Qué difícil se nos vuelve la crianza a veces, qué intensa y qué cúmulo de emociones se nos disparan. Hasta que no somos madres y padres no nos hacemos una idea, hay que vivirlo para saber lo que es. Parece que nuestros hijos nos saquen a veces nuestros demonios, nuestro lado más oscuro, te ves haciendo y diciendo cosas que jamás habías pensado que harías y dirías. Pues sí, así es, es un proceso habitual y muy terapéutico, los hijos (y la pareja) son tus grandes maestros, porque te hacen aflorar la sombra.

La SOMBRA es un concepto de acuñó el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung y hace referencia  a todos los aspectos ocultos o inconscientes de uno mismo, tanto positivos como negativos, que el ego ha reprimido y nunca ha reconocido. Es decir, es todo aquello que no reconocemos en nosotros mismos pero sí lo vemos reflejado en los demás.

El ojo puede verlo todo menos a sí mismo, necesitamos un espejo. Nuestra sombra la vemos reflejada en los demás, ellos nos hacen de espejo. A este mecanismo de proyectar nuestra sombra en los demás se le llama PROYECCIÓN.

Todos los aspectos que vemos en los demás, que no podemos soportar, que nos remueven nuestras emociones y sensaciones más profundas forman parte de nuestra sombra, son todo aquello que no nos permitimos ser, abrazar o amar.

Para conocernos y amarnos de forma completa  a nosotros mismos  debemos conocer, aceptar e integrar nuestra sombra. Nuestros familiares, amigos, pareja y sobre todo nuestros hijos son las personas en las que más nos proyectamos. Los niños y adolescentes son expertos en mostrar actitudes que nos hacen despertar nuestro lado oculto. Saben sacar a relucir nuestros miedos, limitaciones y densidades.  Nos retan, nos muestran actitudes que no soportamos.

 ¿Pero, cómo empezó todo?

Cuando tú fuiste una niña o niño había cosas que hacías que tus padres no podían soportar y te reñían, te hacían callar, te castigaban, etc. Esas actitudes y formas de responder las fuiste reprimiendo porque sabías que te iban a causar daño y llegaste a pensar que eran muy malas, ya que las personas más importantes y sabias para ti en ese momento, te lo decían. Todos esos aspectos que reprimiste a la fuerza, forman tu sombra, y para poder verlos empezaste a proyectarlos en los demás, al igual que tus padres los proyectaban en ti. También reprimimos conductas con otros familiares cercanos y en el colegio. Con esto no pretendo echar la culpa a los padres, ellos lo hicieron lo mejor que pudieron y supieron, al igual que lo haces tú.

Os pongo un par de ejemplos muy claros:

“Una niña muy movida, intensa, rebelde, que expresa sus opiniones de forma muy vehemente y que contesta fuerte. Puede ser que esa forma de ser moleste a sus padres y familiares y  le digan de forma recurrente que las niñas tienen que ser más suaves, calmadas, buenas, las niñas no son agresivas. Ella va a ir reprimiendo esa faceta suya, que no es buena ni mala, sino que simplemente forma parte de ella y debe integrarla y reconocerla como el resto de facetas que tiene, pero la reprime y la olvida. Cuando es adulta puede que establezca relaciones en las que el otro responda de forma agresiva, puede que sus hijos también lo sean y peguen o muerdan a otros niños. Ella está proyectando esos aspectos que un día reprimió, no lo quiere ver en ella misma y cuando lo ve en los demás no lo puede soportar. Su proceso terapéutico empieza cuando se da cuenta que ella también tiene esa conducta agresiva, y no pasa nada. La agresividad tiene detrás emociones como la ira, la frustración y el dolor y hay que reconocerlas para poder sanarlas y para poder canalizar la conducta agresiva de forma positiva, es decir, no dañando a los demás.”

“Otro ejemplo, puede ser un niño muy tranquilo al que le gusta estar sin hacer nada todo el día, sus padres le etiquetan como “vago” y le exigen que haga cosas para ser “alguien”, todo de forma recurrente y diaria. Este niño, de adulto, puede que odie a las personas que no hacen nada y que sea un adicto al trabajo”.

Volviendo a la idea que os quiero hacer llegar, nuestros hijos son unos expertos en hacernos ver nuestros lados ocultos y reprimidos. También lo es nuestra pareja, de hecho, no hace falta que vayamos a buscar maestros espirituales muy lejos, ya convivimos con ellos. La vida, por sí misma, es terapéutica, nos pone y nos quita en cada momento aquello necesario para nuestro desarrollo y nuestra evolución.

¿Cómo sé cuando estoy proyectando mi sombra?

Es muy fácil de ver pero muy difícil de creer y de aceptar. Todo aquello que ves en los demás que no puedes soportar, que odias, que te “pone de los nervios” y te hace estallar, eso es tu sombra. No son aspectos que no nos gustan pero controlamos nuestras emociones y reacciones al verlos, son aquellas cosas que nos mueven las entrañas. Yo puedo ver que mi hijo pega y muerde pero no me molesta  tanto, le corrijo porque no es una conducta adecuada, pero lo hago de forma positiva, no me pongo alterada. ¿Entendéis la diferencia?

Una vez que soy capaz de ver mi sombra, ¿qué puedo hacer?

Lo primero es ser capaz de observarla sin reaccionar de forma intensa, observar las emociones que me suscita, si la conducta necesita que actúe lo hago, pero no desde una reacción automática. No debemos huir del momento, no juzgarlo, simplemente observar y sentir qué está pasando en nuestro cuerpo en ese momento presente, ¿sentimos un nudo en el estómago, en la garganta? ¿presión en alguna parte del cuerpo? Respira esa emoción hasta que desaparece. La sensación va perdiendo fuerza y se transforma. Trasciende y seguramente se elimina el malestar. Sé que es difícil de creer y de hacer. Comprobadlo por vosotros mismos. No es algo instantáneo, hay que ir haciéndolo cada vez que aparece la conducta que tanto nos molesta.

Os enlazamos dos libros que nos resultan de interés al respecto.

«Emocionario, di lo que sientes» y  «De mayor quiero ser feliz«.

Jung dijo: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

 

 

 

Una escena muy común, que seguro todas las madres y padres hemos vivido, es estar en un parque con nuestros hijos y ver  a un niño pequeño llorando porque otro le ha cogido un juguete, y la madre del niño que llora diciéndole: – ¡NO LLORES, HAY QUE COMPARTIR! Y es más, diciéndole a la mamá del otro nene: -¡Tranquila, que lo coja tu hijo, tiene que aprender a compartir! O suena, ¿verdad? Como si el niño fuera a aprender así  a base de disgustos.

En este tema tenemos opiniones encontradas, y a veces, nosotras mismas, no sabemos muy bien cómo actuar. ¿Compartir o no compartir?

Antes de nada, COMPARTIR, tiene que ver con permitir que otra persona use tus cosas o tu tiempo, cosas de ambos o de uso público. Su definición: “Dar, una persona, parte de lo que tiene para que otro la pueda disfrutar conjuntamente con ella. Usar o poseer una cosa en común o realizar algo conjuntamente”.

Por tanto, teniendo en cuenta la definición de la palabra, si dos o más personas no usan  a la vez el objeto en cuestión, no es compartir, sino prestar. Definición de prestar: “Dar una cosa a una persona para que la use durante un tiempo y después la devuelva”. Se comparte casa, comida, gastos, etc. Se prestan libros, coches, dinero, etc. Son conceptos muy similares pero con connotaciones distintas. Lo que intentamos que hagan los niños en los parques no es compartir sino prestar.

Aclarado este tema conceptual, me gustaría empezar diciendo que a compartir se aprende con el tiempo, se necesita el desarrollo cerebral y la madurez personal. Un niño pequeño no tiene aún desarrollada la madurez necesaria como para comprender que si presta su juguete después se lo van a devolver. Están en una etapa en la que sólo tiene en cuenta sus propias necesidades, es una cuestión de supervivencia, necesita estar cerca de todo lo que considera suyo porque le aporta seguridad.

Os voy a contar cómo se gestiona este tema en un aula Montessori y, por supuesto, cómo intentamos que se aplique lo mismo en los hogares.

 

Una de las características más singulares de un aula Montessori es que sólo hay un material de cada, por lo tanto, ocurre en muchas ocasiones que un niño va a coger un material y está ocupado. Esta forma de organizar el aula no es casual, se hace así a propósito. Con esto queremos conseguir que los niños aprendan a  esperar su turno y aprendan a cuidar un material que es de todos, porque si se daña no hay otro, se retira hasta que se repara o se cambia, y eso puede tardar un tiempo. Esto es aprender a compartir, en el día a día, dándose cuenta los niños, que comparten un espacio con unos materiales que tienen  que cuidar y que pueden usar libremente pero cuando estén disponibles.

Esto se puede replicar en nuestros hogares teniendo sólo un juguete de cada para que los hermanos aprendan a compartirlo, igual que compartimos el baño, la cocina, o cualquier cosa que requiera esperar tu turno si está ocupado. Con esta forma de hacer se les enseña a los niños actitudes muy positivas que les van a ayudar mucho en la formación de su personalidad: aprender a esperar para usar un material que es de uso común, aprender  a cuidarlo  porque es de todos, aprender a dejarlo en su lugar para que el próximo que lo necesite lo encuentre allí. Hay adultos que aún no tiene integradas en su personalidad estas tres facetas, tan importantes para la buena convivencia. Son comportamientos que cultivan la paciencia y el orden.

En nuestra casa, es beneficioso que los hermanos compartan sus cosas, pero no desde la obligación, sino desde el buen entendimiento de ser conocedor que el otro necesita ese objeto y lo va a cuidar. Para fomentar esto es conveniente no tener juguetes por duplicado por aquello de “que no se peleen”, por ejemplo, no comprarles un cubo rubik a cada uno, sino sólo uno para todos. Esta actitud, se debe fomentar actuando como ejemplo, que los niños vean que nosotros también somos generosos y compartimos nuestras cosas.

¿Entonces en un aula Montessori se comparte?  Sí, los materiales del aula son de todos y se usan y cuidan entre todos, pero si un alumno lleva un día un objeto suyo a clase para mostrarlo a sus compañeros, (hay días que se permite que los alumnos traigan cosas de casa para mostrarlas o hablar sobre ellas), será libre de prestarlo o no prestarlo a sus compañeros. Esta es la gran diferencia. Es de sentido común y tan fácil como lo que hacemos los adultos entre nosotros, en nuestra vida diaria, si un compañero me pide que le preste mi coche, dependerá de muchos factores que lo haga o no lo haga.

Volviendo a la situación inicial del parque, si nuestro hijo va con un juguete al parque y no quiere prestárselo a otro niño no debemos obligarle a hacerlo, esta obligación no le va a enseñar a compartir, le va a enseñar que sus necesidades no están siendo respetadas, le va a enseñar a decir SI cuando quiere decir NO, le va a enseñar a  no respetarse a sí mismo porque pondrá siempre por delante las necesidades de los demás antes que las suyas propias, le va a enseñar a apropiarse de objetos cuando el otro no quiera porque si se lo hacen a él y no pasa nada entiende que es lo que está permitido en la sociedad. Todo ello actitudes nada positivas para la formación de su personalidad, autoestima y para una adaptación saludable a la sociedad.

Así pues, aprender a compartir no se da desde la imposición, no funciona. Realmente, nada funciona desde la imposición. Si pretendemos que preste sus cosas sin querer dañaremos su autoestima, su capacidad de decisión y su escucha a sí mismo, a sus necesidades. Le habremos domesticado. Educar no es domesticar. Enseñar o educar valores, como puede ser compartir, es un proceso que se da poco a poco, sirviendo de modelo,  mostrando que si prestamos algo es desde el amor al otro y a uno mismo y no desde la obligación. No hace falta decirlo, los niños lo observan e interiorizan todo muy pronto. El fin último es que ese valor penetre suavemente en la forma de ser del niño. Y si nunca llega a nacer de él compartir sus cosas, no pasa nada, seguro tendrá otros valores positivos. Recordemos la idiosincrasia de cada persona, aquello que nos hace únicos siempre permaneciendo fieles a nosotros mismos.

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

La lección de 3 periodos es la técnica que utilizaba María Montessori para enseñar nuevos conceptos a los niños y niñas.

El creador de esta técnica fue Edouard Seguin, un médico francés que trabajó con niños mentalmente discapacitados, y cuyos trabajos fueron muy inspiradores para la Dra. Montessori.

La técnica empieza a utilizarse para enseñar el lenguaje de los materiales de sensorial a los niños más pequeños de Casa de niños, después se utiliza en todas las áreas cada vez que se quieren introducir conceptos nuevos.

Se aplica de la siguiente forma:

    • Se cogen 3 elementos que se quieran enseñar al niño, por ejemplo, 3 colores: azul, rojo y amarillo.

 

  • 1er periodo: Te sientas con el niño, con los 3 colores en la mesa, le dices el nombre de cada uno de ellos y el niño lo repite cada vez: “este es rojo”, “este es azul”, “este es amarillo”.

 

  • 2º periodo: Le pides al niño que te cada uno de los colores. Por ejemplo: “dame el azul”, el niño lo coge y se lo da. “Pon el rojo aquí”, “tapa con tu mano el amarillo”, así se le va pidiendo que haga cosas con los distintos colores y vamos viendo si los reconoce. Es el periodo más largo. No se pasa al tercer periodo hasta que lo hace todo bien.

 

  • 3er periodo: Le preguntas el nombre de cada color: “¿Cómo se llama este?” Es un paso más.

 

Este tipo de técnica te deja ver claramente si el niño sólo reconoce el concepto o si ya lo sabe. Es como un juego para los niños y lo aceptan muy bien. Os animo a utilizarla en casa.

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

Los resaques metálicos son un material Montessori que pertenece al área de lenguaje, concretamente al lenguaje escrito. La escritura es una acción muy compleja que necesita ciertas habilidades, divididas en dos categorías:

  • Físicas: habilidades de la mano
  • Mentales: habilidades de la mente.

Voy a centrarme, en este post, en las habilidades físicas que necesita un niño para que esté preparado para escribir, y son las siguientes:

  • Control y coordinación de movimiento.
  • La ligereza de toque que ayuda al control de la presión del lápiz y previene la fatiga.
  • La mano debe adaptar su movimiento al espacio disponible.
  • La habilidad para trazar la forma de la letra.

Para desarrollar estas habilidades físicas María Montessori creó varios materiales, uno de ellos son los Resaques Metálicos (RM), que son una preparación directa de la mano y la muñeca para la escritura.

La preparación de la mano no tiene nada que ver con el proceso mental necesario para escribir. La inteligencia discrimina y elige los símbolos pero si la mano no está bien entrenada el proceso mental se hace más difícil y lento, no son dos procesos directamente conectados, se necesita una preparación de la mano para que la inteligencia pueda expresarse.

Los RM se pueden introducir a partir de los 3 años y medio o 4, pero antes hay que dar suficiente preparación con otros materiales y no hay que esperar resultados preciosos con ellos desde el principio, esto llegará con la práctica.

DESCRIPCIÓN Y FORMA DE USO DE LOS RESAQUES

Los RM son dos plataformas con una inclinación hacia el frente, en cada una de ellas se colocan 5 resaques compuestos  de un marco y de una figura geométrica que se coloca dentro del marco. Son 10 resaques:

  • En la 1ª plataforma están las siguientes figuras: cuadrado, triángulo, rectángulo, trapecio y pentágono.
  • En la 2ª plataforma: círculo, óvalo, elipse, triángulo curvilíneo y cuadrifolio.

Necesitamos también, hojas de papel blanco y de colores cortadas 14×14. Lápices de colores con la punta afilada para poder trazarlos.

¿Cómo se los presentamos al niño?

No os cuento la presentación tal cual se hace en un ambiente Montessori porque no os va a funcionar en casa, ya que es un ambiente familiar para el niño en el que no acepta tantas reglas.

Se toma un resaque, el que le apetezca al niño, pero preferiblemente empezar por el círculo, elipse u óvalo, porque los primeros trazos de los niños son circulares. Se toma una hoja y colores (en un aula Montessori cogemos sólo 3 colores por resaque).

Se trata de colocar la figura y trazarla, tanto con el marco como con el resaque, se pueden ir haciendo distintas posiciones con ellos y haciendo distintos dibujos. Cuando ya sabe y domina el trazo del contorno de algunas figuras puede empezar a decorarlas por dentro trazando líneas rectas de arriba abajo, muy juntas, más separadas, líneas en horizontal. Se pueden juntar 2 o más resaques y hacer composiciones que se rellenan por dentro con líneas u otros trazos, pero no es conveniente pintarlos con caras, flores, etc. sino que sean dibujos geométricos para que el material cumpla su objetivo.

Ejemplo izquierda: Se traza el contorno con dos líneas de distinto color y se rellena con movimientos de arriba a abajo cortos y continuos.

Ejemplo derecha: Se traza una figura con dos líneas de distintos color. Se trazan líneas verticales, de arriba a abajo, sin salirse del contorno, comenzando por el lado izquierdo.

 

Si el niño siente deseo de dibujar se le da otro papel en blanco en el que dibuja libremente lo que quiere, y esto es muy adecuado hacerlo para que el niño exprese y libere emociones. Una recomendación ante los dibujos libres de los niños, es no preguntarles qué han dibujado ya que si son pequeños no dibujan queriendo hacer nada en especial, y si son de edad escolar ya se verá claramente lo que han dibujado. Permitir que el dibujo libre  sea una mera expresión de sus estados y emociones, sin preguntar, sin juzgar. Y, en Montessori, somos contrarios a la idea de colorear dibujos ya trazados.

Por tanto, son dos ejercicios distintos, con propósitos distintos, el dibujo artístico y libre es para expresar emociones los resaques son para ejercitar la muñeca y adquirir el control muscular de la mano para obtener la ligereza de trazo, aunque también son creativos.

Ejemplo arriba: Se traza la misma figura en dos posiciones diferentes, con dos colores diferentes. Se rellena libremente. En este caso hemos cogido el cuadrifolio.

Ejemplo abajo: Se traza la misma figura con dos posiciones diferentes, de colores diferentes. Se rellenan libremente.

Ejemplo arriba: Tres figuras diferentes con los colores que quieran. Se rellenan con los trazos que los niños ya conocen. En este caso hemos trazado el cuadrado, círculo y cuadrifolio.

Ejemplo abajo: El mismo resaque, en este caso el círculo, trazado en 4 o 5 posiciones, el contorno se dibuja con lápiz y las separaciones se van rellenando con distintos trazos.

 

Cuando tienen varias hojas de 14×14 con resaques creados por ellos se puede hacer un librito poniendo una tapa que el niño decora.

Como material Montessori para tener en casa me parecen ideales porque suelen gustar mucho a los niños y les ayuda muchísimo en su concentración y creatividad, además de conseguir los objetivos ya mencionados.

 

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Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

María Montessori utilizó el término Periodos Sensitivos en la educación, como momentos por los que pasa el niño en los que tiene más predisposición hacia determinados aprendizajes o experiencias. Uno de ellos es el periodo sensitivo del orden, que está activo de los 0 a los 6 años teniendo su cúspide a los 2.

Durante este periodo el niño está interesado por ordenar todo lo que hay a su alrededor y así organiza su estructura mental. Tiene una especial sensibilidad hacia el orden en el que se encuentran los objetos que le rodean y podréis observar cómo en torno a los 2 años tiene reacciones exageradas que como adultos no entendéis, muchas de estas reacciones tienen que ver con el orden que necesitan. Os pongo un ejemplo súper gráfico. Un día iba en el coche con mi hijo, que tenía entonces 2 años y medio. Era un momento de rutina en el cual todos los días a esa hora llegábamos a casa y yo dejaba el coche en el garaje. Ese día los planes cambiaron y dejé el coche en la acera del patio porque íbamos a subir a casa a coger unas cosas para bajar enseguida al coche y volver  a irnos. Mi hijo tenía en su cabeza la rutina de todas las tardes, así que cuando vio que no íbamos al garaje empezó a decirme un poco molesto que fuéramos, yo le expliqué lo que íbamos a hacer pero no lo entendía y empezó a llorar muy enfadado. Estaba acostumbrado a esa rutina y la necesitaba, era lo predecible en su día a día.

Seguro que  has vivido situaciones similares con tus hijos. Seguro, también, que notan cada vez que cambias un objeto de sitio en casa y te exigen que lo pongas donde estaba. Este orden les da seguridad y confianza.

Vamos a hablar entonces de este orden tan necesario en las vidas de los niños, tanto a nivel externo como interno. El orden es la base sobre la cual se sostiene el Universo, todo funciona de forma perfecta a nivel cósmico y esto nos involucra a los seres humanos, nacemos dentro de este orden y eso da estabilidad a nuestra vida.

Cuando nace un bebé necesita un ambiente ordenado, necesita sentir que su día a día es parecido, duerme y come casi siempre a la misma hora, necesita una figura de referencia con la que establecer un apego seguro, normalmente la madre, que le de orientación, dirección y estabilidad a su vida emocional. El bebé requiere de una presencia continua “predecible”, esto va a permitir que establezca un vínculo seguro con su madre o cuidador principal y posteriormente con el resto de relaciones íntimas. Una madre predecible es aquella que genera siempre las mismas rutinas, que está siempre disponible cuando el bebé la necesita y que crea esa sensación de seguridad tan importante en el desarrollo socio-afectivo del bebé. 

Así pues, los factores principales para generar esté vínculo seguro son: lactancia materna a demanda, contacto físico amoroso continuo y un ambiente adecuado  a las necesidades del bebé. Con estas rutinas diarias y esta presencia amorosa continua el bebé aprende a clasificar lo que va sintiendo y le permite hacer predicciones sobre lo que ocurre en su entorno, esto le genera un sentido de confianza y seguridad, así siente que también el mundo es un lugar seguro.

Por tanto, niños criados de forma estable y con un adulto de referencia amoroso siempre disponible, van a  ser adultos más confiados y más independientes. No pensemos que si a un niño de los 0 a los 6 años le dejamos que se gestione él sólo sus emociones y conflictos va a ser un adulto más independiente, sino todo lo contrario, será un adulto inseguro que no confía en el mundo, ya que sus experiencias tempranas han sido inseguras.

Además de este orden emocional o interno, el bebé conforme crece necesita también un orden externo. Me refiero al orden en el hogar, habitaciones limpias y recogidas, camas hechas, objetos en su lugar, suelos despejados, librerías y mesas ordenadas, cocinas ordenadas y limpias, etc. No quiero parecer exagerada ni maniática del orden y la limpieza, pero el orden externo nos genera orden mental que es la base de la creatividad y de la construcción de la mente matemática. Ni un niño ni un adulto se desarrollará de forma óptima en un ambiente desordenado y/o sucio.

En un aula Montessori se les pide a los niños que respeten el orden que encuentran cuando llegan por la mañana. Si cogen un material deben devolverlo a su lugar en perfecto estado para que cuando otro niño lo necesite lo encuentre ahí. Lo mismo debe ocurrir en los hogares. ¿No os molesta ir a coger un objeto en casa y que no esté en su lugar? ¿Y en vuestro lugar de trabajo? Alguien lo ha cogido y lo ha dejado olvidado a saber dónde, así se van olvidando cosas aquí y allá y la casa se convierte en un caos, eso repercute directamente en nuestro estado mental. ¿Hay alguien que le guste vivir en una casa desordenada y sucia? Es algo que va más allá de lo estético, es algo psíquico y mental. Los niños lo absorben todo, por lo tanto, absorben los estados mentales desordenados e inconexos.

En un aula Montessori encontramos material sensorial que está hecho expresamente para que el niño utilice sus sentidos de manera ordenada. Ejercicios y material de vida práctica que también están relacionados con este periodo sensitivo, ya que todos los ejercicios tienen una secuencia y un orden que el niño debe seguir. Tanto los materiales de sensorial como los de vida práctica preparan al niño para las matemáticas. Todos los materiales están ordenados por área y dentro de cada área se colocan siguiendo el orden por el que los niños los utilizan según su edad y momento de desarrollo.

Son aulas ordenadas, limpias y bellas, lugares en los que los niños se sienten seguros y confortables. Y así deberían ser también nuestros hogares, lugares en los que hay orden, belleza y calma. 

SÍMBOLOS GRAMATICALES

El lenguaje es un proceso interno que se manifiesta a través del habla, es un proceso inconsciente que se lleva a cabo en la mente del niño y es mucho más rico de lo que parece. El lenguaje es muy poderoso porque es la expresión de la inteligencia humana.

En Montessori, el lenguaje tiene la misma importancia que otras áreas, ni más ni menos. Su propósito principal es ayudar a la construcción de la personalidad del niño, facilitarle su pensamiento, establecer y mantener la vida social.

Dentro de esta área hay un apartado que se llama “la función de las palabras”, cuyo objetivo es enseñar al niño la importancia de la colocación de las palabras en una oración, y como combinándolas se puede cambiar el significado de la misma. El niño está preparado para esto cuando ya sabe leer y escribir, a partir de los 4 años y medio o 5.  “La función de las palabras” es el primer paso hacia la lectura total, porque le ayuda a entender lo que está leyendo. Se les enseñan los tipos de palabras que hay y como cada una de ellas cumple una función: artículo, adjetivo, sustantivo, verbo, adverbio, preposición, conjunción, pronombre e interjección.

 

Símbolos gramaticales

 

Para hacer esto más gráfico y fácil de asimilar por el niño María Montessori creó un material llamado símbolos gramaticales”, con ellos se pretende dar al niño una impresión sensorial de cómo las palabras se relacionan entre sí.

¿Qué son los símbolos gramaticales?

Son figuras que representan a las distintas palabras. Una vez que el niño ha escrito una oración y ha comprobado que cambiando el lugar de las palabras se cambia el significado, pasamos a simbolizarlas. Para ello vamos a por la caja de símbolos gramaticales. Se los vamos mostrando uno a uno, en cada presentación se trabaja una palabra asociada a un símbolo. No todos en la misma presentación. No hay una presentación sólo para simbolizar, siempre es el último paso dentro de la presentación de la palabra que queramos trabajar con el niño en ese momento.

A continuación os muestro cuales son los símbolos asociados a cada palabra:

  • El sustantivo es un triángulo negro grande. María Montessori asociaba la familia del sustantivo con una pirámide porque las pirámides son muy antiguas, al igual que los nombres de algunos lugares, países, cosas, etc. El negro recuerda a la materia. 
  • El adjetivo es un triángulo azul oscuro, mediano
  • El artículo es un triángulo azul claro, pequeño
  • El pronombre es un triángulo morado. Adjetivo, artículo y pronombre son triángulos porque están relacionados con el sustantivo.
  • El verbo es un círculo rojo por la idea de sol y energía.
  • Para el adverbio usamos el círculo naranja pequeño, demostrando que pertenece a la familia del verbo.
  • Para la conjunción usamos una barra rosa que da la idea de unir.
  • Para la preposición usamos una media luna verde que da la idea de mostrar la relación entre dos cosas.
  • Para la interjección usamos un ojo de llave dorado.

Todos los símbolos están agrupados en una caja.

Existe también un material que se usa como previo a los símbolos que son los sólidos gramaticales, son las mismas figuras y sirven para dar una impresión más sensorial al niño. Los triángulos son pirámides, los círculos son esferas, todo en los mismos colores y proporción de tamaños.

En casa de niños (la etapa de los 3 a los 6 años) no se muestran ni el pronombre ni la interjección, que se les presentan en Taller I (primaria). Por lo tanto, este material se utiliza tanto en casa de niños como en taller. 

Se pueden hacer los símbolos en papel de colores y que el niño los pegue en sus hojas cuando analiza las oraciones. Os dejo un ejemplo.

Para finalizar os puedo dar unas preguntas que les sirven a los niños para saber qué función tienen las palabras:

 

  • Sustantivo: “¿Qué palabra te dijo lo que yo quería?”
  • Adjetivo: “¿Qué palabra te dijo cuál el que yo quería?”
  • Artículo: “¿Qué palabra te dijo si es uno específico?”
  • Conjunción: “¿Qué palabra une otras palabras?”
  • Preposición: “¿Qué palabra te dijo dónde estaba el objeto?
  • Verbo: “¿Qué palabra te dijo que hacer?”
  • Adverbio: “¿Qué palabra te dijo cómo hacerlo?”

 

 

Observando la sociedad, en general, podemos darnos cuenta como la muerte es un tema tabú que se intenta disfrazar u ocultar a los niños, a pesar de que es un tema que todo niño tiene que afrontar en algún momento de su vida.

La vida es una experiencia maravillosa que transcurre entre el nacimiento y la muerte, y estos dos acontecimientos naturales están vedados para los niños, se les oculta como ocurren realmente y se les impide asistir a ellos. Tanto los partos como los rituales para despedir una muerte son acontecimientos a los que no suelen acudir los niños. En cambio, deberían estar en contacto con ambos, integrándolos en sus experiencias sin protecciones ni ocultaciones.

Nacer y morir son actos sagrados que ocurren sólo una vez en la vida. Son dos partos, en uno estás pariendo y en otro estás partiendo.

Todo esto ocurre porque los adultos no saben cómo afrontar la muerte, lo mismo ocurre con el sexo, si los adultos no lo viven de forma natural no son capaces de explicarlo a sus hijos sin recurrir a metáforas y a frases hechas no realistas. Sexo y muerte son dos grandes tabús, añadiría un tercero, el dinero.

A veces no se les habla de forma natural de la muerte porque consideran a los niños muy vulnerables para que puedan ver a una persona muerta y despedirse de ella o para que puedan ver un parto natural, pero paradójicamente, no se les considera vulnerables para otros sucesos dolorosos como la falta de atención, abandono, maltrato, etc. Así que, o se les considera demasiado pequeños como para darse cuenta o demasiado sensibles como para soportarlo.

Por último, los adultos suelen tener miedo a morir y eso lo transmiten a las nuevas generaciones, el miedo a morir está muy unido al miedo a vivir, miedo a darse cuenta a que si me muero ahora qué estoy haciendo con mi vida, con mis seres queridos. En el saber morir está implícito el saber vivir.

Este cuento es una fantástica herramienta para poder afrontar e integrar desde pequeñitos un tema tan delicado como es la muerte. 

¿Cómo preparar y acompañar a un niño ante la muerte de un ser querido?

Ante la pérdida de un ser querido, incluso de una mascota, es necesario acompañarles y no minimizar ni negar el impacto emocional tanto en el niño como en el adulto. Las pérdidas siempre nos producen dolor y en cada etapa las reacciones son distintas. Los niños puede que lloren un rato y después estén jugando como si nada, esto no significa que no sientan dolor, sino es simplemente supervivencia, su dolor suele ser intermitente.

La forma en que expresan su dolor depende de muchos factores: desarrollo evolutivo, cultural, contexto familiar, edad, etc., pero hay una serie de reacciones universales en los niños:

-Conmoción e insensibilidad: se quedan como ausentes, como si nada ocurriera.
-Incredulidad: no se creen lo que ha ocurrido.
-Regresión: retroceden en su desarrollo.
-Ansiedad, miedo a perder a otra persona cercana.
-Rabia, enfado por haberles abandonado.

Todas estas reacciones dependen de la edad y del vínculo que tenían con quien ha muerto, también de cómo murió, no es lo mismo afrontar una muerte después de una larga enfermedad en la que pueden despedirse que una muerte repentina. Los menores de 3 años no pueden verbalizar lo que sienten y lo expresan a través de síntomas físicos, conductas extrañas o actitudes regresivas.

En general, todos los niños, a veces demuestran sus emociones acelerándose y poniéndose nerviosos, manifiestan su ira y su tristeza con movimiento (no son ni se han vuelto hiperactivos), cosa que no hacemos los adultos, que nos solemos congelar. En estos casos hay que dejarles ser, dejarles moverse, facilitarles la canalización y cuando liberen esa energía están preparados para hacernos las preguntas que tienen dentro.

Por lo tanto:

-Dejarles sentir, no confundirlos con frases como “no llores que él o ella está bien”. Hacerles ver que no son culpables y que no tienen la responsabilidad de reemplazar al muerto, esto suele ocurrir cuando muere uno de los progenitores.

-Darles la oportunidad de despedirse, si quiere ir al acto funerario permitírselo, esto les ayuda a ver la realidad sin imaginarse cosas que no existen.

-Como adultos, expresar nuestro dolor.

-Que tengan siempre a su lado a un adulto significativo para que le consuele y le dé seguridad afectiva.

-Responder a sus preguntas de forma natural y realista.

-Explicarles que la vida es un misterio y que la muerte es un proceso más de la misma, no sabemos qué ocurre después, forma parte del misterio, pero sí sabemos que la vida es para vivirla plenamente, que no debemos tenerle miedo y así no temerán a la muerte. No infundirles nuestros miedos ni ante la vida ni ante la muerte.

-Quitarles la sensación de peligro con cuentos, con cercanía amorosa, con nuestro contacto físico mediante abrazos, siempre dejando que ellos nos den la pauta.

Preciosa historia sobre la perdida y la creencia inspiradora de una niña aque va a encontrar a su madre en todas partes y en cualquier lugar.

¿Cómo explicar la muerte a los niños?

Les podemos explicar que la muerte es un cambio de estado, pasas de tocar, ver, oler a tu ser querido a no hacerlo, pero le sigues amando. Hay un final de su cuerpo físico pero hay un seguir de su alma, de su estado energético que se une al suyo. Es hacerles entender que la energía de ese ser se suma a la suya, es una suma de amores, su ser querido se hizo parte de la energía de su corazón.

Les hacemos ver como la sociedad nos muestra la muerte como la gran enemiga porque no sólo existe la muerte física, cualquier pérdida es como una muerte y a los niños se les enseña que tienen que triunfar, que perder es negativo. Decirles y mostrarles mediante el ejemplo, que perder no es ser un perdedor, es ser un aprendiz. Enseñarles a acompañarse unos a otros, ya desde la etapa de infantil, no a competir, sino a ayudarse, a colaborar. Enseñarles a vivir en la gratitud. Enseñarles a amar, no con esto tenemos que decirles que amen a todos porque hay personas con las que no vibramos, pero un acto de amor seria no odiarles, no atacarles. Esta forma de vivir les ayuda a estar más en contacto consigo mismos y más en la energía del amor y así la muerte, aunque duela, se concibe como lo que es, un proceso más de la vida.

Y terminar con dos metáforas bellísimas que podéis contar a vuestros niños y niñas:

-El puente del pasado hacia el amor es el perdón
-El puente del presente hacia el amor es la gratitud.

Si hay un material Montessori de matemáticas que me encanta es el Juego de las estampillas. Puedo decir que es uno de mis preferidos, junto con el juego de la serpiente positiva y negativa.

Me parece un recurso maravilloso para que los niños y niñas den un paso más en su evolución de lo concreto a lo abstracto. Es un material indispensable para aprender matemáticas en niños de infantil y primeros cursos de primaria. En un ambiente Montessori hay un juego de estampillas en Casa de niños  ( 3-6 años) y otro en Taller I ( 6-9 años).

Con este material el niño/a aprende a trabajar de forma individual con las operaciones de la suma, resta, multiplicación y división.

Alrededor de los 5 años el niño/a ya está listo/a para trabajar con estampillas siempre y cuando antes se hayan trabajado con él/ella operaciones con el banco de cuentas, y si no se tiene este material que el niño conozca y comprenda la terminología de unidad, decena, centena y millar

Material Montessori incluido

Es una caja de madera con 6 compartimentos que contienen cuadrados de madera de colores (estampillas), con los números 1,10,100 y 1000 impresos. Tiene también unos bolos de madera que representan las unidades, decenas, centenas y millar y fichas de colores.

Presentación 1

El primer trabajo que se hace con el niño/a es mostrarle el material y comprobar que conoce los términos de unidad, decena, centena y millar.

Presentación 2.

Consiste en crear cantidades.

  • La guía anota un número en un papel, por ejemplo 4625 y le dice al niño/a: “Vamos a formar esta cantidad sobre la mesa con las estampillas” ¿Cuántas unidades tenemos? 5 (responde el niño/a). La guía coge 5 estampillas del 1 y las coloca sobre la mesa una debajo de otra, formado una columna. 
  • Después le pregunta: “¿Cuántas decenas tenemos? 2 (dice el niño/a). La guía coge dos estampillas del 10 y las coloca una debajo de otra, al lado de las del 1.  
  • “¿Cuántas centenas hay? 6. Coge 6 estampillas del 100 y las coloca en columna, al lado de las del 10.
  • “¿Cuántos miles hay? 4. Coge 4 estampillas del 1000 y los coloca en columna, al lado de las del 100

Presentación 3

Se le pide al niño/a que escriba un número en un papel y que forme esa cantidad con las estampillas, siempre controlando que conoce unidades, decenas, centenas y miles. Cuando ya sabe formar cantidades ya puede pasar a operar con ellas.

SUMA CON ESTAMPILLAS

Hay dos tipos de suma, la suma estática, que es la no se lleva, es decir, los sumandos no pasan de 10. Y la dinámica, llevando, en la que los sumandos pasan de 10.

Presentación de la suma estática

  • La guía escribe dos sumandos que no pasen del 10, por ejemplo: 3562 + 4317 =
  • Le explica al niño/a la terminología de la suma: sumandos, signo de la suma + y raya del igual =
  • Le pide al niño/a que coloque con las estampillas el primer sumando, como ya sabe hacerlo ( en este ejemplo 3562)
  • Cuando lo ha hecho, la guía coloca una regla en horizontal debajo de las estampillas y le pide que coloque el segundo sumando ( 4317)
  • Cuando lo ha hecho, la guía quita la regla y une todas las estampillas, cada una con su categoría. El niño las cuenta y va anotando los resultados por categoría de unidad, centena, decena y mil.

La suma dinámica es un poco más compleja y dejo esta información para otro post, en el caso que os interese profundizar más en este material.

 

RESTA CON ESTAMPILLAS

Con la resta pasa lo mismo que con la suma, tenemos dos tipos, la estática (sin llevar)  y la dinámica (llevando). Voy a explicar sólo la estática para no hacer el post muy largo.

Presentación de la resta estática

    • La guía escribe en una papel una cantidad grade y después otra menor, teniendo cuidado que ninguna categoría pase de 10. Por ejemplo: 8576 – 4325 =
    • Le explica al niño la terminología de la resta: minuendo, sustraendo, signo de la resta – y raya del igual =
    • Le pide que ponga con las estampillas la primera cantidad que ha anotado, el minuendo (8576).

 

  • Cuando termina la guía le pregunta: “¿Recuerdas lo que es una resta? es quitar. Ahora vamos a quitar a la cantidad que has puesto la otra cantidad”. 
  • Le muestra cómo va quitando estampillas de cada categoría, siguiendo el sustraendo que es la segunda cantidad de la resta, e este ejemplo, 4325. Va anotando las que quedan, que será ya el resultado.

 

Quedaría por explicaros cómo se trabajan la multiplicación y la división pero prefiero dejarlo para otro post, al igual que las sumas y restas dinámicas, porque sino sería una entrada demasiado larga y complicada. Si os interesa podéis dejarlo anotado en comentarios y profundizaré más en este tema.

En este material, como en todos los Montessori, el proceso es más importante que el resultado. Cuando el niño/a lo trabaja de forma repetida y lo domina se quedan grabados en su mente, de forma muy gráfica, los conceptos de unidad, decena, centena y millar y comprende cuál es el significado real de las operaciones. Es un paso más hacia la conquista de la abstracción.

Si, se acercan las vacaciones, y ya nos vais preguntando ideas para llevar de viaje, para que no se haga tan largo y que ocupen poco espacio.

Es necesario llevar preparada una mochila con sus juegos preferidos y quizá alguna sorpresa, ya que los niños no tienen la noción del tiempo establecida como nosotros, se cansan, se agobian en los trayectos largos, como nosotros los adultos, pero ellos no tienen recursos aún para entender que tiene que ser así, por eso qué mejor manera de hacérselo mas cortito que jugando…

Pues bien, os traemos una relación de los juegos y libros que nos han parecido mas entretenidos y divertidos para llevar en la maleta a la hora del viaje.

 

 

Divertidísimo juego ideal para el coche o el avión, ocupa poco espacio, no se aplasta al ser la caja de lata. Aparte de pasárnoslo bien, les haremos pensar y pensar…

 

Otro juego en lata, divertido, para despertar la astucia, divertido donde los haya.

 

Juego en lata para no parar de reír en cualquier momento, las esperan se nos harán más cortas.

 

Juego en lata también para desarrollar habilidades matemáticas de una forma muy divertida.

 

Juego en lata para mentes despiertas, se trata de resolver operaciones matemáticas para ganar la carrera, una forma muy divertidas de practicar las matemáticas en verano.

 

Juego en lata para aprender el abecedario y las habilidades lingüísticas de forma muy divertida e ingeniosa.

 

 

Juego ideal para viajar, se trata de buscar formas en la nubes y representarlo.

 

Con este juego de pesca magnético, pasareis un rato de lo más divertido.

 

Juegos de cartas para inventar historias, historias que nunca se acaban.

 

Tres en raya ideal para transportar con la cajita de lata y para viajes, al ser magnético las piezas no se deslizan

 

 

 

Estos libros en tamaño mini son ideales para llevar en el bolso, al parque, en el coche, os encantarán.

 

 

Y como no, alguna botellita sensorial, para los momentos donde sea necesario un poco de calma o paciencia.

 

Desde Bonicos un deseamos un feliz verano!!!

 

Todos los años decimos lo mismo, los niños olvidan en verano todo lo que han aprendido durante el año en el colegio.

Pero no olvidan montar en bici o nadar en la piscina, ¿Por qué? y mira que les costo aprenderlo, fue difícil para ellos, pero aún así no se les olvida.

Por que es una actividad motivadora para ellos, por eso lo retienen durante el año y de un año para otro.

El cerebro solo hace cosas útiles, aprenderá si le interesa, si le motiva, por lo que debemos ofrecer las actividades de forma que les inspire.

Material sensorial montessori

La tabla de multiplicar puede llegar a ser muy aburrida o divertida si lo hacemos de forma manipulativa y vivencial, si entienden el motivo por el que es positivo aprenderlas ya que las usaran en su día a día, pero esto lo tienen que sentir, no vale estar sentados en un pupitre y memorizarlas sin ningún objetivo palpable, debemos de ofrecerle ejemplos de su vida diaria.

Lo que no se aprende de manera relevante y significativa para ellos durante el año hay muchas más posibilidades de olvidarlo.

A esto le llamamos el aprendizaje fingido donde se memoriza el contenido sin entender el significado para enfrentarse a una prueba, a un examen…

Lo que no se aprende de manera adecuada durante el curso no queramos que lo aprendan durante el verano, el verano consideramos que es para vivir experiencias enriquecedoras, descansar, llenarse de la energía de los juegos que podamos disfrutar con familiares y amigos.

Para tranquilizar a padres y madres que os preocupáis en este sentido, no es exactamente que olviden todo lo que aparentemente ya habían aprendido, sino que lo aparcan, la repetición y el tiempo va colocando y afianzando cada concepto en el área del cerebro que le corresponda.

Material matemáticas Montessori

Por esto decimos que el aprendizaje debe ser siempre significativo para el niño, encontrar la manera de hacerlo atractivo y cargado de emoción, necesitamos encontrar actividades de valor que les motiven, solo así recordarán lo que han aprendido a lo largo del curso.

De hecho esté concepto está tan asumido en España, que los niños van a olvidar lo aprendido en el curso escolar que algunos libros de texto incorporan el tema 0, un repaso del año anterior.

por que los niños piden la misma historia una y otra vez

¿No os pasa que vuestros hijos siempre quieren ver la misma película o escuchar la misma historia?

Nada importa las veces que la hayan visto o leído, el nivel de atención es el mismo o incluso mayor que la primera vez.

Aunque a nosotros , como adultos nos parezca cansado y aburrido, es una practica positiva para ellos, ya que el cerebro infantil aprende e interioriza conceptos y experiencias en base a la repetición.

Los niños pequeños normalmente prefieren las cosas y experiencias que les resultan familiares a la novedad.

La repetición les hace sentir que el mundo es un lugar seguro y predecible para ellos.

Al menos sienten por un pequeño espacio de tiempo que pueden dominar la situación, se sienten seguros y tranquilos cuando les contamos el mismo cuento una y otra vez. A todos nos gusta sentirnos seguros, saber que va a ocurrir.

Aquí no va a estar presente el miedo a lo desconocido, por lo que les permite estar relajados y controlar la situación. No van a haber sustos o imprevistos que ellos no puedan controlar.

Conocer la historia ayuda a los niños y las niñas a integrar mejor la historia, como un patrón, como cadenas de significado que cada vez las pueden ir entendiendo mejor, las pueden ir descifrando mejor.

Así van aprendiendo nuevas palabras, habilidades lingüísticas y narrativas, así van entendiendo mejor los argumentos y así se van fijando en nuevos detalles que antes se les habían pasado por alto, a veces también por la rapidez de las imágenes se sienten abrumados de tanta información que no pueden procesar.

Van superando retos personales que les producen satisfacción, por lo que no es de extrañar que los niños nos pidan que les contemos siempre el mismo cuento o que les cantemos o pongamos siempre las misma canción.

No te has dado cuenta de que algunos niños se ríen de antemano antes de ver la imagen en una película, saben lo que va a pasar.

Esta predicción involuntaria hace que se vaya desarrollando el pensamiento lógico y así la memoria.

Los niños no suelen entender bien una película la primera vez que la ven, suceden muchas cosas a la vez, imágenes muy rápidas, diferentes personajes, diferentes diálogos, diferentes emociones… Los niños no pueden procesar tanta información de una sola vez, no la comprenden bien a la primera, por eso el niño pide verla otra vez y otra vez.. por que cada vez que la ve captará nuevos detalles, la irá entendiendo mejor y le gustará mas… es como si tú te la dejas a medio.. querrás acabarla de ver.. pues algo así es lo que les puede ocurrir a ellos.

Cada vez que la ven o escuchan disfrutan más de ella y establecen una conexión emocional mas fuerte.

Esto es una forma de maduración, es necesario para poder crecer y evolucionar . Es una fase que debemos respetar, aunque nos agote, después seguro que echaremos de menos estas cosas y muchas otras, cuando necesiten vivir muchas experiencias nuevas.

 

¿Qué podemos hacer nosotros para ayudarles en este proceso si os veis inmersos en esta situación?:

Podemos hacer juegos de completar oraciones, ofrecerle otros libros relacionados con el tema, relacionar la historia con sucesos reales, en el caso de una película un día podéis centraros mas mas en el texto, otro día en las imágenes…

Ya sabéis, conocer la historia les ayuda a organizar sus pensamientos, a organizarse en el tiempo y un juego que les gusta mucho es inventarse lo que va a suceder o dejarles que se adelanten a lo que va a ocurrir, darles voz y dejarles a ellos ir narrando. Las ventajas son infinitas.

Necesitan estas experiencias, por lo que no os extrañéis cuando os lo pidan incansablemente.

 

 

 

 

Que los niños de 0-3 años no sepan hablar o escribir no significa que no tengan capacidad de trascender. De hecho, después del llanto, el garabato se convierte en la mejor herramienta para comunicarse. Por medio de él dejan constancia de su existencia y forjan su identidad.

 

La observación y la interpretación del garabato nos ayuda a conocer la naturaleza del niño y a satisfacer cualquier necesidad que pueda tener. De esta manera, el pequeño adquiere confianza en si mismo y establece las bases psicológicas de un buen desarrollo.¿Conoces ese momento en el que conectas con alguien sin necesidad de decir una palabra? Yo lo viví con una pequeña de 28 meses. Nunca me he sentido más amada y tranquila. Sus ojos clavados en los míos me hicieron entender que la comunicación va más allá de lo que escuchamos y decimos.

 

¿Cómo interpretar los garabatos?

 

Por medio de los dibujos los pequeños se comunican con el exterior. Una correcta interpretación de los mismos ayuda al adulto a detectar cualquier carencia y, por tanto, solventarla. Pero ¿cómo?

 

Existen una serie de elementos que nos facilitan la observación:

 

El modo: se refiere a la forma cómo el niño sostiene el lápiz. Si lo sujeta de una manera relajada, estamos ante una expresión libre y tranquila mientras que si lo hace de una forma forzada, se trata de una manifestación de tensión de diverso tipo.

Aunque se debe enseñar al pequeño a tomar el lápiz de un modo correcto, nunca hay que forzarlo.

 

El espacio: cuando está lleno, indica confianza , extroversión y deseos de crecer. En cambio si está prácticamente vacío, nos muestra a un niño temeroso y tímido.

 

El punto de inicio (dónde empieza a dibujar). Debido a su naturaleza egocéntrica debería comenzar en el centro de la hoja. De esta manera muestra que él está en el epicentro del mundo exterior. Si no es el caso, nos encontramos ante un indicio de inhibición o timidez.
Es muy importante que en los primeros años de vida el pequeño pueda satisfacer la necesidad de sentirse el protagonista de su mundo.

 

El trazo: cuando éste es seguro refleja un niño que se siente libre para explorar. En el caso de que sea tembloroso o titubeante muestra algún miedo a que, por ejemplo, no obtenga la aprobación de los adultos. También puede ser consecuencia de una educación rígida.

 

La presión: un trazo que sea apenas perceptible señala que el pequeño tiene una naturaleza sensible . Cuando está muy marcado refleja un niño con fuerte energía y vitalidad que necesita disponer de un espacio amplio.

 

La forma: es decir, la manera cómo el niño se sitúa en el mundo, se percibe y se va desarrollando. De esta manera, el pequeño se puede reflejar como

 

– Un círculo: manifiesta una naturaleza abierta y el deseo por comunicarse con los demás


– En ángulo: trazos en la misma dirección. El niño nos expresa que algo le ha herido o enfadado.


Trazos puntiagudos desparramados aquí y allá con diferentes orientaciones: muestra una vida emocional intensa. Expresa necesidad de contacto con la persona de referencia.

 

Forma de ovillo:  indica un miedo a salir. El niño se encierra como en el útero de la madre a fin de protegerse de aquello que le hace daño. Es una llamada de auxilio para que le ayuden a salir de esa madeja en la que se encuentra metido.

Mediante esta orientación las familias y los educadores podemos detectar situaciones pero en ningún caso diagnosticarlas. En el caso de duda es necesario ponerse en contacto con un psicólogo infantil.

 

Gracias a la observación los adultos pueden dar la señala de alarma y evitar que el pequeño adquiera mecanismos de defensa inadecuados.

 

Descubre cómo evoluciona el grafismo del bebé

 

A medida que el niño desarrolla su psique también lo hacen sus sentidos. Esta combinación entre mente y cuerpo permite al pequeño dar el salto cualitativo más importante de nuestra especie: la manifestación del yo.

 

Es una transformación increíble que nadie debería perderse. De una manera muy esquemática os informamos sobre las etapas del grafismo:

 

NIVEL MOTOR: (aproximadamente hasta los 20 meses): Los niños garabatean con la mano derecha o izquierda indistintamente. Los trazos tienden a ser centrifugados. Es lo que se conoce como bucles.

 

NIVEL PERCEPTIVO (20-30 meses): En este momento el ojo del niño empieza a seguir la mano y la lleva donde quiere. Por eso es tan difícil que los niños coloreen sin salirse de los contornos establecidos. Este control se va perfeccionando a medida que el niño va madurando.

 

NIVEL DE REPRESENTACIÓN ( 30-48 meses) El niño tienen la intención de representar algo con sus dibujos. Los niños alcanzan este nivel cuando son capaces:

 

– Distinguir y dibujar una línea recta o un círculo

– Detectar que un objeto es más grande que otro

– Describir conjuntos de cosas o personas

– Reconoce la zona definida y los límites de la hoja.

 

En esta fase es importante no forzar al pequeño, ni darle la versión adulta del garabato. Hay que dejar que sea él quien ponga el nombre a sus dibujos, si lo necesita.

Comienza a usar el color de manera intencionada en función del significado que quiera dar a la creación.

 

A veces oímos decir que en la Pedagogía Montessori al ser una pedagogía científica, no se trabajan las emociones o se trabajan muy poco, nada mas lejos de la realidad.

Son comentarios infundados y faltos de información verídica, ya sé que se habla mucho de los materiales montessori, pero no debemos dejar de lado los demás elementos de la filosofia Montessori.

Si partimos del hecho de que gestionar no es controlar o reprimir, sino llevar adelante, manejar, conducir, en montessori se da lugar a la observación y escucha del pensamiento, se invita a tomar conciencia de la emoción, a ponerle nombre. En la filosofía montessori se permite, se normaliza, se deja aparecer, para observar que sensación le produce al niño o la niña, se le pregunta al niño que quiere hacer ahora, tras reconocer o nombrar la emoción.

Ya que gestionar también es observar los pensamientos asociados a esa emoción, para poder evitar que se conviertan en un estado de ánimo, sobre todo si es negativo, si se alarga en el tiempo.

¿Emociones en el aula montessori?

María Montessori no hablaba solo del termino emociones, sino socio-emocional, ya que el niño en el aula interacciona con otros niños de diferentes edades dentro del mismo plano de desarrollo y esto es sin duda muy enriquecedor a mucho niveles, pero sobre todo en el plano emocional, ya que pueden ayudar y empatizar con los pequeños, ellos ya han pasado por ahí y aprender y observar a los mas mayores, pensando: si ellos pueden yo también podré.

El papel del adulto es ayudar en la gestión del conflicto, ayuda a nombrarlo, a expresarlo, a buscar soluciones y todo esto ayuda a promover un lenguaje emocional necesario para ir creciendo de forma sana emocionalmente.

 

¿Y por qué solo hay un material de cada en el aula montessori?

En el ambiente montessori podréis observar como suele haber un solo material de cada tipo ya que esto promueve tener que respetar los turnos, ponerse en el lugar del otro y tener que terminar quizá más pronto para que el otro niño o niña que espera pueda usar ese material.

Así se trabaja la gratitud, la paciencia, las emociones..

En las aulas montessori se prima y se pretende la felicidad para alcanzar la Normalización emocional, según Maria Montessori, que no es un termino para nada acorde al significado del diccionario ni a la estandarización.

Entonces, ¿qué es la normalización?

En el libro La Mente Absorbente, Maria Montessori define la normalización como “el proceso por el cual el niño abandona todos los comportamientos negativos y adquiere comportamientos positivos de una manera espontánea y sin esfuerzo”

La normalización es una cualidad interna del niño, que no podemos forzar , lo que podemos hacer es facilitarla.

María montessori observo que no era una casualidad, era algo que se repetía en todos los niños cuando se les había permitido acceder a los materiales de forma libre, a los que necesitaban en cada momento para su desarrollo.

Cuando las necesidades del niño están satisfechas, se produce la normalización y esto es cuando el niño muestra empatia, bondad, alegría por sus logros y por los de los demás, auto disciplina, auto control, independencia..

¿Qué podemos hacer en casa para la gestión de emociones?

Cuando se da un conflicto siempre podemos acompañar al niño para ayudarle a ponerle nombre a la emoción, podemos observar su cuerpo, sus movimientos, motivarle para que escuche sus pensamientos ya que quizá haya más de uno.

Podemos normalizar la emoción; hacerle ver que acojemos, validamos y respetamos esa emoción.

Evitaremos los juicios, tanto los nuestros como los suyos propios, sobre su estado, emoción o pensamiento.

Le podemos ayudar a encontrar un recurso para gestionar la emoción.

Y aquí os podemos recomendar una serie de materiales que seguro os van a facilitar la tarea y os van a inspirar.

Los estilos de aprendizaje y la personalidad determinan como construimos nuestro conocimiento

¿Crees saber quién eres? Es posible que no, sino, por qué cuando te ves en un vídeo no te reconoces. ¿Hago estos gestos? ¿Tengo ese tono de voz?…
Es imposible que seamos capaces de definirnos, ya que el cerebro está en continua transformación. La neurociencia asegura que es tan maleable que incluso podemos modificar su forma en función de las habilidades que desarrollemos o abandonemos.

Por tanto, nuestra personalidad determinará la manera de aprender,  así como la forma de actuar y ver el mundo. Si cambiamos algún factor transformamos nuestra vida y la de los demás.

Este hecho es de vital importancia para el mundo de la educación. Es la promesa de poder vislumbrar el mapa interno de cada estudiante, de aprender cómo se comunica y cómo siente. Es la luz que nos ayudará a guiar al alumno a través del conocimiento.

Diferentes formas de aprender

La pedagogía nos indica que existen tres maneras de acceder a la información y en función de la que predomine debemos actuar de distinta manera para garantizar el aprendizaje.

ESTILOS DE APRENDIZAJE

METODOLOGÍA

VISUAL: El tipo de personas que se sienten más cómodo con esta manera de aprender se caracterizar por una fuerte inclinación hacia lo estético. Son las imágenes las que dominan su cerebro. Necesitan tomar nota de todo, porque aquello que no ven no existe. – Usa las imágenes para ejemplificar conceptos
– Fomenta un trabajo ordenado
– Utiliza diferentes tipos de letra, tamaño y colores para organizar el contenido
AUDITIVO: Son aquellos que se comunican mejor con el habla. Prefieren escuchar la información para luego tomar nota de aquello que consideran fundamental. Necesitan repetir el contenido en voz alta para entenderlo. – El trabajo colaborativo ayuda al proceso de aprendizaje. Tanto por escuchar a sus compañeros como por el hecho de explicar ellos mismos ideas.
– Los materiales audiovisuales son muy efectivos.
– La teatralización es un buen recurso.
KINESTÉSICO: Prefieren aprender haciendo. El movimiento es fundamental para comprender el mundo que les rodea. No pueden estar quietos. Expresan sus emociones de manera física. Observan y repiten. Pueden dar la sensación de que tardan más tiempo en asimilar la información pero no es así. Lo que ocurre es que la metodología que se aplica normalmente en el aula no responde a las necesidades de este tipo de aprendizaje. – Busca material que puedan manipular.
– En este caso la teatralización también es efectivo.
– Desarrolla dinámicas que les permitan expresarse a través del movimiento.

La personalidad y el aprendizaje

El estilo de aprendizaje también está relacionado con la forma de ser del estudiantes. Así como la personalidad evoluciona también lo hace la manera de acceder al conocimiento. De hecho, es fácil que te hayas sentido identificado con varios estilos e incluso con los tres. Las personas no somos seres estancos por eso cambiamos.

Así pues Kolb habla de 4 tipos de personalidad:

Divergente: Tienen importantes habilidades imaginativas
Convergentes: Buscan la solución a cada problema
Asimiladores: La observación y la reflexión es el estado en el que más seguros se sienten. No les interesa la ejecución de las ideas.
Acomodadores: Aprenden a través del ensayo – error.

Por su parte Honey, Mumford  y Alonso establecen un vínculo directo entre el estilo de aprendizaje y la personalidad. Para ellos son los mismo:

Activo: Se caracteriza por ser arriesgado y espontáneo. Tienen una mente abierta y les gusta participar de todo lo novedoso.

Reflexivo: Prudentes, analíticos. Consideran todas las alternativas antes de hacer un movimiento. Disfrutan escuchando y viendo actuar a los demás. No participan hasta que dominan la situación.

Teóricos: Metódicos y críticos. Son perfeccionistas y tienen pensamientos profundos.

Pragmáticos: Práctico, experimentador, directo. Les gusta aplicar las ideas a los hechos. Actúan con seguridad en aquellos proyectos que les atraen.

Si quieres profundizar en la personalidad de tu alumno y su estilo de aprendizaje te dejamos el cuestionario LSQH de 80 preguntas  elaborado por Honey, Mumford  y Alonso

http://biblio.colmex.mx/curso_formacion_formadores/chaea.pdf

Sabemos que os gustan los sorteos, por eso hoy os queremos presentar uno muy especial.

Para celebrar el 33 cumpleaños de Marta Prada de Pequefelicidad hemos organizado el super sorteo de una mesa de luz A3 de Tickit.

Esperamos que os guste la sorpresa, animaros a participar que si no es mucho más dificil que os toque dice Marta con toque de humor.

Para participar debéis seguir en instagram a:

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  • Comenta etiquetando a dos amigos.

Sigue todo en el perfil de instagram de Pequefelicidad.

El sorteo finaliza el 12 de Junio a las 23:59 hs

El sorteo será válido para el territorio nacional.

 

SUERTE!!!

 

¿ESTARÉ MALCRIANDO?

Malcriar es criar mal, pero tomar, besar, amar, coger, atender, dar de mamar a mi hijo no es criar mal no? es atender sus necesidades. ¿Entonces?

Estas cansada de que opinen sobre tu forma de crianza, a veces llegas incluso a dudar de ti misma, de tu instinto, de tu empoderamiento…

Siempre se ha hecho, por qué ahora que me toca a mi no puedo, por qué no puedo dar el pecho el tiempo o las veces que mis hijo lo necesite, por qué no puedo consolarlo con el pecho, por qué no puedo dormir con el, por qué no puedo tomarlo en brazos, ….por qué???

Y las respuestas son muy duras, porque se tiene que acostumbrar, porque tiene que ser independiente..

Y yo me pregunto, con 4 meses tiene que ser independiente? En serio?

Me parece una práctica muy peligrosa llevar al bebe a otra habitación con tan solo uno pocos meses de vida, mi hija tenía picos de fiebre de 40 grados casi de repente, si la hubiera tenido en otra habitación, como me hubiera dado cuenta? Y además, creen que somos masocas?, cuantas veces quieres que me levante, encienda una luz, me enfrié para ir a otra habitación en mitad de la noche?

Si a nosotros como adultos no nos gusta dormir solos, que no tenemos miedo a la oscuridad, ni a los payasos ni a… a mi me gusta dormir con mi pareja, ¿por qué los niños, que sí tienen miedos, tienen que dormir solos?

Al contrario de lo que abogan algunas creencias, no por hacer colecho con nuestros hijos van a ser personas más dependientes de nosotros, al contrario, llegará un día, antes de lo que creemos, que nos dirán que se quieren ir a dormir solos a su cuarto, por que se sentirán seguros, nos han tenido cuando más nos han necesitado. Han encontrado cobijo, apoyo y calor cuando mas lo necesitaban, ahora que son más mayores, se sienten seguros, se sienten queridos y saben que estamos ahí para cuando lo necesiten.

¿Cuáles son las prácticas para un colecho seguro?

Es importante tener en cuenta algunas precauciones si habéis decidido colechar con vuestro hijos.

Son precauciones bastante lógicas, como todo en la crianza, siempre que actuemos con sentido común todo fluirá mejor.

  • Si tienes el pelo muy largo, intenta recogerlo para que el bebe no lo tenga en la cara.
  • Intenta no llevar ropa con botones, por riesgo del que el bebe los pueda introducir en la boca.
  • No fumar
  • No tomar alcohol o drogas
  • No tapar al bebe con una manta muy gorda.

 

Ventajas de hacer colecho:

Son varias las ventajas de coclechar, vamos a empezar con las ventajas de la madre y después pasamos a las ventajas del bebe.

  • La primera y las más importante es que tú has tomado la decisión y es totalmente respetable, tú eres la que lo vas a llevar a cabo.
  • Al dormir con el bebe los ciclos de sueño se sincronizan, por lo que suele haber menos despertares de ambos.
  • Se establece un vinculo mucho mas fuerte si cabe con el bebe.
  • Si le estas dando pecho, las ventajas aumentan, ya que al estar el bebe tan cerca de la madre, se regula la producción de oxitocina y prolactina, por lo se irá regulando tu producción de leche.
  • De hecho la liberación de la prolactina ayuda a conciliar el sueño a ti y a tu bebe.
  • No tendrás que levantarte para darle de mamar, en la misma postura acostada el bebe puede mamar y tu seguir durmiendo.
  • Las mamas que colechamos protegemos de manera institiva al bebe durante la noche.
  • No tendrás que comprar y gastar más en camitas, minicunas…
  • Es justo lo que tu bebe necesita, estar en continuo contacto con su madre, no es que se mal acostumbre, el ya venia acostumbrado, en la placenta estaba en continuo contacto.
  • Crecerá siendo un niño seguro de si mismo, no se le ha dejado llorar solo, desconsolado en otra habitación, no se ha quedado dormido de la explosión de cortisona cuando ya no podía más.
  • Se sentirá querido, con una buena autoestima, parte de esta familia y crecerá sin tantos miedos, ya que esta parte la ha tenido cubierta.
  • Los sistemas cardíacos, respiratorios y otros sistemas fisiológicos del bebe se regulan parcialmente con el contacto continuo con la madre. Por lo que hay muchos menos episodios de apnea en el sueño, se equipara poco a poco la respiración del bebe a la de la madre.
  • Porque es natural, es lo que siempre se ha hecho y se hace en todas las culturas. Mira estos «bonicos» cuentos sobre el amamantamiento, te servirán de inspiración.
  • Podríamos nombrar muuuchos más…

Mitos de la lactancia y el colecho.

Hay muchos mitos acerca de la lactancia y el colecho, voy a nombrar algunos.

  • Dormir cerca del bebe no ha sido nunca una explicación fisiológica para la muerte súbita del bebe.
  • No va a ser un niño que nunca se quiera ir a su cama, al contrario, se irá antes de lo que crees, respetando su decisión, cuando esté preparado para ello, lo hará. Y será un adulto que confía en el mismo.
  • El bebe va a dormir mejor, más tranquilo y con menos despertares, se sentirá arropado. Y tu también.
  • No va a arruinar nuestra vida sexual. Cambiará la dinámica, eso si, los horarios, pero eso se haga colecho o no seguirá siendo así.
  • El miedo a aplastarlo, si los padres están en condiciones normales, no drogados, no han tomado alcohol, no lo vas a aplastar, si no confías del todo en tu pareja puedes ponerlo a tu lado con una barrera o una almohada grande.

Conclusion sobre la lactancia y el colecho:

Una vez tomada la decisión, lo importante es que sea de acuerdo a tus creencias y costumbres, siempre para mejorar tu convivencia familiar, y no hacerlo por que es una moda o no hacerlo por falsos mitos y falta de información, lo ideal es que te informes para poder tomas la mejor decisión para ti y para tu familia.

Nosotras, las madres tenemos en nuestra mano una bonita forma de cambiar el mundo, crear vínculos fuertes y seguros con nuestros bebés para que se conviertan en adultos que confían en sí mismos, en los demás y en el proceso de la vida.

 

3ª EDAD, GERIATRÍA, CENTROS DE DÍA

 

¿Pensabas que la Metodología Montessori solo se usaba con niños? Cada vez se esta aplicando más con nuestros mayores en centros de día, geriátricos…

Es una maravilla saber que todos pueden disfrutar de esta otra forma de estar, los mayores que sufren diversos grados de perdida de memoria o demencia a causa de diferentes enfermedades Neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, también disfrutan  de Montessori modificando y adaptando el método, ya que María Montessori en su origen no lo diseño para ellos, lo pensó para los menores, pero tantos han sido los beneficios que ya se está empezando a aplicar con los mayores también.

¿QUÉ ACTIVIDADES PODEMOS OFRECER EN GERIATRÍA?

Se trata de proponerles actividades significativas basadas en habilidades que ya han realizado antes o capacidades con las que aun cuentan.

Estas son actividades de cuidado personal, se coloca una zona con un espejo y diferentes artículos de aseo, como un peine, pañuelos, alguna crema y se les invita a usarlos.

Ayudar a poner y quitar la mesa para comer, actividades relacionadas con el cuidado del entorno, como ayudar a regar las plantas…

Les gustan mucho estas actividades de vida practica, también usar los bastidores Montessori, con botones, lazos, cremalleras, que fortalecen su coordinación y motricidad fina, se observa en estas actividades una participación mucho más activa y significativa de los participantes. A la vez que tras acabar la actividad se observa a los residentes mucho mas relajados que con otras actividades no englobadas en el método.

También las actividades pertenecientes al Área de Geografía, el mapa de banderas, la bola de los continentes, recuerdan lugares donde han estado, establecen vinculo con los demás al poder exponer, ser escuchados y poder compartir, lo que mejora su estado de ánimo.

El Método Montessori en residencias de mayores se suele ofrecer como una terapia alternativa que reduce los niveles de ansiedad y los episodios de agresividad mientras se va fomentando la interacción y comunicación más fluida entre los residentes.

 

Se trata de un programa de intervención cognitiva con deterioro cognitivo, infartos, discapacidad física o mental… que teniendo en cuenta la filosofía de María Montessori y las actividades que se centran en los niños, se va adaptando a las necesidades de las personas mayores, a sus características y se esta comprobando el gran éxito que se está obteniendo.

Nuestros mayores, con esta otra forma de estar en los centros, se sienten más realizados, más respetados, mas acompañados, mas tenidos en cuenta, en definitiva se trata de lograr para ellos también, una adecuada calidad de vida.

 

 

 

A veces nos preguntáis que es esto que tanto énfasis le ponemos, y es que no es para menos.

Los materiales Montessori, son autocorrectivos por si mismos, el niño se da cuenta el error y aprende de el, no es algo negativo, es algo que va estar siempre con nosotros, siempre nos vamos a encontrar a la largo de nuestra vida, con decisiones tomadas equivocadas, con mil y un errores, por lo que deberíamos aprender a convivir con ellos cuanto antes mejor, de no ser así, el niño en su vida adolescente y adulta puede llegar a frustrarse y pasarlo realmente mal, hemos visto casos de personas muy perfeccionistas que no toleran el más mínimo error en sus decisiones y a veces esto se puede pagar muy caro.

Por tanto, la persona que acompaña al niño no lo corrige, lo que el niño no está preparado para ver, no lo ve y si no lo ve, para que le vamos a corregir.

En Montessori se ve el error como algo positivo, tanto que la guía al hacer las presentaciones se suele equivocar adrede, mira al niño, sonríe y lo vuelve a hacer correctamente, para que el niño interiorice que es algo natural, todos nos equivocamos y no hay problema en ello, ya que muchos errores se corrigen espontáneamente, a lo largo del tiempo.

El error nos va guiando, y poco a poco aprenderemos a controlarlo, con la satisfacción que esto supone para el niño, es un logro adquirido por el mismo, por el solo. El error no es una cruz en el cuaderno o una carita triste, sino una oportunidad de crecimiento, como nos dice la Doctora.

Así, se sentirá seguro de si mismo y descubrirá el conocimiento de sus propias posibilidades, y hay es donde puede mejorarlas y trabajarlas desde su propio conocimiento.

Se trata en la Pedagogía Montessori de cultivar la autonomía del niño

A veces no os pasa, que tenemos prisa por salir, por que llegamos tarde, nos están esperando y decimos al niño, «deja, que ya lo hago yo, que lo hago mas rápido». Perfecta forma de menospreciar los esfuerzos del niño, de destruir su interés, de educar la indecisión.

Sé que es inevitable a veces, pero siendo conocedores de esto, podemos como adultos conscientes adelantarnos a esta situación y empezar a vestirnos, en este caso, tomando más tiempo.

La diferencia con la mayoría de las escuelas comunes es donde el niño se equivoca, pero no toma conciencia de ello, no es competitividad suya, no es él el encargado de corregir sus propios errores, aquí la competencia es del profesor, es quien corrige.

Pensamos que así el niño no puede sentirse libre, no es respetado en sus ritmos, necesito a alguien que sepa más que yo, siempre hay alguien por encima mio y así florece su inseguridad, indecisión, la falta de confianza en si mismo.

La mayor motivación para un niño y para un adulto también, es saber que puedo equivocarme, está permitido, seré aceptado y con paciencia reconocerá el error y lo solventará.

Por esto el material montessori incorpora el control de error, con medidas, con formas, con colores, hace el error visible y tangible.

Si al ofrecer a un niño un material por primera vez, no se equivoca, seguramente es que se le ha pasado el periodo sensitivo para utilizar ese material. De ahí la importancia de la observación que os hablamos en esta otra entrada.

¿Te sientes mal cuando ves a tu hijo/a contar con los dedos? ¿Lo animas a que lo haga mentalmente?

Me he encontrado casos en donde se considera inadecuado que el niño/a cuente con los dedos. Sin embargo, contar con los dedos es un recurso fantástico para aprender la base 10, aprender a contar en base 10 no es algo nuevo ni propio y único de nuestra cultura.

Contar en base 10 significa que tenemos 10 dígitos diferentes, que serian los 10 dedos de sus manos que combinándolos entre si, obtendremos cualquier cantidad, agrupada siempre en decenas o en potencias de 10.

De hecho, los niños que usan sus dedos para realizar operaciones matemáticas sencillas suelen tener una mejor comprensión de estas y sus mentes entienden mejor y más fácilmente el valor de los números.

Por lo que los dedos proporcionan a los niños un nexo entre diferentes representaciones de números, una conexión, que puede ser verbal, escrita o simbólica.

Contar con los dedos ofrece una visión multisensorial de las matemáticas, que el niño/a pueda sentir, tocar, manipular sus dedos de forma concreta es ideal, tanto para los números cardinales (uno, dos, etc.) como los ordinales (primero, segundo, etc.) Además de mejorar el reconocimiento táctil, reconocer y diferenciar sus propios dedos, trabajar con la propiocepción, tan importante para el desarrollo de nuestro pequeños.

Al usar los dedos para contar o para cualquier otra cosa, se activan dos partes del cerebro,  el área somato sensorial, que responde a estímulos como la presión, el daño o el calor, y la motora, que controla el movimiento.

Parece que el hábito de contar con los dedos tiene un efecto significativo en cómo nuestro cerebro procesa los números.

Los juegos de números con sumas o restas sencillas podrían ser una herramienta muy útil para los maestros en clase, ya que su entrenamiento con los dedos mejorarán las habilidades matemáticas para después poder trabajar con operaciones más abstractas con mayor facilidad.

 

Mira que idea para poder contar hasta 12 con una mano, cada falange. El numero 12 es muy usable para hacer repartos, porque como resultado da divisiones exactas cuando repartes entre 2, 3, 4, 6.

Si decimos a los niños/as que no pueden usar los dedos para contar, que no lo hagan, haremos que se desencadenen reacciones emocionales negativas hacia las matemáticas, haremos que duden de su propia capacidad, aparte de privarles de todo lo anteriormente comentado.

Déjale que siga su camino.

¿Quieres conocer el número del calzado de la persona que tienes al lado y qué edad tiene? Puedes saberlo sin preguntárselo. Dile que escriba en una hoja, sin enseñártela, el número de calzado que utiliza. Que lo multiplique por 2 y que sume 5 al resultado obtenido. Que multiplique esta suma por 50 y que le sume al producto encontrado 1769. Finalmente, que reste a ese número su año de nacimiento. Así habrá obtenido un número de cuatro cifras. Las dos primeras corresponden al número de su calzado y las dos siguientes a los años que cumplirá el 2019.

Que interesante este ejercicio!!!

Seguro que más de uno odiabais las matemáticas, por que eran muy difíciles, por que no eran para ti, por que no las entendía… y la pasábamos mal, realmente mal.

A mi me pasaba también y no quiero que les ocurra lo mismo a mis hijos o a los que fueron mis alumnos. Ahora entiendo que el problema no era mio, si no del sistema ineficaz que había y que continua implantado.

Las matemáticas son tan útiles para la vida real, nos ayudan a encontrar soluciones a nuestros problemas, pero solemos odiarlas, necesitamos un modelo de aprendizaje valido, para todos, pero sobre todo para los que tienen necesidades educativas especificas, este modelo debe permitir respetar su ritmo particular de aprendizaje.

Yo las aprendí, con muchos contenidos de memoria, frustándome, con cálculos mecánicos y repetitivos que cortaron el proceso creativo, cuando debería haber sido algo agradable y divertido. Hoy sé que podemos presentar estos conceptos de otra manera, convirtiéndolo en algo interesante, mediante juegos, hoy tenemos a nuestra disposición diferentes pedagogías y recursos educativos.

Hoy he aprendido que solo se puede aprender aquello que amamos, el cerebro solo aprende si hay emoción. Sabemos que todos tenemos capacidad de aprender con actividades que provoquen una emoción positiva, como con los materiales manipulativos y juegos.

El conocimiento matemático esta ligado a nuestro sistema sensorio-motor, esto es, que no solo pensamos con el lenguaje y los símbolos, también con los sentidos, con la emoción y a veces solo el lápiz y el papel no permiten esta conexión. Hay colegios donde solo trabajan en torno al proyecto de una editorial, ya terminada, sin atender a las motivaciones ni necesidades puntuales de los niños y niñas. Yo misma trabajé unos años así.

Ahora hemos aprendido que el niño aprende si está motivado, si es feliz. ¿Y cuando el niño está motivado y es feliz? durante el juego. Cuando juega y se divierte, aparece la emoción, el niño se relaciona con el mundo mediante el juego, así aprende.

No pretendamos cortar la naturaleza, no se aprende por obligación, si no por motivación.

Recuerdo que en el colegio, no comprendía bien las matemáticas, elegía una operación para resolver un problema, pero no la razonaba, me conformaba con aprobar con un 5 y listo, una cosa menos.

De hecho no estudié Biología por que había mucho nivel de matemáticas, hasta ese punto me condicionaros las matemáticas.

 

Por esto es importante que nosotros, padres, madres y profesores que moldeamos y cambiamos la estructura física y química del cerebro del niño, con nuestra forma de actuar, de hablar, nuestra conducta, no traslademos nuestras creencias: «nunca entendí las mates», «nunca me gustaron» «claro, es que son muy difíciles»… que no nos escuchen decir esto, muchas veces condicionamos con expresiones negativas que influyen directamente en su aprendizaje.

Vamos a fomentar un clima positivo, que favorezca las emociones positivas.

Los cuentos de contenido matemático son un recurso estupendo para invitarlo a reflexionar en nuestra compañía.

Lo ideal es dejar que los niños y las niñas se expresen, mediante dibujos o con palabras, ya no vale esto de estar en silencio en clase escuchando la lección, debemos fomentar las explicaciones, crear debate, necesitan hablarlo para entenderlo, en voz alta.. podemos preguntarle ¿qué piensas sobre..? ¿Esto para que sirve? Pero las matemáticas tienen que ser reales, no estar exentas de utilidad o aplicación en la vida real.

Para que se de un aprendizaje significativo hay que vincular este aprendizaje a situaciones concretas de la vida real y no conceptos abstractos..

Es muy importante que los niños vayan asociando los número con objetos de la vida real, por ejemplo, un perro tiene 4 patas, un humano 2.. y así lo iremos animando a que descubra otras cosas con distinto o igual número.

Al contrario de lo que podemos pensar, debemos mostrarle primero los conceptos de lo concreto a lo abstracto, al contrario de lo que proponen los libros de texto.

Para aprender necesitan experimentar, tocar, sentir, comparar…

Los niños aprenden observando, viendo y haciendo, no sentados muchas horas repitiendo los mismos conceptos que no les interesan, la curiosidad es la puerta al conocimiento.

Nunca es tarde para realizar el cambio y ver a nuestros niños desarrollarse motivados y felices!

 

Escucha»El show de Bonicos Montessori» en Spreaker.

La agresividad es un tema que preocupa bastante, la de los niños y la nuestra propia. Últimamente hay cada vez más noticias de agresiones a niños, entre niños y de niños a padres.

Los últimos resultados de un estudio de UNICEF llamado: “Una situación habitual: violencia en la vida de los niños y adolescentes”, dan datos de 4 formas específicas de violencia: maltrato doméstico durante la primera infancia, violencia en la escuela, muertes violentas entre adolescentes y violencia sexual en la infancia y adolescencia. Las estadísticas revelan que los niños sufren violencia en manos de personas de confianza en todas las etapas de su infancia.

Las estadísticas en cuanto a violencia doméstica, a nivel mundial dicen que:

  • Cerca de 300 millones de niños de 2 a 4 años en todo el mundo son víctima de algún tipo de disciplina violenta por parte de sus cuidadores.
  • 1 de cada 4 niños menores de 5 años viven con una madre que es víctima de violencia de género.
  • 1 de cada 4 cuidadores dice que el castigo físico es necesario para criar y educar a los niños.

Estos datos son mundiales pero no pensemos que en España las cosas están mejor.

Vamos a ver un ejemplo que a todos nos va a resonar porque hemos visto algo parecido:

Dos niños jugando en el parque, o dos hermanos en casa, los dos quieren un juguete y empiezan a pelear por él, uno pega al otro e inmediatamente va el padre o la madre y gritándole le dice que no se pega y le da un azote en el culo o una bofetada.

¿Qué quiere conseguir ese padre o madre con eso? Que su hijo deje de pegar cuando se frustra por algo o cuando se enfada, pero entonces, ¿Por qué él le pega cuando se enfada? No tiene sentido, le está dando al niño dos mensajes contradictorios, “no se pega” pero yo te pego.

Pegar o herir psicológicamente en la vida cotidiana familiar y escolar es un fracaso educativo.

 

Agresividad y destructividad o violencia

No es lo mismo agresividad que violencia.

La agresividad es una respuesta adaptativa de supervivencia cuyo objetivo es la afirmación de uno mismo, la defensa del propio espacio vital o una reacción de ataque contra aquello que amenaza la integridad física o equilibrio emocional.

Un par de  ejemplos claros y comunes son la pelea entre niños por un objeto que les gusta a los dos y la defensa de un niño ante otro que le ataca. Una pelea entre niños o un empujón ante un ataque son respuestas naturales de defensa y autoafirmación de la vida que no hay que tomarlas como algo tan grave en niños pequeños.

La violencia o destructividad es la consecuencia de una agresividad reprimida o negada, son respuestas no adaptativas y descompensadas. Suelen tener su origen en la insatisfacción afectiva o el maltrato infantil, entre otros aspectos psicosociales. Es importante saber que esta conducta destructiva es un síntoma, es la expresión máxima de que algo no funciona. Un ejemplo sería un mordisco que le da un niño a otro sin motivo.

Como padres, cuidadores o educadores debemos de saber diferenciar muy bien los dos tipos de conducta. Las respuestas de agresividad que los niños pequeños hacen no hay que reprimirlas y mucho menos castigarlas con agresividad porque sino vamos a anular esas respuestas naturales y posteriormente saldrán como respuestas destructivas. Con esto no quiero decir que permitamos que los niños peguen a sus anchas pero hay que saber gestionar mejor los conflictos con ellos.

Por ejemplo:

Un niño de 3 años va con su madre por la calle y ven un parque, el niño le dice que quiere quedarse a jugar, ella le dice que en ese momento no pueden porque tiene que ir a casa a comer, él insiste, se sienta en el suelo y grita que quiere ir al parque, la madre le vuelve a decir que no y el niño le dice tonta y le da una patada.

Si la madre le grita y le pega un azote y tal vez le dice: “No se pega, en casa verás”. Le está reprimiendo su frustración, no le está dando espacio y además le está dando un mensaje contradictorio. En este caso la madre podría primero entender la frustración de su hijo, él no entiende de horarios ni comidas ni nada de ese mundo de adultos, después bajar a su altura y explicarle: “No me gusta que me pegues, yo no te pego a ti, me haces daño si me pegas. Ahora necesitamos ir a casa y esta tarde venimos al parque”. Si sigue llorando y muy enfadado podemos decirle que pegue al bolso y si necesitamos irnos le cogemos en brazos y le llevamos a casa donde damos respuesta y le acompañamos en su frustración.

Por lo tanto, la agresividad es una ira funcional natural y la destructividad es la consecuencia de contenciones o frustraciones reiteradas intensas. Todas las emociones son adaptativas y cumplen una función, por tanto no hay que reprimirlas, hay que enseñar a los niños a gestionarlas.

Volviendo al inicio del artículo. Si los adultos ejercen violencia sobre los niños y además les impiden expresar su ira ¿qué esperan después de ellos?

Es España se han detectado los siguientes castigos físicos y psíquicos hacia los niños: abofetear, golpear en la cabeza, humillar, encerrar a oscuras, poner cara a la pared, ridiculizar, mostrar indiferencia, sacudir, insultar, golpear con regla o cinturón, pellizcar, amenazar o hacer comparaciones entre hermanos, entre otras cosas. Justo esta semana un adolescente me contó que la pareja de su padre le pegó a su hijo de 17 años con una escoba. Y no estoy hablando de palizas ni maltratos graves, sino de castigos físicos y psíquicos habituales que se practican por más del 50% de la población. Por supuesto, son inaceptables.

Si preguntamos a los niños si consideran aceptable que sus padres les peguen si hacen algo que no les gusta, más de los que pensamos van a decir que sí. Es algo que yo misma comprobé en mis 14 años de orientadora en un colegio de primaria y secundaria.

Reflexionemos, ¿por qué molesta tanto a un adulto el comportamiento agresivo de los niños y sus manifestaciones de ira, cuando no son capaces de controlar la suya propia? ¿Qué pretende un adulto cuando pega a un niño? Lo único que consigue es descargar su propia ira, porque está súper comprobado que no corrige el comportamiento del niño. Este adulto está haciendo dos cosas inadecuadas para el desarrollo del niño: reprimir sus respuestas naturales y enseñarle comportamiento violento. Así se perpetúa el círculo violento en la humanidad.

Como adultos seamos capaces de:

  1. Observar nuestras reacciones de ira, aceptarlas, abrazarlas y aceptarnos con esa parte que también de niños nos enseñaron a reprimir.
  2. Respirar nuestra ira mientras la sentimos.
  3. Ser capaces de no descargarla con los niños, aunque ellos nos la hayan provocado. Podemos cambiar de habitación, pegar a un cojín, salir a la calle a pasear mientras sentimos la ira. Podemos mirar lo pequeños que son los niños, mirar sus manos y sentir su fragilidad.

Tenemos que ser muy conscientes de nuestras emociones y de lo que tenemos por resolver en nosotros mismos para parar el círculo de violencia. Nuestra misión como padres y educadores es formar seres humanos más respetuosos.

 

Necesidades educativas especiales (NEE) es un término que incorporó la Ley española de Educación de 1990 (LOGSE) y se refiere a los apoyos y ayudas que necesitan los alumnos/as que tienen necesidades especiales en su enseñanza.

Las NEE no están siempre relacionadas con una dificultad de aprendizaje, también pueden presentarse porque el alumno aprende más rápido o por otras situaciones específicas.

El artículo 73 de la LOGSE dice: “El alumnado con NEE es aquel que requiera, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta”. Esta definición se actualizó en 2017 haciendo referencia a: “aquel que requiere, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, atención específica, derivada de diferentes grados y tipos de capacidades personales de orden físico, psíquico, cognitivo o sensorial”.

 

Entendemos por discapacidad intelectual cuando el niño/a tiene limitaciones en algunas habilidades y aunque en determinados entornos funcionan mejor, les cuesta más aprender, comprender y comunicarse. Las soluciones que ofrece el sistema educativo tradicional son adaptaciones curriculares, es decir, el alumno es detectado por la tutora y evaluado por la orientadora escolar que le pasa unas pruebas de inteligencia, de habilidades cognitivas y de nivel. Con estas pruebas determina su grado de inteligencia, sus habilidades y en qué nivel educativo se encuentra. Por ejemplo, un niño que está cursando 5º de primaria puede que a nivel de contenidos esté en un nivel de 2º de primaria. Para que el niño se adapte al sistema se elabora una “adaptación curricular” en la que se crean contenidos adecuados a su nivel. Suelen salir a refuerzo con la profesora de pedagogía terapéutica (pt) y se les suele evaluar con pruebas acordes a estos contenidos.

 

Entendemos por altas capacidades o superdotación intelectual:

  • Capacidad intelectual superior a la media, tanto en habilidades generales como específicas.
  • Capacidad superior para resolver problemas.
  • Pensamiento divergente, es el tipo de pensamiento que genera ideas creativas y que es capaz de encontrar múltiples soluciones  a un problema.
  • Alta memoria.
  • Gran curiosidad y deseo constante por aprender.
  • Desarrollo madurativo precoz y desarrollo elevado de habilidades motrices, atencionales, comunicativas y lingüísticas.
  • Gran capacidad de argumentar y preguntar.

 

 

Las soluciones que ofrece el sistema educativo tradicional son las adaptaciones curriculares, lo mismo que en el retraso escolar pero al contrario, elaborando materiales de niveles superiores y el niño/a permanece en su grupo de clase. Y la aceleración, avanzarlos un curso o más para compensar, con lo cual el niño/a está en clases de niveles superiores.

También hay NEE por discapacidad física, auditiva, visual, autismo, problemas graves de conducta, de desarrollo, trastornos de comunicación o trastornos mentales. En todos ellos se intenta que el alumno permanezca en su grupo de clase adaptando su currículum, previa evaluación psicopedagógica y salvando las barreras que pueda tener por su discapacidad.

Después de esta exposición de lo que formalmente está considerado como NEE y sabiendo lo que hace la escuela tradicional paso a exponer qué hace Montessori al respecto.

 

             Área Lenguaje Montessori

Montessori puede admitir a cualquier tipo de niños/as. En un ambiente Montessori conviven juntos los niños de 3 a 6 años en infantil, de 7 a 9 en Taller I y de 10 a 12 en taller II, es decir la primaria. De la misma forma que conviven distintas edades  también conviven las distintas etapas de desarrollo y ritmos. Estas diferencias no son notorias entre los alumnos, los niños que van por detrás del ritmo “normal” o por delante no tienen que salir del aula a refuerzo, no llevan unos libros distintos, no se examinan con distintas pruebas, ya que en Montessori no hay ni libros ni exámenes. Los niños son evaluados por medio de su trabajo diario y de la observación de la guía.

La pedagogía  Montessori es una filosofía de vida que se acompaña en casa, tiene como propósito más importante que el niño/a sea autónomo y se guíe por su yo interno y por lo que necesita aprender en cada momento, por tanto, si hay un niño que con 6 años le interesan las letras irá a buscarlas pero si aún no está preparado buscará otra cosa, y si hay un niño de 4 años que le interesan las letras se le permitirá escoger ese material y se le presentará. Es decir, cada niño dentro del aula va eligiendo lo que necesita para su desarrollo, siempre con la atención de las guías que observan al niño y presentan los materiales adecuados para ellos.

El formato del aula es distinto, no están todos los niños sentados en sillas y pupitres frente a la pizarra sino que pueden moverse libremente por el ambiente, en el que no hay sillas y mesas para todos porque hay materiales que se trabajan en el suelo con alfombras. Las lecciones de las guías es lo que se llama “presentaciones”, son individuales y en ellas la guía le muestra al niño/a cómo utilizar un material o le explica un concepto. Por tanto, cuando el niño entra en el aula tiene todos los materiales que ya conoce a su alcance y puede escoger el que más le interesa en ese momento.

Entonces, no hay problemas derivados de la comparación entre iguales, tanto si el niño lleva retraso como si va por delante, debido a que los niños están acostumbrados a ver que cada uno elige el material que desea y va a su propio ritmo. Personalmente creo que es mejor un ambiente Montessori para los niños que tienen alguna necesidad especial a la hora de aprender.

 

Tablero de la resta Montessori

Entiendo que es difícil de asumir para los padres el hecho que sus hijos tengan alguna necesidad especial, ya que somos adultos educados en la comparación y en la competitividad y siempre queremos que nuestros hijos sean mejores, pero hay que tener mucho cuidado con no trasladar esto a los niños. Tanto desde las familias como desde las escuelas tenemos un gran reto por delante, eliminar las comparaciones, aceptar a los demás como son, sin juzgar al que va por delante o por detrás de lo considerado “normal”, no favorecer la competitividad en entornos educativos y respetar el ritmo natural de cada niño.

Todos los niños del mundo necesitan lo mismo: que se respete su ritmo, que se les acepte y que se les ame.

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

El adulto que está cerca de un niño le enseña con los conocimientos que tiene pero le educa con la persona que es. No importa todos los conocimientos que tengas si no te sirven para ser mejor persona.

Alrededor de la vida de un niño hay muchos adultos, tanto en su familia como en otros ámbitos sociales. En relación con su educación los más significativos son los padres , otros familiares y los maestros. Podría dividir el rol de cada uno de ellos pero voy a hablar en general del papel que puede desempeñar un adulto que se ocupa de la educación de un niño/a desde la pedagogía Montessori, ya sea en el hogar o en una escuela.

“La verdadera preparación para la educación es el estudio de uno mismo. El entrenamiento de la maestra que ayudará a la vida es mucho más que el aprender ideas. Incluye el entrenamiento del carácter; es una preparación del espíritu.” Montessori, María. La mente absorbente. (p.20)

Criar, educar, enseñar y/o acompañar a niños/as es una gran responsabilidad, es algo que sabemos las personas que estamos a cargo de ellos, y si no lo sabemos tenemos que empezar ya a interiorizarlo. Desde la pedagogía Montessori damos mucha importancia a la formación personal del adulto que acompaña a los niños/as. Debe, como primer requisito, conocerse  así mismo, conocer sus luces y sus sombras, debe ser una persona que ha pasado por procesos de crecimiento personal y está en continúa observación de sí mismo. La preparación espiritual del adulto es lo que le va a permitir estar en contacto real con los niños/as y será a través de ellos que los adultos se enfrentan a sus sombras y las sacan a la luz de la consciencia. Pueden, a través de la interacción con los niños/as, observar esos aspectos ocultos y no aceptados, aceptarlos e integrarlos en su persona para sanar.

 

El adulto necesita de mucha humildad, no se sitúa por encima del niño, sino a su lado, ya que somos lo mismo. Debe controlar dos cosas, su orgullo y su ira.

El orgullo es la necesidad de ser reconocido por los demás y está íntimamente ligado con el sentido de posesión ( son mis hijos, mis alumnos, mi pareja..) Provoca ira cuando los deseos no se cumplen y cuando la persona quiere ser reconocida por algo y no lo es. El adulto orgulloso exige respeto y esto genera miedo en los niños. El miedo a los padres o maestros es un componente dañino. Si los niños/as asocian respeto con miedo no llegan a comprender el sentido real del respeto, aprender a actuar por miedo a las consecuencias conlleva que  no interiorizan nunca que el respeto es algo que sentimos y hacemos para conservar el bien común, respeto a uno mismo, a los demás y al ambiente que nos rodea. Y deben entender que no respetamos por miedo sino por el placer y la calma que se siente al conservar un ambiente de paz allá donde vivamos. En Montessori no deben aplicarse castigos ni asociar el respeto con la autoridad.

 

El orgullo se manifiesta  a través de las tres E:

  • Extensión: Cuando el adulto piensa en el niño como una prolongación de sí mismo, no lo reconocer como un ser independiente.
  • Expectativas: Lo que el adulto espera del niño. Hay un montón de expectativas hacia los niños incluso antes de que nazcan, esto crea muchos problemas.
  • Explotación: Cuando el adulto pone sus deseos sobre el niño y le obliga a hacer cosas que el niño no quiere pero el adulto piensa que son buenas para él, como hacer determinadas actividades extra escolares. El adulto que explota a un niño es un tirano. (definición de tirano, que abusa de su poder, superioridad o fuerza y domina a otras personas)

Podemos clasificar en 3 tipos de adulto en lo referente a la autoridad:

  • Adulto autoritario: Es aquel que impone su autoridad desde afuera sin tener en cuenta los deseos del niño. Suele ser un adulto tirano porque explota a los niños.
  • Adulto autoritativo: Promueve la autodisciplina del niño y está atento a sus necesidades de desarrollo. Reconoce que el niño es un ser en sí mismo con su guía interna. Es el modelo que seguimos en Montessori.
  • Adulto permisivo: Deja que el niño de rienda suelta a sus impulsos incontrolables causando daño a sí mismo y a los demás. El niño reconoce que no hay límites.

La ira viene de la ignorancia sobre las necesidades del niño. Cuando el adulto no conoce las necesidades evolutivas de los niños que le rodean se enfada cuando ve que hacen cosas que él no entiende, y le parece que están haciendo barbaridades cuando simplemente están siguiendo su propio desarrollo. Debemos estar muy conscientes de esto para manejar nuestra ira con los niños.

 

Preparación práctica de la guía

Lo siguiente nos sirve tanto si vamos a trabajar como guías Montessori, como mamás de día o con nuestros propios hijos si queremos aplicar Montessori en el hogar.

La guía:

  • Conoce todo el material y la forma de mostrárselo al niño. (Las presentaciones)
  • Sabe respetar y alentar las repeticiones que hace el niño.
  • No corrige al niño. Lo que no está listo para ver no lo ve, y lo que no está listo para hacer no lo hace, no sirve de nada corregirlo.
  • Sabe poner los límites del ambiente para que los niños se sientan seguros.
  • Se enfoca en el respeto a las personas y los materiales dentro del ambiente.
  • Se comporta como un modelo a seguir.
  • No da premios ni castigos.
  • Observa al niño todos los días.
  • Custodia la concentración del niño, no le interrumpe cuando está haciendo algo, ni deja que los demás lo hagan.
  • Sabe intervenir sin interferir.
  • Sabe manejar conflictos.
  • Sabe seguir al niño.
  • Mantiene el ambiente limpio, ordenado y sencillo; y ella misma se muestra limpia y sencilla.
  • Su voz es amistosa y gentil pero cuando es necesario autoritativa.
  • Permite al niño la libre elección de su trabajo, puesto que sólo a través de observar lo que elige puede darse cuenta en qué periodo sensitivo está.

“Somos los guías para estos viajeros haciendo su entrada en el mundo intelectual y les ayudamos a evitar desperdiciar su tiempo y fuerzas en asuntos inútiles” Montessori, María. The discovery of the child, p. 166

La guía Montessori llegará a la madurez de su trabajo cuando en su ambiente los niños trabajen como si ella no existiera. Primero prepara, mantiene y enriquece el ambiente, después vincula al niño con éste y le invita a usarlo para después retirarse cuando ve el momento adecuado, siempre estando cerca por si el niño le pide ayuda.

“Esto es entonces el primer deber de un educador: sacar adelante la vida y después dejarla libre para desarrollarse” Montessori, María. The discovery of the child, p. 113

Me gustaría terminar con unas palabras de Rebeca Wild que resumen muy bien todo lo que he querido expresar:

“No hay nadie que se porte mal que se sienta bien y nadie que se sienta bien y se porte mal. Nuestra tarea de educadores no es pues la de “predicar el bien”, sino de vivirlo, de ser modelo de respeto y de tomar contacto con nuestra propia capacidad de amar, de aprender a sentirnos bien para así portarnos bien, ya que los padres somos el primer ambiente preparado para los niños. A partir de esta realidad podemos crear condiciones adecuadas en las cuales los niños se sientan bien, se sientan respetados y no tengan que ocultar sus necesidades.” Wild, Rebeca. La moral en el niño. Quito, Fundación educativa Pestalozzi, Boletín nº 16, Junio 1991.

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

La responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las acciones y decisiones buscando el bien común (el propio y el de los demás).

Uno de los objetivos en la crianza es que los niños y niñas alcancen la capacidad de ser independientes, de valerse por sí mismos, de tomar decisiones y de hacer uso de su libertad desde el conocimiento de sus posibilidades; esto es un proceso largo que se inicia en la familia y que el niño/a va poniendo en práctica en todos los ambientes sociales.

Los niños/as deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen y dicen, y de hecho, nos damos cuenta, que cuando un niño actúa de forma responsable siente satisfacción y esto favorece su autoestima.

 

Torre rosa Montessori

 

Algunas pautas.

En los primeros años las actividades tienen que ir siempre asociadas al juego, para los niños de 1 a 5 años ayudar en las tareas de la casa es un juego y lo van a querer hacer con mucho gusto. Este aprendizaje a través del juego y de la imitación de los adultos se transformará en un hábito.

Cuando el niño ya es más mayor y queremos darle más responsabilidades en el hogar hay que tener algunas ideas claras:

  1. Conviene que cada miembro de la familia tenga muy claras sus responsabilidades, incluso se pueden escribir y pegar en un corcho. Cada uno debe tener muy claro qué hacer, cómo y cuándo para que entre todos haya colaboración en las tareas de la casa. Es muy importante educar tanto a los niños como a las niñas que las tareas de la casa son responsabilidad de todos los que vivimos en ella, en la medida de nuestras posibilidades en cuanto a tiempos y edades.
  2. Es preciso que haya coherencia entre lo que va a exigir el padre y la madre. Tienen que estar de acuerdo para que no haya discrepancias y que no tengamos que escuchar de los niños: “mamá me deja..”
  3. No exigir a los niños cosas que nosotros como adultos no hacemos, por ejemplo, quitarse los zapatos al entrar en casa, lavarse las manos antes de comer, lavarse los dientes, etc. Recordar siempre que los niños aprenden por imitación.
  4. La paciencia y la tolerancia son actitudes imprescindibles que deben mostrar los padres hacia sus hijos para que éstos crezcan responsables. Hay que tener en cuenta que los errores son parte de la vida y del aprendizaje y no siempre ni los niños ni los adultos hacemos las tareas perfectas.
  5. No hagas lo que tu hijo/a es capaz de hacer por sí mismo, al menos no de forma habitual, eso no quiere decir que algún día quieras hacerle algo porque se encuentra mal o porque te lo pide, ya que así también enseñamos a ser amables y a hacer favores cuando el otro lo necesita.

 

¿Cómo hacer que mi hijo haga cada vez más cosas en casa y se empiece a responsabilizar de algunas tareas?

Lo primero, confiar en él, hacerle saber que está capacitado para hacer la tarea, darle seguridad, reforzar que puede hacerlo con frases como: “Te va a salir súper bien”, “Tú puedes hacerlo”, “Yo te veo muy preparado para hacer eso”. etc.

Después, explicarle claramente qué deseamos que haga, y por supuesto, evitar mensajes del tipo: “Ya lo hago yo porque lo hago más rápido o porque lo vas a hacer mal, etc..” Con estos mensajes desvalorizamos al niño/a , eliminamos su motivación y bajamos su autoestima. Recordemos que la autoestima se refuerza cuando el ser humano se siente útil y capaz de vivir en su medio, para los niños es igual, se sienten más valiosos cuando perciben que son capaces de aportar algo en el medio en el que viven.

Hay un gran tema, propio de otro post, pero que voy a mencionar, es la capacidad de elegir entre varias alternativas. Elegir siempre conlleva un compromiso por la opción elegida y un riesgo a equivocarse. Es muy positivo que los niños/as empiecen pronto a poder elegir sus cosas para que aprendan a comprometerse con su elección y a asumir el riesgo a equivocarse y a experimentar las consecuencias naturales de sus actos. Al principio, desde los 3 años podemos darles dos opciones y que elija una , por ejemplo, darle a elegir entre dos camisetas, o dos pantalones, si quieren ir al parque o a pasear con el patín, etc. Conforme van creciendo podemos dejarles elegir entre todas las opciones pero siempre haciéndoles ver que se comprometen con lo que eligen y que pueden equivocarse. Es muy importante que aprendan a tomar decisiones, porque la vida está llena de ellas.

Cuando está haciendo una tarea podemos estar atentos por si necesita ayuda y por supuesto, reforzar con mensajes positivos cuando la hace. A todos nos gusta que nos valoren cuando hacemos algo bien y cuando nos hemos esforzado, no somos piedras y nuestros hijos tampoco, a ellos, como a nosotros, les encanta escuchar palabras de aliento y confianza por parte de los demás. No me refiero a reforzar con algo material pero sí a decirle con sinceridad  un “muy bien” “estoy orgullosa de ti” o cualquier otra frase.

 

¿Qué podemos esperar según su momento evolutivo?

A modo de orientación y teniendo en cuenta las distintas etapas de desarrollo, podemos señalar las siguientes características:

 

A los 2 años:

Pueden hacer ya algunas tareas pero aún no comprenden si lo hacen de forma correcta porque no tienen autocontrol y no tienen la voluntad desarrollada. Puede guardar sus zapatillas, su pijama, llevar su pañal a la basura (ésto incluso antes), poner y quitar la mesa, regar plantas y flores, recoger sus juguetes con ayuda del adulto, es decir, viendo como mamá o papá también recogen. Se pueden desvestir solos y vestirse con ayuda. Comen solos.

Necesitan orden y rutinas en su vida. Imitan a los adultos y colaboran con ellos.

 

A los 3 años:

Siguen observando e imitando al adulto.

Pueden vestirse y desvestirse solos o con algo de ayuda. Comen con completa autonomía. Empiezan a querer jugar con sus iguales y aceptan los turnos de juego, aunque no siempre los respetan. Comienzan a comprender que hay normas y reglas para hacer las tareas de la casa. Puede poner y quitar la mesa y ayudar en el cuidado de los animales domésticos.

 

A los 4 años:

Tienen deseos de gustar y servir, y suelen tener iniciativas responsables dentro de las tareas de la casa. Es bueno crear rutinas para que después, cuando ya no tengan este deseo de agradar, hayan adquirido hábitos como poner y quitar la mesa, fregar su plato, recoger juguetes, vestirse y calzarse, lavarse manos y dientes, o cualquier otra actividad del cuidado de uno mismo y del ambiente que consideremos que pueden hacer.

En cuanto a la relación con sus iguales, juega con otros y tiene iniciativas, le gusta mandar y proteger a sus hermanos menores. Le gustan los juegos simbólicos y de imitación. Entiende y respeta las reglas sencillas de los juegos.

 

A los 5 años:

Si no lo hemos hecho antes ya conviene dejarle elegir entre varias opciones en temas como ropa, comida, salir a jugar, etc.

Pueden ser responsables de tareas domésticas como limpiar el polvo, fregar los platos, recoger la mesa, prepararse su ropa y su mochila, buscar las cosas que necesita para hacer una actividad, etc.

Ya empiezan a interiorizar las normas y a cumplirlas aunque también empiezan a rebelarse frente a las presiones de los adultos en temas de disciplina y normas sociales.

 

A los 6-7 años:

Son capaces de saber cómo quieren vestirse y es positivo que les permitamos elegir su ropa. Pueden ducharse solos, con la ayuda de lavar el pelo. Les cuesta un poco tener sus cosas ordenadas y cuidarlas y aún las pierden o las rompen. Son autónomos en los desplazamientos conocidos y les encanta ir a la calle a cumplir recados, ya dependerá de donde vivimos para permitirle ir, por ejemplo, a comprar el pan, leche, al kiosko, sacar la basura, etc. Pueden controlar su dinero, ahorrándolo para después comprar algo que les guste.

En cuanto a sus iguales juegan en grupos de 3 o mas, normalmente del mismo sexo. Acusan a sus compañeros cuando hacen algo mal pero son muy amigos de sus amigos y se sienten mal si les engañan o mienten. No suelen aceptar perder en los juegos colectivos y algunos hacen trampas.

Suelen pensar que los adultos son injustos con ellos cuando les llaman la atención por algo porque son muy sensibles a la crítica. Van adquiriendo la noción de justicia y comprendiendo las normas morales.

 

A los 8 años:

Comienza la autonomía personal y puede controlar sus impulsos. Es capaz de organizarse en la distribución del tiempo, del dinero y de los juegos, aunque todavía necesita supervisión. Se les puede dar algunas responsabilidades diarias como prepararse el desayuno, ir sólo al colegio, ducharse, etc.

Es capaz de prever las consecuencias de sus actos y sabe cómo actuar en situaciones habituales de su vida. En estos momentos se hace aún más decisiva la actuación de las personas adultas, ya que, si ejercen una presión muy autoritaria hacia el niño, éste se hace dependiente, sumiso y falto de iniciativa. Si, por el contrario, son adultos muy permisivos, el niño se convertirá en una persona caprichosa e irresponsable. Así pues, se hace imprescindible una actitud que favorezca la iniciativa y mantenga la exigencia.

 

Entre los 9 y los 11 años:

Ya es bastante autónomo en sus intenciones, y por lo tanto, en su responsabilidad. Le gusta tomar decisiones y oponerse al adulto con cierta rigidez. Es capaz de elegir con criterios personales y se vuelve un poco exigente, estricto y riguroso. Le gusta que le dejen decidir por sí mismo y tiene necesidad de afianzar su yo frente a los demás, de ahí su resistencia a hacer lo que le piden los adultos y su afán de mandar a otros niños menores. Conoce sus posibilidades, decide y reflexiona antes de obrar, aprende de las consecuencias y se siente atraído por los valores morales de justicia, igualdad, sinceridad y bondad. Reconoce lo que hace mal, pero siempre busca excusas. Se identifica mucho con su grupo de amigos.

 

A los 12 años:

La influencia de los amigos comienza a ser decisiva y su conducta estará influenciada en gran parte por ellos. Los hermanos/as mayores tienen también gran influencia, más que los padres. Es una etapa en la que la crítica hacia padres y profesores es frecuente, no le gusta que le traten de forma autoritaria, como a un niño; reclama autonomía en todas sus decisiones.

Necesita tener amigos y confiar en ellos, es leal al grupo y su moral es la de sus iguales, a los que imita en la forma de vestir, en los juegos, aficiones, etc. Tiene sentido de responsabilidad y trata de cumplir sus obligaciones. Su comportamiento es mejor fuera del entorno familiar.

 

A modo de conclusión:

La responsabilidad se adquiere y se desarrolla de forma progresiva, la capacidad de actuar de forma responsable depende de cada persona y del ambiente que le rodea (familia, escuela, barrio, etc.), todo ello conlleva que existan ritmos distintos en cada niño y niña, por lo tanto, será difícil encontrar niños/as que con la misma edad tengan conductas similares, algunos tendrán más desarrollados unos aspectos y otros menos. Estas fases descritas no deben entenderse de forma estricta sino sólo a modo de referencia.

Educar en la responsabilidad no es tarea fácil pero merece la pena para que nuestros hijos/as lleguen a ser adultos responsables de sus vidas, que sean personas proactivas capaces de tomar iniciativas y que sean los capitanes de su vidas.

 

EDUCACIÓN MONTESSORI

 

Gracia y cortesía es una sección de actividades dentro de vida práctica, que tiene que ver con el comportamiento del niño dentro del ámbito social.

María Montessori veía al niño como un ser completo, no esperaba que el niño se convirtiera en adulto para que aprendiera a comportarse de forma correcta en sus relaciones sociales, ya que el niño por naturaleza es social. Creía que los niños nacen con un estado de gracia y, por tanto, lo único que hay que hacer es mantener ese estado natural.

 

Gracia es un concepto relacionado con el movimiento y con la economía del movimiento, necesaria para realizar ciertas actividades. Es la acción que emana desde el interior del hombre permitiéndole realizar una tarea sin movimientos superfluos.

 

Cortesía es el conjunto de acciones llevadas a cabo en beneficio de los demás. Significa salir de ti mismo actuando desde el corazón, y qué momento más importante para ser cortés que cuando tu corazón es más puro, cuando eres niño y actúas desde la espontaneidad. La cortesía es algo que emana naturalmente del niño cuando se le ha permitido un desarrollo natural ya que la naturaleza del niño es mostrar su afecto con el corazón.

 

Juntos, gracia y cortesía, expresan el verdadero espíritu del ser humano y crean una atmósfera de amabilidad alrededor de la persona. Son una serie de ejercicios que embellecen nuestras relaciones sociales, ayudando al niño a saber cómo y cuándo responder adecuadamente a los diferentes contextos sociales.


Amigos descansando después de clase

 

 

El propósito de las lecciones de gracia y cortesía es ayudar al niño en su tarea de auto construcción y en el proceso de adaptación a su cultura. Son herramientas valiosísimas en sus relaciones sociales. Es muy agradable vivir con una persona cortés y muy desagradable vivir con una que no lo es. Debemos mostrar a los niños las actitudes que les guíen hacia relaciones sociales armónicas y darles reglas de cortesía generales que les sean útiles.

El adulto es el modelo a imitar y necesita hacer una profunda introspección y análisis de sus movimientos, comportamientos y formas en las que se dirige a los niños y a otros adultos.

Con estos ejercicios el niño adquiere consciencia y armonía sobre su cuerpo y mente. Son actividades del mundo real que le enseñan a manejar sus deseos, su función en la sociedad, a definir sus conceptos de equidad y a alcanzar su necesidad de imitar el mundo de los adultos. Los niños se sienten cómodos en ambientes armónicos y amables.

Estas actividades se les muestran a los niños en pequeños grupo (3 o 4 niños) o si lo requiere el momento también se le puede mostrar  a un niño solo. Las presentaciones son:

  • Saludarse y presentarse o presentar a otro.
  • Bostezar, estornudar, toser.
  • Sonarse la nariz.
  • Decir buen provecho.
  • Dejar pasar y pedir paso.
  • Recoger algo que se le ha caído a una persona.
  • Pedir ayuda.
  • Invitar a alguien a sentarse.
  • Ofrecer algo a alguien.
  • Servir té o café a las visitas.
  • Escuchar.
  • Dar y recibir cumplidos.
  • Pedir disculpas.

Si nos damos cuenta estas presentaciones son como un pequeño curso de habilidades sociales, adaptadas a niños de 3 a 6 años, son cosas muy básicas que se deberían aprender en los hogares, pero no siempre sucede así. Si desde pequeños tenemos este repertorio de habilidades aprendidas e interiorizadas, nuestras relaciones sociales serán más satisfactorias, porque no nos quedaremos en estas presentaciones, nuestra habilidad social irá a más, esta base nos dará la capacidad de aprender habilidades sociales más complejas como la asertividad y el saber decir que no, entre otras.

En general, todo el área de vida práctica significa mantener unas buenas relaciones contigo mismo, con el ambiente y con los que te rodean.

Técnica Montessori para conocer y no juzgar a los niños.

 

Observar es ver detalladamente, es la capacidad de ver, captar, conocer y descubrir el comportamiento y las actitudes de los niños y niñas. Si queremos descubrir la esencia del niño necesitamos observarle.

La observación es la capacidad de estar aquí y ahora, en el presente. Necesitamos tener silencio en la mente, silencio de ideas preconcebidas que modifican la observación, así que, necesitamos una preparación mental y espiritual para saber observar  a los niños. Hay veces que nos quedamos mirando a un grupo de niños en un parque y pensamos en observarles, pero por unas causas u otras metemos nuestros juicios continuamente. Observar no es eso, es desnudar nuestra mente de juicios y ver qué ocurre en el presente, anotando todo lo que vemos de forma objetiva. Es una técnica súper valiosa. Es importante tener un interés real a la hora de observar.

La observación es la técnica que utilizó María Montessori para desarrollar todos sus materiales y sus principios y para llegar a entender las necesidades de los niños y niñas en sus distintas etapas de desarrollo.

¿Cómo observar a los niños y niñas siguiendo esta técnica?

 

Se trata de sentarse en un lugar donde no se interfiera la acción del niño o grupo de niños e ir anotando todo lo haga en tiempo presente y sin emitir juicios, solo describir y anotar sus acciones segundo a segundo. No escribimos lo que pensamos o sentimos, sólo lo que vemos.

Lo ideal es tener un cuaderno de observación en el que iremos escribiendo todas las observaciones que hagamos, ya que si queremos conocer el comportamiento de un niño o niña necesitamos varios registros.

Los elementos que debemos anotar en nuestra hoja de observación son: fecha, hora, lugar, clima, estado físico  en el que nos encontramos, estado de ánimo y hora de finalización. Antes de empezar hacemos una descripción breve del lugar, anotando el número de adultos y de niños o niñas y el motivo de la observación. Al final de la misma se puede escribir una breve interpretación diciendo cómo me he sentido u otro tipo de comentarios que se consideren importantes.

 

Observación de la interacción de un niño con otro en las miniaturas de Safari.

 

Ejemplo de formato de observación:

Nº de observación:          Observador:

Tema:

Fecha:

Hora:

Lugar:

Clima:

Estado físico:

Estado de ánimo:

Descripción inicial del lugar, con número de adultos y niños:

Observación:

Hora de fin:

Interpretación:

Para poder llevar a cabo esta técnica antes hay que hacer un entrenamiento personal siguiendo una secuencia de observaciones, primero observar objetos inanimados, luego plantas, animales y por último seres humanos. Hay que hacer antes estos ejercicios para practicar y estar completamente preparados para saber observar sin emitir juicios. Y tener siempre presente que para conocer las características de lo que estamos observando tenemos que tener un número suficiente y variado de observaciones, en momentos y actividades diferentes de la vida del niño. Siempre observar de manera amorosa, respetuosa y consciente, con interés por conocer lo que voy a observar, de forma responsable, objetiva y exacta.

¿Para qué observamos a los niños/as?

 

Les observamos para entender cuáles son sus necesidades y poder responder a éstas. Para saber cuándo llevan a cabo ciertas acciones de su desarrollo. Para poder preparar un ambiente adecuado para que el niño se pueda desarrollar de forma adecuada.

Observamos:

  • La capacidad física del niño/a, su habilidad motora fina y gruesa.
  • El nivel cognitivo del niño, su desarrollo intelectual.
  • El desarrollo del lenguaje.
  • El desarrollo social y emocional. Reacciones del niño frente a situaciones de estrés.
  • Sus patrones de sueño. Podemos observarle mientras duerme.
  • Sus patrones de alimentación.
  • El movimiento de sus manos.

 

Herramientas que deben tener las maestras y guías en sus ambientes.

 

  • Tablas de observación.
  • Deben llevar siempre en el bolsillo papel y lápiz para anotar cualquier cosa que les llame la atención. Deben anotar de manera clara y rápida sus observaciones.
  • Deben observar el material que el niño elige, las veces que lo repite y la concentración que alcanza con dicho material. A través de ésto sabrá en qué periodo sensitivo está el niño.
  • Calma, tranquilidad, comprensión y conocimiento. El conocimiento es lo que les va a dar la calma y la tranquilidad porque saben lo que están haciendo.
  • Pueden empezar observando media hora, luego una hora, hora y media, hasta llegar a las 2 horas que es el tiempo adecuado para una observación.
  • En cada sesión se observa un aspecto, sueño, lenguaje, alimentación, movimiento, etc.
  • Hay observaciones en casa y en el aula.
  • Necesitan tener observaciones ordenadas de varios periodos del niño, frecuentes y continúas, para poder llegar a conclusiones. Esta conclusión nunca será un diagnóstico del niño, son informaciones que tiene la maestra para conocer mejor al niño y poder ayudar a los padres y al niño en momentos determinados.

 

Os pongo un ejemplo, totalmente inventado, de lo que sería observar de forma correcta y lo que sería narrar haciendo interpretaciones, lo cual no sería correcto.

 

Observar:

“El niño camina con un trapo en la mano, lo deja en su lugar, va a una mesa y coge un libro, lo deja, camina. Va a las alfombras, coge una y la pone en el suelo, coge una mesa auxiliar y la coloca en la esquina de la alfombra…”

Narrar:

“María coge el marco de vestir y lo trabaja correctamente (juicio), la niña del binomio lo guarda y busca otro material ( interpretación, no sabemos si busca un material). José coge el tablero de los puntos y lo trabaja muy bien (juicio). A pesar de que la guía no está, el grupo se portó bien...(interpretación y juicio)

Espero que esta entrada os sea de utilidad y podáis utilizar esta técnica tan valiosa y respetuosa con vuestros alumnos y alumnas.

 

Los conflictos son inherentes a la vida, el problema no es tener conflictos sino no saber
resolverlos.

En las escuelas se enseñan muchas cosas pero hay carencias en muchas áreas que son
sencillamente imprescindibles para aprender a vivir y vivir bien, como educación
sexual, financiera y resolución de conflictos entre muchas otras (alimentacion, valores,
ecología, educación emocional, habilidades sociales, etc…) Es muy importante que los
niños entiendan que problemas siempre van a tener, que aprendan a verlos como
oportunidades y darles herramientas para resolverlos.

Todos nos damos cuenta como en las escuelas hay cada vez más problemas de
comportamiento y de relación entre los niños, y somos conscientes que tenemos que
tomar medidas para prevenir y tratar esta situación, no podemos cerrar los ojos y dejar
pasar las cosas que ocurren porque se agravarán. En este post propongo una técnica de
resolución de conflictos muy efectiva y que se utiliza también en otros ámbitos: la
mediación.

Láminas anti bullying

 

La mediación escolar es un proceso en el que una persona imparcial, el mediador,
facilita las condiciones para que los niños que han vivido un conflicto tengan la
oportunidad de analizar distintos puntos de vista y llegar a un acuerdo satisfactorio, sin
recibir ninguna presión.

Cuando en un centro se decide emplear esta técnica hay que formar al profesorado y a
los alumnos que formarán parte del grupo de mediadores. Es muy útil y genera
resultados muy satisfactorios cuando es un alumno el que media entre otros dos porque
lo perciben más cercano y actúa como modelo.

¿En qué situaciones se puede mediar? Cuando un conflicto no lo puedan solucionar
ambas partes por sí mismas se solicita la figura del mediador, que como ya he dicho
será un profesor o alumno formado en mediación. Los conflictos más frecuentes en los
que se utiliza la mediación son: faltas de respeto, insultos, amenazas, peleas, amistades
deterioradas y agresiones físicas. Se puede mediar tanto entre alumnos, como alumno-
profesor, padres-profesor.

Las fases en un proceso de mediación son:

1. Presentación: Se explica cómo se va a realizar y se crea confianza en ambas
partes.
2. Cuéntame: Cada persona cuenta su versión de la situación y expresan como se
han sentido.
3. Aclarar el problema: El mediador identifica y verbaliza en qué ha consistido el
conflicto y los intereses de ambas partes.
4. Proponer soluciones: Se buscan posibles vías de solución y se llega a un acuerdo.

Para poner en marcha un servicio de mediación en un centro educativo, se necesita que
la mayoría esté de acuerdo, que exista un coordinador del proyecto y formar a los
profesores y alumnos que serán mediadores.

Personalmente, me parece un recurso excelente para solucionar conflictos en un centro
escolar, porque además de llegar a acuerdos positivos para ambas partes enseñamos a
los niños una forma de comunicación y de relación positiva. Si no se pone en marcha
un recurso como la mediación, al menos, en los centros escolares tendría que haber un
grupo formado por profesores, alumnos y padres encargados de la resolución de
conflictos, que se encargaran de cualquier problema que ocurra en el centro. Es
necesaria esta herramienta en la actualidad, no podemos dejar a los niños desprotegidos,
les gusta y necesitan sentirse atendidos y escuchados, sus emociones y conductas a veces se
desbordan, al igual que las de los adultos. Lo que aprendemos en la infancia nos va a
acompañar el resto de nuestras vidas, y durante toda nuestra vida vamos a tener
relaciones interpersonales.

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