. Este espacio debe estar vallado con respecto al patio de juegos y con acceso directo desde el aula. El patio de juegos estará al lado y es donde los niños juegan de forma libre en el horario asignado.

El ambiente debe estar siempre limpio y ordenado. Debe ser lo más atractivo y sencillo posible. Es preferible comprar materiales buenos, aunque tengamos que invertir un poco más, para que nos duren más tiempo.

Las paredes preferiblemente blancas y si queremos color que sean en tonos pastel. El suelo de madera porque se sientan a menudo en él a trabajar y es más cálido. Que haya ventanas que proporcionen luz natural y que puedan ventilar el ambiente.

La habitación debe tener los baños dentro, adaptados al tamaño de los niños, si no es posible que esté dentro que sea una habitación muy cercana, ya que los niños tienen libertad en todo momento para ir al baño y si son muy pequeños se pueden desorientar al principio. 

Debe tener un cuartito o armario grande donde guardar los materiales.

Se necesita un fregadero para actividades de vida práctica, que si no está a la altura de los niños se pondrá un taburete para ellos. 

Un lugar para tomar el snack, donde los niños se sientan a comer y beber agua cuando lo necesiten. No hay un momento concreto en el que todos los niños toman su snack a la vez (almuerzo en España), sino que se habilita un espacio en el que el centro pone agua y comida (fruta, sándwiches, frutos secos, etc) y los niños se acercan a comer cuando lo necesitan. Tienen que comer en ese espacio, no pueden ir comiendo por la clase mientras trabajan, esto es importante para no manchar el aula y para concentrase en el trabajo o en la comida. Si la escuela quiere que cada alumno lleve su snack puede hacerlo así pero lo dejarán en el lugar de comer e irán a tomarlo cuando lo necesiten. 

Se establece un horario de trabajo de 3 horas ininterrumpidas, por ejemplo de 9 a 12h, y dentro de ese horario trabajan y comen y beben cuando lo necesiten. Después de esas 3h tienen su tiempo de juego libre en el patio.

Tener ganchos y perchas para colgar chaquetas.

Foto cedida por el Colegio Montessori Illes Balears

 

Cómo organizar el espacio dentro del aula.

Considerar un espacio para trabajar en el suelo y uno para mesas de trabajo. Distribuir dónde vamos a ubicar las estanterías para organizar el material en secuencia y mantenerlo ordenado, no necesariamente tiene que estar  pegado a las paredes del ambiente. Tener en cuenta que esto debe estar colocado de tal forma que no produzca problemas  de circulación por el aula. Tener en el suelo un lugar para dibujar la elipse (actividad Montessori).

En cuanto a sillas y mesas, deben ser del tamaño de los niños. Hay una silla por niño pero no una mesa por niño porque no todos los niños están al mismo tiempo trabajando  en una mesa. Por ejemplo, si tenemos 15 alumnos se deben tener 15 sillas pequeñas y unas 8 mesas. También tendremos una mesa y silla grande para las guías, aunque esto es opcional, y un taburete o banqueta de la guía que va moviendo para dar las presentaciones y sentarse al lado de los niños.

Se deben tener alfombras para trabajar en el suelo, preferiblemente de tejidos naturales como lana o algodón, lavables y sin flecos. Con colores que no distraigan la atención de los niños. Se necesitan alfombras grandes y pequeñas, teniendo en cuenta el material que trabajamos en el suelo, por ejemplo las barras rojas. Tener un lugar en el ambiente en el que se dejan las alfombras enrolladas y los niños las cogen cunado las necesitan.

Foto cedida por el Colegio Montessori Illes Balears

 

Organización del ambiente.

Mantenerlo siempre limpio y organizado.

Haz un plan de dónde se va a ubicar cada área y cómo se van a colocar las mesas, teniendo en cuenta la libre circulación por el aula y la visibilidad.

El orden de las áreas es el siguiente: vida práctica, sensorial, lenguaje y matemáticas.

Vida práctica al lado del fregadero y cerca del exterior para poder hacer alguna actividad fuera, donde también podemos tener un espacio para jardinería e incluso un huerto.

Podemos tener una mesa de observación en la que ir poniendo objetos curiosos que pueden traer los niños de casa y se puedan observar.

Tener un rincón de lectura, en el que habrá una silla cómoda, sofá o alfombra con cojines, una librería con los cuentos y libros, una lámpara de luz, una planta y un cuadro. Este es un espacio muy acogedor en el que los niños se sientan a disfrutar de la lectura. No puede haber más de dos niños sentados leyendo para evitar distracciones, se pretende que sea un momento de introspección para el niño.

Tener una zona musical donde los niños puedan escuchar música de forma individual. 

Tener un espejo de cuerpo entero y una mesa de aseo para que los niños se puedan peinar y asear. Ellos traerán su propia bolsita de aseo con peine, cepillo y pasta de dientes que dejarán en su casillero.

Como ya he dicho antes, tener una silla para la guía y el asistente y un taburete que se usa a la hora de dar una presentación, ya que no se cogen las sillas de los niños.

Tener material Montessori, el real, no materiales que dicen ser Montessori y no lo son, para esto puedes asesorarte con una guía.

Queda muy bonito tener siempre jarrones pequeños con un par de flores que los mismos niños colocan, siguiendo la actividad de “arreglar flores”. 

Y si queremos ser muy fieles a la esencia Montessori podemos colocar en el aula la imagen: “Madonna della seggiola” de Rafael, fue la imagen elegida por María Montessori para presidir las “Casa dei Bambini” de todo el mundo.

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología


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