Que los niños de 0-3 años no sepan hablar o escribir no significa que no tengan capacidad de trascender. De hecho, después del llanto, el garabato se convierte en la mejor herramienta para comunicarse. Por medio de él dejan constancia de su existencia y forjan su identidad.

 

La observación y la interpretación del garabato nos ayuda a conocer la naturaleza del niño y a satisfacer cualquier necesidad que pueda tener. De esta manera, el pequeño adquiere confianza en si mismo y establece las bases psicológicas de un buen desarrollo.¿Conoces ese momento en el que conectas con alguien sin necesidad de decir una palabra? Yo lo viví con una pequeña de 28 meses. Nunca me he sentido más amada y tranquila. Sus ojos clavados en los míos me hicieron entender que la comunicación va más allá de lo que escuchamos y decimos.

 

¿Cómo interpretar los garabatos?

 

Por medio de los dibujos los pequeños se comunican con el exterior. Una correcta interpretación de los mismos ayuda al adulto a detectar cualquier carencia y, por tanto, solventarla. Pero ¿cómo?

 

Existen una serie de elementos que nos facilitan la observación:

 

El modo: se refiere a la forma cómo el niño sostiene el lápiz. Si lo sujeta de una manera relajada, estamos ante una expresión libre y tranquila mientras que si lo hace de una forma forzada, se trata de una manifestación de tensión de diverso tipo.

Aunque se debe enseñar al pequeño a tomar el lápiz de un modo correcto, nunca hay que forzarlo.

 

El espacio: cuando está lleno, indica confianza , extroversión y deseos de crecer. En cambio si está prácticamente vacío, nos muestra a un niño temeroso y tímido.

 

El punto de inicio (dónde empieza a dibujar). Debido a su naturaleza egocéntrica debería comenzar en el centro de la hoja. De esta manera muestra que él está en el epicentro del mundo exterior. Si no es el caso, nos encontramos ante un indicio de inhibición o timidez.
Es muy importante que en los primeros años de vida el pequeño pueda satisfacer la necesidad de sentirse el protagonista de su mundo.

 

El trazo: cuando éste es seguro refleja un niño que se siente libre para explorar. En el caso de que sea tembloroso o titubeante muestra algún miedo a que, por ejemplo, no obtenga la aprobación de los adultos. También puede ser consecuencia de una educación rígida.

 

La presión: un trazo que sea apenas perceptible señala que el pequeño tiene una naturaleza sensible . Cuando está muy marcado refleja un niño con fuerte energía y vitalidad que necesita disponer de un espacio amplio.

 

La forma: es decir, la manera cómo el niño se sitúa en el mundo, se percibe y se va desarrollando. De esta manera, el pequeño se puede reflejar como

 

– Un círculo: manifiesta una naturaleza abierta y el deseo por comunicarse con los demás


– En ángulo: trazos en la misma dirección. El niño nos expresa que algo le ha herido o enfadado.


Trazos puntiagudos desparramados aquí y allá con diferentes orientaciones: muestra una vida emocional intensa. Expresa necesidad de contacto con la persona de referencia.

 

Forma de ovillo:  indica un miedo a salir. El niño se encierra como en el útero de la madre a fin de protegerse de aquello que le hace daño. Es una llamada de auxilio para que le ayuden a salir de esa madeja en la que se encuentra metido.

Mediante esta orientación las familias y los educadores podemos detectar situaciones pero en ningún caso diagnosticarlas. En el caso de duda es necesario ponerse en contacto con un psicólogo infantil.

 

Gracias a la observación los adultos pueden dar la señala de alarma y evitar que el pequeño adquiera mecanismos de defensa inadecuados.

 

Descubre cómo evoluciona el grafismo del bebé

 

A medida que el niño desarrolla su psique también lo hacen sus sentidos. Esta combinación entre mente y cuerpo permite al pequeño dar el salto cualitativo más importante de nuestra especie: la manifestación del yo.

 

Es una transformación increíble que nadie debería perderse. De una manera muy esquemática os informamos sobre las etapas del grafismo:

 

NIVEL MOTOR: (aproximadamente hasta los 20 meses): Los niños garabatean con la mano derecha o izquierda indistintamente. Los trazos tienden a ser centrifugados. Es lo que se conoce como bucles.

 

NIVEL PERCEPTIVO (20-30 meses): En este momento el ojo del niño empieza a seguir la mano y la lleva donde quiere. Por eso es tan difícil que los niños coloreen sin salirse de los contornos establecidos. Este control se va perfeccionando a medida que el niño va madurando.

 

NIVEL DE REPRESENTACIÓN ( 30-48 meses) El niño tienen la intención de representar algo con sus dibujos. Los niños alcanzan este nivel cuando son capaces:

 

– Distinguir y dibujar una línea recta o un círculo

– Detectar que un objeto es más grande que otro

– Describir conjuntos de cosas o personas

– Reconoce la zona definida y los límites de la hoja.

 

En esta fase es importante no forzar al pequeño, ni darle la versión adulta del garabato. Hay que dejar que sea él quien ponga el nombre a sus dibujos, si lo necesita.

Comienza a usar el color de manera intencionada en función del significado que quiera dar a la creación.

 

A veces oímos decir que en la Pedagogía Montessori al ser una pedagogía científica, no se trabajan las emociones o se trabajan muy poco, nada mas lejos de la realidad.

Son comentarios infundados y faltos de información verídica, ya sé que se habla mucho de los materiales montessori, pero no debemos dejar de lado los demás elementos de la filosofia Montessori.

Si partimos del hecho de que gestionar no es controlar o reprimir, sino llevar adelante, manejar, conducir, en montessori se da lugar a la observación y escucha del pensamiento, se invita a tomar conciencia de la emoción, a ponerle nombre. En la filosofía montessori se permite, se normaliza, se deja aparecer, para observar que sensación le produce al niño o la niña, se le pregunta al niño que quiere hacer ahora, tras reconocer o nombrar la emoción.

Ya que gestionar también es observar los pensamientos asociados a esa emoción, para poder evitar que se conviertan en un estado de ánimo, sobre todo si es negativo, si se alarga en el tiempo.

¿Emociones en el aula montessori?

María Montessori no hablaba solo del termino emociones, sino socio-emocional, ya que el niño en el aula interacciona con otros niños de diferentes edades dentro del mismo plano de desarrollo y esto es sin duda muy enriquecedor a mucho niveles, pero sobre todo en el plano emocional, ya que pueden ayudar y empatizar con los pequeños, ellos ya han pasado por ahí y aprender y observar a los mas mayores, pensando: si ellos pueden yo también podré.

El papel del adulto es ayudar en la gestión del conflicto, ayuda a nombrarlo, a expresarlo, a buscar soluciones y todo esto ayuda a promover un lenguaje emocional necesario para ir creciendo de forma sana emocionalmente.

 

¿Y por qué solo hay un material de cada en el aula montessori?

En el ambiente montessori podréis observar como suele haber un solo material de cada tipo ya que esto promueve tener que respetar los turnos, ponerse en el lugar del otro y tener que terminar quizá más pronto para que el otro niño o niña que espera pueda usar ese material.

Así se trabaja la gratitud, la paciencia, las emociones..

En las aulas montessori se prima y se pretende la felicidad para alcanzar la Normalización emocional, según Maria Montessori, que no es un termino para nada acorde al significado del diccionario ni a la estandarización.

Entonces, ¿qué es la normalización?

En el libro La Mente Absorbente, Maria Montessori define la normalización como “el proceso por el cual el niño abandona todos los comportamientos negativos y adquiere comportamientos positivos de una manera espontánea y sin esfuerzo”

La normalización es una cualidad interna del niño, que no podemos forzar , lo que podemos hacer es facilitarla.

María montessori observo que no era una casualidad, era algo que se repetía en todos los niños cuando se les había permitido acceder a los materiales de forma libre, a los que necesitaban en cada momento para su desarrollo.

Cuando las necesidades del niño están satisfechas, se produce la normalización y esto es cuando el niño muestra empatia, bondad, alegría por sus logros y por los de los demás, auto disciplina, auto control, independencia..

¿Qué podemos hacer en casa para la gestión de emociones?

Cuando se da un conflicto siempre podemos acompañar al niño para ayudarle a ponerle nombre a la emoción, podemos observar su cuerpo, sus movimientos, motivarle para que escuche sus pensamientos ya que quizá haya más de uno.

Podemos normalizar la emoción; hacerle ver que acojemos, validamos y respetamos esa emoción.

Evitaremos los juicios, tanto los nuestros como los suyos propios, sobre su estado, emoción o pensamiento.

Le podemos ayudar a encontrar un recurso para gestionar la emoción.

Y aquí os podemos recomendar una serie de materiales que seguro os van a facilitar la tarea y os van a inspirar.

Los estilos de aprendizaje y la personalidad determinan como construimos nuestro conocimiento

¿Crees saber quién eres? Es posible que no, sino, por qué cuando te ves en un vídeo no te reconoces. ¿Hago estos gestos? ¿Tengo ese tono de voz?…
Es imposible que seamos capaces de definirnos, ya que el cerebro está en continua transformación. La neurociencia asegura que es tan maleable que incluso podemos modificar su forma en función de las habilidades que desarrollemos o abandonemos.

Por tanto, nuestra personalidad determinará la manera de aprender,  así como la forma de actuar y ver el mundo. Si cambiamos algún factor transformamos nuestra vida y la de los demás.

Este hecho es de vital importancia para el mundo de la educación. Es la promesa de poder vislumbrar el mapa interno de cada estudiante, de aprender cómo se comunica y cómo siente. Es la luz que nos ayudará a guiar al alumno a través del conocimiento.

Diferentes formas de aprender

La pedagogía nos indica que existen tres maneras de acceder a la información y en función de la que predomine debemos actuar de distinta manera para garantizar el aprendizaje.

ESTILOS DE APRENDIZAJE

METODOLOGÍA

VISUAL: El tipo de personas que se sienten más cómodo con esta manera de aprender se caracterizar por una fuerte inclinación hacia lo estético. Son las imágenes las que dominan su cerebro. Necesitan tomar nota de todo, porque aquello que no ven no existe.– Usa las imágenes para ejemplificar conceptos
– Fomenta un trabajo ordenado
– Utiliza diferentes tipos de letra, tamaño y colores para organizar el contenido
AUDITIVO: Son aquellos que se comunican mejor con el habla. Prefieren escuchar la información para luego tomar nota de aquello que consideran fundamental. Necesitan repetir el contenido en voz alta para entenderlo.– El trabajo colaborativo ayuda al proceso de aprendizaje. Tanto por escuchar a sus compañeros como por el hecho de explicar ellos mismos ideas.
– Los materiales audiovisuales son muy efectivos.
– La teatralización es un buen recurso.
KINESTÉSICO: Prefieren aprender haciendo. El movimiento es fundamental para comprender el mundo que les rodea. No pueden estar quietos. Expresan sus emociones de manera física. Observan y repiten. Pueden dar la sensación de que tardan más tiempo en asimilar la información pero no es así. Lo que ocurre es que la metodología que se aplica normalmente en el aula no responde a las necesidades de este tipo de aprendizaje.– Busca material que puedan manipular.
– En este caso la teatralización también es efectivo.
– Desarrolla dinámicas que les permitan expresarse a través del movimiento.

La personalidad y el aprendizaje

El estilo de aprendizaje también está relacionado con la forma de ser del estudiantes. Así como la personalidad evoluciona también lo hace la manera de acceder al conocimiento. De hecho, es fácil que te hayas sentido identificado con varios estilos e incluso con los tres. Las personas no somos seres estancos por eso cambiamos.

Así pues Kolb habla de 4 tipos de personalidad:

Divergente: Tienen importantes habilidades imaginativas
Convergentes: Buscan la solución a cada problema
Asimiladores: La observación y la reflexión es el estado en el que más seguros se sienten. No les interesa la ejecución de las ideas.
Acomodadores: Aprenden a través del ensayo – error.

Por su parte Honey, Mumford  y Alonso establecen un vínculo directo entre el estilo de aprendizaje y la personalidad. Para ellos son los mismo:

Activo: Se caracteriza por ser arriesgado y espontáneo. Tienen una mente abierta y les gusta participar de todo lo novedoso.

Reflexivo: Prudentes, analíticos. Consideran todas las alternativas antes de hacer un movimiento. Disfrutan escuchando y viendo actuar a los demás. No participan hasta que dominan la situación.

Teóricos: Metódicos y críticos. Son perfeccionistas y tienen pensamientos profundos.

Pragmáticos: Práctico, experimentador, directo. Les gusta aplicar las ideas a los hechos. Actúan con seguridad en aquellos proyectos que les atraen.

Si quieres profundizar en la personalidad de tu alumno y su estilo de aprendizaje te dejamos el cuestionario LSQH de 80 preguntas  elaborado por Honey, Mumford  y Alonso

http://biblio.colmex.mx/curso_formacion_formadores/chaea.pdf

Sabemos que os gustan los sorteos, por eso hoy os queremos presentar uno muy especial.

Para celebrar el 33 cumpleaños de Marta Prada de Pequefelicidad hemos organizado el super sorteo de una mesa de luz A3 de Tickit.

Esperamos que os guste la sorpresa, animaros a participar que si no es mucho más dificil que os toque dice Marta con toque de humor.

Para participar debéis seguir en instagram a:

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Sigue todo en el perfil de instagram de Pequefelicidad.

El sorteo finaliza el 12 de Junio a las 23:59 hs

El sorteo será válido para el territorio nacional.

 

SUERTE!!!

 

¿ESTARÉ MALCRIANDO?

Malcriar es criar mal, pero tomar, besar, amar, coger, atender, dar de mamar a mi hijo no es criar mal no? es atender sus necesidades. ¿Entonces?

Estas cansada de que opinen sobre tu forma de crianza, a veces llegas incluso a dudar de ti misma, de tu instinto, de tu empoderamiento…

Siempre se ha hecho, por qué ahora que me toca a mi no puedo, por qué no puedo dar el pecho el tiempo o las veces que mis hijo lo necesite, por qué no puedo consolarlo con el pecho, por qué no puedo dormir con el, por qué no puedo tomarlo en brazos, ….por qué???

Y las respuestas son muy duras, porque se tiene que acostumbrar, porque tiene que ser independiente..

Y yo me pregunto, con 4 meses tiene que ser independiente? En serio?

Me parece una práctica muy peligrosa llevar al bebe a otra habitación con tan solo uno pocos meses de vida, mi hija tenía picos de fiebre de 40 grados casi de repente, si la hubiera tenido en otra habitación, como me hubiera dado cuenta? Y además, creen que somos masocas?, cuantas veces quieres que me levante, encienda una luz, me enfrié para ir a otra habitación en mitad de la noche?

Si a nosotros como adultos no nos gusta dormir solos, que no tenemos miedo a la oscuridad, ni a los payasos ni a… a mi me gusta dormir con mi pareja, ¿por qué los niños, que sí tienen miedos, tienen que dormir solos?

Al contrario de lo que abogan algunas creencias, no por hacer colecho con nuestros hijos van a ser personas más dependientes de nosotros, al contrario, llegará un día, antes de lo que creemos, que nos dirán que se quieren ir a dormir solos a su cuarto, por que se sentirán seguros, nos han tenido cuando más nos han necesitado. Han encontrado cobijo, apoyo y calor cuando mas lo necesitaban, ahora que son más mayores, se sienten seguros, se sienten queridos y saben que estamos ahí para cuando lo necesiten.

¿Cuáles son las prácticas para un colecho seguro?

Es importante tener en cuenta algunas precauciones si habéis decidido colechar con vuestro hijos.

Son precauciones bastante lógicas, como todo en la crianza, siempre que actuemos con sentido común todo fluirá mejor.

  • Si tienes el pelo muy largo, intenta recogerlo para que el bebe no lo tenga en la cara.
  • Intenta no llevar ropa con botones, por riesgo del que el bebe los pueda introducir en la boca.
  • No fumar
  • No tomar alcohol o drogas
  • No tapar al bebe con una manta muy gorda.

 

Ventajas de hacer colecho:

Son varias las ventajas de coclechar, vamos a empezar con las ventajas de la madre y después pasamos a las ventajas del bebe.

  • La primera y las más importante es que tú has tomado la decisión y es totalmente respetable, tú eres la que lo vas a llevar a cabo.
  • Al dormir con el bebe los ciclos de sueño se sincronizan, por lo que suele haber menos despertares de ambos.
  • Se establece un vinculo mucho mas fuerte si cabe con el bebe.
  • Si le estas dando pecho, las ventajas aumentan, ya que al estar el bebe tan cerca de la madre, se regula la producción de oxitocina y prolactina, por lo se irá regulando tu producción de leche.
  • De hecho la liberación de la prolactina ayuda a conciliar el sueño a ti y a tu bebe.
  • No tendrás que levantarte para darle de mamar, en la misma postura acostada el bebe puede mamar y tu seguir durmiendo.
  • Las mamas que colechamos protegemos de manera institiva al bebe durante la noche.
  • No tendrás que comprar y gastar más en camitas, minicunas…
  • Es justo lo que tu bebe necesita, estar en continuo contacto con su madre, no es que se mal acostumbre, el ya venia acostumbrado, en la placenta estaba en continuo contacto.
  • Crecerá siendo un niño seguro de si mismo, no se le ha dejado llorar solo, desconsolado en otra habitación, no se ha quedado dormido de la explosión de cortisona cuando ya no podía más.
  • Se sentirá querido, con una buena autoestima, parte de esta familia y crecerá sin tantos miedos, ya que esta parte la ha tenido cubierta.
  • Los sistemas cardíacos, respiratorios y otros sistemas fisiológicos del bebe se regulan parcialmente con el contacto continuo con la madre. Por lo que hay muchos menos episodios de apnea en el sueño, se equipara poco a poco la respiración del bebe a la de la madre.
  • Porque es natural, es lo que siempre se ha hecho y se hace en todas las culturas. Mira estos «bonicos» cuentos sobre el amamantamiento, te servirán de inspiración.
  • Podríamos nombrar muuuchos más…

Mitos de la lactancia y el colecho.

Hay muchos mitos acerca de la lactancia y el colecho, voy a nombrar algunos.

  • Dormir cerca del bebe no ha sido nunca una explicación fisiológica para la muerte súbita del bebe.
  • No va a ser un niño que nunca se quiera ir a su cama, al contrario, se irá antes de lo que crees, respetando su decisión, cuando esté preparado para ello, lo hará. Y será un adulto que confía en el mismo.
  • El bebe va a dormir mejor, más tranquilo y con menos despertares, se sentirá arropado. Y tu también.
  • No va a arruinar nuestra vida sexual. Cambiará la dinámica, eso si, los horarios, pero eso se haga colecho o no seguirá siendo así.
  • El miedo a aplastarlo, si los padres están en condiciones normales, no drogados, no han tomado alcohol, no lo vas a aplastar, si no confías del todo en tu pareja puedes ponerlo a tu lado con una barrera o una almohada grande.

Conclusion sobre la lactancia y el colecho:

Una vez tomada la decisión, lo importante es que sea de acuerdo a tus creencias y costumbres, siempre para mejorar tu convivencia familiar, y no hacerlo por que es una moda o no hacerlo por falsos mitos y falta de información, lo ideal es que te informes para poder tomas la mejor decisión para ti y para tu familia.

Nosotras, las madres tenemos en nuestra mano una bonita forma de cambiar el mundo, crear vínculos fuertes y seguros con nuestros bebés para que se conviertan en adultos que confían en sí mismos, en los demás y en el proceso de la vida.

 

3ª EDAD, GERIATRÍA, CENTROS DE DÍA

 

¿Pensabas que la Metodología Montessori solo se usaba con niños? Cada vez se esta aplicando más con nuestros mayores en centros de día, geriátricos…

Es una maravilla saber que todos pueden disfrutar de esta otra forma de estar, los mayores que sufren diversos grados de perdida de memoria o demencia a causa de diferentes enfermedades Neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, también disfrutan  de Montessori modificando y adaptando el método, ya que María Montessori en su origen no lo diseño para ellos, lo pensó para los menores, pero tantos han sido los beneficios que ya se está empezando a aplicar con los mayores también.

¿QUÉ ACTIVIDADES PODEMOS OFRECER EN GERIATRÍA?

Se trata de proponerles actividades significativas basadas en habilidades que ya han realizado antes o capacidades con las que aun cuentan.

Estas son actividades de cuidado personal, se coloca una zona con un espejo y diferentes artículos de aseo, como un peine, pañuelos, alguna crema y se les invita a usarlos.

Ayudar a poner y quitar la mesa para comer, actividades relacionadas con el cuidado del entorno, como ayudar a regar las plantas…

Les gustan mucho estas actividades de vida practica, también usar los bastidores Montessori, con botones, lazos, cremalleras, que fortalecen su coordinación y motricidad fina, se observa en estas actividades una participación mucho más activa y significativa de los participantes. A la vez que tras acabar la actividad se observa a los residentes mucho mas relajados que con otras actividades no englobadas en el método.

También las actividades pertenecientes al Área de Geografía, el mapa de banderas, la bola de los continentes, recuerdan lugares donde han estado, establecen vinculo con los demás al poder exponer, ser escuchados y poder compartir, lo que mejora su estado de ánimo.

El Método Montessori en residencias de mayores se suele ofrecer como una terapia alternativa que reduce los niveles de ansiedad y los episodios de agresividad mientras se va fomentando la interacción y comunicación más fluida entre los residentes.

 

Se trata de un programa de intervención cognitiva con deterioro cognitivo, infartos, discapacidad física o mental… que teniendo en cuenta la filosofía de María Montessori y las actividades que se centran en los niños, se va adaptando a las necesidades de las personas mayores, a sus características y se esta comprobando el gran éxito que se está obteniendo.

Nuestros mayores, con esta otra forma de estar en los centros, se sienten más realizados, más respetados, mas acompañados, mas tenidos en cuenta, en definitiva se trata de lograr para ellos también, una adecuada calidad de vida.

 

 

 

A veces nos preguntáis que es esto que tanto énfasis le ponemos, y es que no es para menos.

Los materiales Montessori, son autocorrectivos por si mismos, el niño se da cuenta el error y aprende de el, no es algo negativo, es algo que va estar siempre con nosotros, siempre nos vamos a encontrar a la largo de nuestra vida, con decisiones tomadas equivocadas, con mil y un errores, por lo que deberíamos aprender a convivir con ellos cuanto antes mejor, de no ser así, el niño en su vida adolescente y adulta puede llegar a frustrarse y pasarlo realmente mal, hemos visto casos de personas muy perfeccionistas que no toleran el más mínimo error en sus decisiones y a veces esto se puede pagar muy caro.

Por tanto, la persona que acompaña al niño no lo corrige, lo que el niño no está preparado para ver, no lo ve y si no lo ve, para que le vamos a corregir.

En Montessori se ve el error como algo positivo, tanto que la guía al hacer las presentaciones se suele equivocar adrede, mira al niño, sonríe y lo vuelve a hacer correctamente, para que el niño interiorice que es algo natural, todos nos equivocamos y no hay problema en ello, ya que muchos errores se corrigen espontáneamente, a lo largo del tiempo.

El error nos va guiando, y poco a poco aprenderemos a controlarlo, con la satisfacción que esto supone para el niño, es un logro adquirido por el mismo, por el solo. El error no es una cruz en el cuaderno o una carita triste, sino una oportunidad de crecimiento, como nos dice la Doctora.

Así, se sentirá seguro de si mismo y descubrirá el conocimiento de sus propias posibilidades, y hay es donde puede mejorarlas y trabajarlas desde su propio conocimiento.

Se trata en la Pedagogía Montessori de cultivar la autonomía del niño

A veces no os pasa, que tenemos prisa por salir, por que llegamos tarde, nos están esperando y decimos al niño, «deja, que ya lo hago yo, que lo hago mas rápido». Perfecta forma de menospreciar los esfuerzos del niño, de destruir su interés, de educar la indecisión.

Sé que es inevitable a veces, pero siendo conocedores de esto, podemos como adultos conscientes adelantarnos a esta situación y empezar a vestirnos, en este caso, tomando más tiempo.

La diferencia con la mayoría de las escuelas comunes es donde el niño se equivoca, pero no toma conciencia de ello, no es competitividad suya, no es él el encargado de corregir sus propios errores, aquí la competencia es del profesor, es quien corrige.

Pensamos que así el niño no puede sentirse libre, no es respetado en sus ritmos, necesito a alguien que sepa más que yo, siempre hay alguien por encima mio y así florece su inseguridad, indecisión, la falta de confianza en si mismo.

La mayor motivación para un niño y para un adulto también, es saber que puedo equivocarme, está permitido, seré aceptado y con paciencia reconocerá el error y lo solventará.

Por esto el material montessori incorpora el control de error, con medidas, con formas, con colores, hace el error visible y tangible.

Si al ofrecer a un niño un material por primera vez, no se equivoca, seguramente es que se le ha pasado el periodo sensitivo para utilizar ese material. De ahí la importancia de la observación que os hablamos en esta otra entrada.

¿Te sientes mal cuando ves a tu hijo/a contar con los dedos? ¿Lo animas a que lo haga mentalmente?

Me he encontrado casos en donde se considera inadecuado que el niño/a cuente con los dedos. Sin embargo, contar con los dedos es un recurso fantástico para aprender la base 10, aprender a contar en base 10 no es algo nuevo ni propio y único de nuestra cultura.

Contar en base 10 significa que tenemos 10 dígitos diferentes, que serian los 10 dedos de sus manos que combinándolos entre si, obtendremos cualquier cantidad, agrupada siempre en decenas o en potencias de 10.

De hecho, los niños que usan sus dedos para realizar operaciones matemáticas sencillas suelen tener una mejor comprensión de estas y sus mentes entienden mejor y más fácilmente el valor de los números.

Por lo que los dedos proporcionan a los niños un nexo entre diferentes representaciones de números, una conexión, que puede ser verbal, escrita o simbólica.

Contar con los dedos ofrece una visión multisensorial de las matemáticas, que el niño/a pueda sentir, tocar, manipular sus dedos de forma concreta es ideal, tanto para los números cardinales (uno, dos, etc.) como los ordinales (primero, segundo, etc.) Además de mejorar el reconocimiento táctil, reconocer y diferenciar sus propios dedos, trabajar con la propiocepción, tan importante para el desarrollo de nuestro pequeños.

Al usar los dedos para contar o para cualquier otra cosa, se activan dos partes del cerebro,  el área somato sensorial, que responde a estímulos como la presión, el daño o el calor, y la motora, que controla el movimiento.

Parece que el hábito de contar con los dedos tiene un efecto significativo en cómo nuestro cerebro procesa los números.

Los juegos de números con sumas o restas sencillas podrían ser una herramienta muy útil para los maestros en clase, ya que su entrenamiento con los dedos mejorarán las habilidades matemáticas para después poder trabajar con operaciones más abstractas con mayor facilidad.

 

Mira que idea para poder contar hasta 12 con una mano, cada falange. El numero 12 es muy usable para hacer repartos, porque como resultado da divisiones exactas cuando repartes entre 2, 3, 4, 6.

Si decimos a los niños/as que no pueden usar los dedos para contar, que no lo hagan, haremos que se desencadenen reacciones emocionales negativas hacia las matemáticas, haremos que duden de su propia capacidad, aparte de privarles de todo lo anteriormente comentado.

Déjale que siga su camino.

¿Quieres conocer el número del calzado de la persona que tienes al lado y qué edad tiene? Puedes saberlo sin preguntárselo. Dile que escriba en una hoja, sin enseñártela, el número de calzado que utiliza. Que lo multiplique por 2 y que sume 5 al resultado obtenido. Que multiplique esta suma por 50 y que le sume al producto encontrado 1769. Finalmente, que reste a ese número su año de nacimiento. Así habrá obtenido un número de cuatro cifras. Las dos primeras corresponden al número de su calzado y las dos siguientes a los años que cumplirá el 2019.

Que interesante este ejercicio!!!

Seguro que más de uno odiabais las matemáticas, por que eran muy difíciles, por que no eran para ti, por que no las entendía… y la pasábamos mal, realmente mal.

A mi me pasaba también y no quiero que les ocurra lo mismo a mis hijos o a los que fueron mis alumnos. Ahora entiendo que el problema no era mio, si no del sistema ineficaz que había y que continua implantado.

Las matemáticas son tan útiles para la vida real, nos ayudan a encontrar soluciones a nuestros problemas, pero solemos odiarlas, necesitamos un modelo de aprendizaje valido, para todos, pero sobre todo para los que tienen necesidades educativas especificas, este modelo debe permitir respetar su ritmo particular de aprendizaje.

Yo las aprendí, con muchos contenidos de memoria, frustándome, con cálculos mecánicos y repetitivos que cortaron el proceso creativo, cuando debería haber sido algo agradable y divertido. Hoy sé que podemos presentar estos conceptos de otra manera, convirtiéndolo en algo interesante, mediante juegos, hoy tenemos a nuestra disposición diferentes pedagogías y recursos educativos.

Hoy he aprendido que solo se puede aprender aquello que amamos, el cerebro solo aprende si hay emoción. Sabemos que todos tenemos capacidad de aprender con actividades que provoquen una emoción positiva, como con los materiales manipulativos y juegos.

El conocimiento matemático esta ligado a nuestro sistema sensorio-motor, esto es, que no solo pensamos con el lenguaje y los símbolos, también con los sentidos, con la emoción y a veces solo el lápiz y el papel no permiten esta conexión. Hay colegios donde solo trabajan en torno al proyecto de una editorial, ya terminada, sin atender a las motivaciones ni necesidades puntuales de los niños y niñas. Yo misma trabajé unos años así.

Ahora hemos aprendido que el niño aprende si está motivado, si es feliz. ¿Y cuando el niño está motivado y es feliz? durante el juego. Cuando juega y se divierte, aparece la emoción, el niño se relaciona con el mundo mediante el juego, así aprende.

No pretendamos cortar la naturaleza, no se aprende por obligación, si no por motivación.

Recuerdo que en el colegio, no comprendía bien las matemáticas, elegía una operación para resolver un problema, pero no la razonaba, me conformaba con aprobar con un 5 y listo, una cosa menos.

De hecho no estudié Biología por que había mucho nivel de matemáticas, hasta ese punto me condicionaros las matemáticas.

 

Por esto es importante que nosotros, padres, madres y profesores que moldeamos y cambiamos la estructura física y química del cerebro del niño, con nuestra forma de actuar, de hablar, nuestra conducta, no traslademos nuestras creencias: «nunca entendí las mates», «nunca me gustaron» «claro, es que son muy difíciles»… que no nos escuchen decir esto, muchas veces condicionamos con expresiones negativas que influyen directamente en su aprendizaje.

Vamos a fomentar un clima positivo, que favorezca las emociones positivas.

Los cuentos de contenido matemático son un recurso estupendo para invitarlo a reflexionar en nuestra compañía.

Lo ideal es dejar que los niños y las niñas se expresen, mediante dibujos o con palabras, ya no vale esto de estar en silencio en clase escuchando la lección, debemos fomentar las explicaciones, crear debate, necesitan hablarlo para entenderlo, en voz alta.. podemos preguntarle ¿qué piensas sobre..? ¿Esto para que sirve? Pero las matemáticas tienen que ser reales, no estar exentas de utilidad o aplicación en la vida real.

Para que se de un aprendizaje significativo hay que vincular este aprendizaje a situaciones concretas de la vida real y no conceptos abstractos..

Es muy importante que los niños vayan asociando los número con objetos de la vida real, por ejemplo, un perro tiene 4 patas, un humano 2.. y así lo iremos animando a que descubra otras cosas con distinto o igual número.

Al contrario de lo que podemos pensar, debemos mostrarle primero los conceptos de lo concreto a lo abstracto, al contrario de lo que proponen los libros de texto.

Para aprender necesitan experimentar, tocar, sentir, comparar…

Los niños aprenden observando, viendo y haciendo, no sentados muchas horas repitiendo los mismos conceptos que no les interesan, la curiosidad es la puerta al conocimiento.

Nunca es tarde para realizar el cambio y ver a nuestros niños desarrollarse motivados y felices!

 

Escucha»El show de Bonicos Montessori» en Spreaker.

La agresividad es un tema que preocupa bastante, la de los niños y la nuestra propia. Últimamente hay cada vez más noticias de agresiones a niños, entre niños y de niños a padres.

Los últimos resultados de un estudio de UNICEF llamado: “Una situación habitual: violencia en la vida de los niños y adolescentes”, dan datos de 4 formas específicas de violencia: maltrato doméstico durante la primera infancia, violencia en la escuela, muertes violentas entre adolescentes y violencia sexual en la infancia y adolescencia. Las estadísticas revelan que los niños sufren violencia en manos de personas de confianza en todas las etapas de su infancia.

Las estadísticas en cuanto a violencia doméstica, a nivel mundial dicen que:

  • Cerca de 300 millones de niños de 2 a 4 años en todo el mundo son víctima de algún tipo de disciplina violenta por parte de sus cuidadores.
  • 1 de cada 4 niños menores de 5 años viven con una madre que es víctima de violencia de género.
  • 1 de cada 4 cuidadores dice que el castigo físico es necesario para criar y educar a los niños.

Estos datos son mundiales pero no pensemos que en España las cosas están mejor.

Vamos a ver un ejemplo que a todos nos va a resonar porque hemos visto algo parecido:

Dos niños jugando en el parque, o dos hermanos en casa, los dos quieren un juguete y empiezan a pelear por él, uno pega al otro e inmediatamente va el padre o la madre y gritándole le dice que no se pega y le da un azote en el culo o una bofetada.

¿Qué quiere conseguir ese padre o madre con eso? Que su hijo deje de pegar cuando se frustra por algo o cuando se enfada, pero entonces, ¿Por qué él le pega cuando se enfada? No tiene sentido, le está dando al niño dos mensajes contradictorios, “no se pega” pero yo te pego.

Pegar o herir psicológicamente en la vida cotidiana familiar y escolar es un fracaso educativo.

 

Agresividad y destructividad o violencia

No es lo mismo agresividad que violencia.

La agresividad es una respuesta adaptativa de supervivencia cuyo objetivo es la afirmación de uno mismo, la defensa del propio espacio vital o una reacción de ataque contra aquello que amenaza la integridad física o equilibrio emocional.

Un par de  ejemplos claros y comunes son la pelea entre niños por un objeto que les gusta a los dos y la defensa de un niño ante otro que le ataca. Una pelea entre niños o un empujón ante un ataque son respuestas naturales de defensa y autoafirmación de la vida que no hay que tomarlas como algo tan grave en niños pequeños.

La violencia o destructividad es la consecuencia de una agresividad reprimida o negada, son respuestas no adaptativas y descompensadas. Suelen tener su origen en la insatisfacción afectiva o el maltrato infantil, entre otros aspectos psicosociales. Es importante saber que esta conducta destructiva es un síntoma, es la expresión máxima de que algo no funciona. Un ejemplo sería un mordisco que le da un niño a otro sin motivo.

Como padres, cuidadores o educadores debemos de saber diferenciar muy bien los dos tipos de conducta. Las respuestas de agresividad que los niños pequeños hacen no hay que reprimirlas y mucho menos castigarlas con agresividad porque sino vamos a anular esas respuestas naturales y posteriormente saldrán como respuestas destructivas. Con esto no quiero decir que permitamos que los niños peguen a sus anchas pero hay que saber gestionar mejor los conflictos con ellos.

Por ejemplo:

Un niño de 3 años va con su madre por la calle y ven un parque, el niño le dice que quiere quedarse a jugar, ella le dice que en ese momento no pueden porque tiene que ir a casa a comer, él insiste, se sienta en el suelo y grita que quiere ir al parque, la madre le vuelve a decir que no y el niño le dice tonta y le da una patada.

Si la madre le grita y le pega un azote y tal vez le dice: “No se pega, en casa verás”. Le está reprimiendo su frustración, no le está dando espacio y además le está dando un mensaje contradictorio. En este caso la madre podría primero entender la frustración de su hijo, él no entiende de horarios ni comidas ni nada de ese mundo de adultos, después bajar a su altura y explicarle: “No me gusta que me pegues, yo no te pego a ti, me haces daño si me pegas. Ahora necesitamos ir a casa y esta tarde venimos al parque”. Si sigue llorando y muy enfadado podemos decirle que pegue al bolso y si necesitamos irnos le cogemos en brazos y le llevamos a casa donde damos respuesta y le acompañamos en su frustración.

Por lo tanto, la agresividad es una ira funcional natural y la destructividad es la consecuencia de contenciones o frustraciones reiteradas intensas. Todas las emociones son adaptativas y cumplen una función, por tanto no hay que reprimirlas, hay que enseñar a los niños a gestionarlas.

Volviendo al inicio del artículo. Si los adultos ejercen violencia sobre los niños y además les impiden expresar su ira ¿qué esperan después de ellos?

Es España se han detectado los siguientes castigos físicos y psíquicos hacia los niños: abofetear, golpear en la cabeza, humillar, encerrar a oscuras, poner cara a la pared, ridiculizar, mostrar indiferencia, sacudir, insultar, golpear con regla o cinturón, pellizcar, amenazar o hacer comparaciones entre hermanos, entre otras cosas. Justo esta semana un adolescente me contó que la pareja de su padre le pegó a su hijo de 17 años con una escoba. Y no estoy hablando de palizas ni maltratos graves, sino de castigos físicos y psíquicos habituales que se practican por más del 50% de la población. Por supuesto, son inaceptables.

Si preguntamos a los niños si consideran aceptable que sus padres les peguen si hacen algo que no les gusta, más de los que pensamos van a decir que sí. Es algo que yo misma comprobé en mis 14 años de orientadora en un colegio de primaria y secundaria.

Reflexionemos, ¿por qué molesta tanto a un adulto el comportamiento agresivo de los niños y sus manifestaciones de ira, cuando no son capaces de controlar la suya propia? ¿Qué pretende un adulto cuando pega a un niño? Lo único que consigue es descargar su propia ira, porque está súper comprobado que no corrige el comportamiento del niño. Este adulto está haciendo dos cosas inadecuadas para el desarrollo del niño: reprimir sus respuestas naturales y enseñarle comportamiento violento. Así se perpetúa el círculo violento en la humanidad.

Como adultos seamos capaces de:

  1. Observar nuestras reacciones de ira, aceptarlas, abrazarlas y aceptarnos con esa parte que también de niños nos enseñaron a reprimir.
  2. Respirar nuestra ira mientras la sentimos.
  3. Ser capaces de no descargarla con los niños, aunque ellos nos la hayan provocado. Podemos cambiar de habitación, pegar a un cojín, salir a la calle a pasear mientras sentimos la ira. Podemos mirar lo pequeños que son los niños, mirar sus manos y sentir su fragilidad.

Tenemos que ser muy conscientes de nuestras emociones y de lo que tenemos por resolver en nosotros mismos para parar el círculo de violencia. Nuestra misión como padres y educadores es formar seres humanos más respetuosos.

 

Necesidades educativas especiales (NEE) es un término que incorporó la Ley española de Educación de 1990 (LOGSE) y se refiere a los apoyos y ayudas que necesitan los alumnos/as que tienen necesidades especiales en su enseñanza.

Las NEE no están siempre relacionadas con una dificultad de aprendizaje, también pueden presentarse porque el alumno aprende más rápido o por otras situaciones específicas.

El artículo 73 de la LOGSE dice: “El alumnado con NEE es aquel que requiera, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta”. Esta definición se actualizó en 2017 haciendo referencia a: “aquel que requiere, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, atención específica, derivada de diferentes grados y tipos de capacidades personales de orden físico, psíquico, cognitivo o sensorial”.

 

Entendemos por discapacidad intelectual cuando el niño/a tiene limitaciones en algunas habilidades y aunque en determinados entornos funcionan mejor, les cuesta más aprender, comprender y comunicarse. Las soluciones que ofrece el sistema educativo tradicional son adaptaciones curriculares, es decir, el alumno es detectado por la tutora y evaluado por la orientadora escolar que le pasa unas pruebas de inteligencia, de habilidades cognitivas y de nivel. Con estas pruebas determina su grado de inteligencia, sus habilidades y en qué nivel educativo se encuentra. Por ejemplo, un niño que está cursando 5º de primaria puede que a nivel de contenidos esté en un nivel de 2º de primaria. Para que el niño se adapte al sistema se elabora una “adaptación curricular” en la que se crean contenidos adecuados a su nivel. Suelen salir a refuerzo con la profesora de pedagogía terapéutica (pt) y se les suele evaluar con pruebas acordes a estos contenidos.

 

Entendemos por altas capacidades o superdotación intelectual:

  • Capacidad intelectual superior a la media, tanto en habilidades generales como específicas.
  • Capacidad superior para resolver problemas.
  • Pensamiento divergente, es el tipo de pensamiento que genera ideas creativas y que es capaz de encontrar múltiples soluciones  a un problema.
  • Alta memoria.
  • Gran curiosidad y deseo constante por aprender.
  • Desarrollo madurativo precoz y desarrollo elevado de habilidades motrices, atencionales, comunicativas y lingüísticas.
  • Gran capacidad de argumentar y preguntar.

 

 

Las soluciones que ofrece el sistema educativo tradicional son las adaptaciones curriculares, lo mismo que en el retraso escolar pero al contrario, elaborando materiales de niveles superiores y el niño/a permanece en su grupo de clase. Y la aceleración, avanzarlos un curso o más para compensar, con lo cual el niño/a está en clases de niveles superiores.

También hay NEE por discapacidad física, auditiva, visual, autismo, problemas graves de conducta, de desarrollo, trastornos de comunicación o trastornos mentales. En todos ellos se intenta que el alumno permanezca en su grupo de clase adaptando su currículum, previa evaluación psicopedagógica y salvando las barreras que pueda tener por su discapacidad.

Después de esta exposición de lo que formalmente está considerado como NEE y sabiendo lo que hace la escuela tradicional paso a exponer qué hace Montessori al respecto.

 

             Área Lenguaje Montessori

Montessori puede admitir a cualquier tipo de niños/as. En un ambiente Montessori conviven juntos los niños de 3 a 6 años en infantil, de 7 a 9 en Taller I y de 10 a 12 en taller II, es decir la primaria. De la misma forma que conviven distintas edades  también conviven las distintas etapas de desarrollo y ritmos. Estas diferencias no son notorias entre los alumnos, los niños que van por detrás del ritmo “normal” o por delante no tienen que salir del aula a refuerzo, no llevan unos libros distintos, no se examinan con distintas pruebas, ya que en Montessori no hay ni libros ni exámenes. Los niños son evaluados por medio de su trabajo diario y de la observación de la guía.

La pedagogía  Montessori es una filosofía de vida que se acompaña en casa, tiene como propósito más importante que el niño/a sea autónomo y se guíe por su yo interno y por lo que necesita aprender en cada momento, por tanto, si hay un niño que con 6 años le interesan las letras irá a buscarlas pero si aún no está preparado buscará otra cosa, y si hay un niño de 4 años que le interesan las letras se le permitirá escoger ese material y se le presentará. Es decir, cada niño dentro del aula va eligiendo lo que necesita para su desarrollo, siempre con la atención de las guías que observan al niño y presentan los materiales adecuados para ellos.

El formato del aula es distinto, no están todos los niños sentados en sillas y pupitres frente a la pizarra sino que pueden moverse libremente por el ambiente, en el que no hay sillas y mesas para todos porque hay materiales que se trabajan en el suelo con alfombras. Las lecciones de las guías es lo que se llama “presentaciones”, son individuales y en ellas la guía le muestra al niño/a cómo utilizar un material o le explica un concepto. Por tanto, cuando el niño entra en el aula tiene todos los materiales que ya conoce a su alcance y puede escoger el que más le interesa en ese momento.

Entonces, no hay problemas derivados de la comparación entre iguales, tanto si el niño lleva retraso como si va por delante, debido a que los niños están acostumbrados a ver que cada uno elige el material que desea y va a su propio ritmo. Personalmente creo que es mejor un ambiente Montessori para los niños que tienen alguna necesidad especial a la hora de aprender.

 

Tablero de la resta Montessori

Entiendo que es difícil de asumir para los padres el hecho que sus hijos tengan alguna necesidad especial, ya que somos adultos educados en la comparación y en la competitividad y siempre queremos que nuestros hijos sean mejores, pero hay que tener mucho cuidado con no trasladar esto a los niños. Tanto desde las familias como desde las escuelas tenemos un gran reto por delante, eliminar las comparaciones, aceptar a los demás como son, sin juzgar al que va por delante o por detrás de lo considerado “normal”, no favorecer la competitividad en entornos educativos y respetar el ritmo natural de cada niño.

Todos los niños del mundo necesitan lo mismo: que se respete su ritmo, que se les acepte y que se les ame.

 

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

El adulto que está cerca de un niño le enseña con los conocimientos que tiene pero le educa con la persona que es. No importa todos los conocimientos que tengas si no te sirven para ser mejor persona.

Alrededor de la vida de un niño hay muchos adultos, tanto en su familia como en otros ámbitos sociales. En relación con su educación los más significativos son los padres , otros familiares y los maestros. Podría dividir el rol de cada uno de ellos pero voy a hablar en general del papel que puede desempeñar un adulto que se ocupa de la educación de un niño/a desde la pedagogía Montessori, ya sea en el hogar o en una escuela.

“La verdadera preparación para la educación es el estudio de uno mismo. El entrenamiento de la maestra que ayudará a la vida es mucho más que el aprender ideas. Incluye el entrenamiento del carácter; es una preparación del espíritu.” Montessori, María. La mente absorbente. (p.20)

Criar, educar, enseñar y/o acompañar a niños/as es una gran responsabilidad, es algo que sabemos las personas que estamos a cargo de ellos, y si no lo sabemos tenemos que empezar ya a interiorizarlo. Desde la pedagogía Montessori damos mucha importancia a la formación personal del adulto que acompaña a los niños/as. Debe, como primer requisito, conocerse  así mismo, conocer sus luces y sus sombras, debe ser una persona que ha pasado por procesos de crecimiento personal y está en continúa observación de sí mismo. La preparación espiritual del adulto es lo que le va a permitir estar en contacto real con los niños/as y será a través de ellos que los adultos se enfrentan a sus sombras y las sacan a la luz de la consciencia. Pueden, a través de la interacción con los niños/as, observar esos aspectos ocultos y no aceptados, aceptarlos e integrarlos en su persona para sanar.

 

El adulto necesita de mucha humildad, no se sitúa por encima del niño, sino a su lado, ya que somos lo mismo. Debe controlar dos cosas, su orgullo y su ira.

El orgullo es la necesidad de ser reconocido por los demás y está íntimamente ligado con el sentido de posesión ( son mis hijos, mis alumnos, mi pareja..) Provoca ira cuando los deseos no se cumplen y cuando la persona quiere ser reconocida por algo y no lo es. El adulto orgulloso exige respeto y esto genera miedo en los niños. El miedo a los padres o maestros es un componente dañino. Si los niños/as asocian respeto con miedo no llegan a comprender el sentido real del respeto, aprender a actuar por miedo a las consecuencias conlleva que  no interiorizan nunca que el respeto es algo que sentimos y hacemos para conservar el bien común, respeto a uno mismo, a los demás y al ambiente que nos rodea. Y deben entender que no respetamos por miedo sino por el placer y la calma que se siente al conservar un ambiente de paz allá donde vivamos. En Montessori no deben aplicarse castigos ni asociar el respeto con la autoridad.

 

El orgullo se manifiesta  a través de las tres E:

  • Extensión: Cuando el adulto piensa en el niño como una prolongación de sí mismo, no lo reconocer como un ser independiente.
  • Expectativas: Lo que el adulto espera del niño. Hay un montón de expectativas hacia los niños incluso antes de que nazcan, esto crea muchos problemas.
  • Explotación: Cuando el adulto pone sus deseos sobre el niño y le obliga a hacer cosas que el niño no quiere pero el adulto piensa que son buenas para él, como hacer determinadas actividades extra escolares. El adulto que explota a un niño es un tirano. (definición de tirano, que abusa de su poder, superioridad o fuerza y domina a otras personas)

Podemos clasificar en 3 tipos de adulto en lo referente a la autoridad:

  • Adulto autoritario: Es aquel que impone su autoridad desde afuera sin tener en cuenta los deseos del niño. Suele ser un adulto tirano porque explota a los niños.
  • Adulto autoritativo: Promueve la autodisciplina del niño y está atento a sus necesidades de desarrollo. Reconoce que el niño es un ser en sí mismo con su guía interna. Es el modelo que seguimos en Montessori.
  • Adulto permisivo: Deja que el niño de rienda suelta a sus impulsos incontrolables causando daño a sí mismo y a los demás. El niño reconoce que no hay límites.

La ira viene de la ignorancia sobre las necesidades del niño. Cuando el adulto no conoce las necesidades evolutivas de los niños que le rodean se enfada cuando ve que hacen cosas que él no entiende, y le parece que están haciendo barbaridades cuando simplemente están siguiendo su propio desarrollo. Debemos estar muy conscientes de esto para manejar nuestra ira con los niños.

 

Preparación práctica de la guía

Lo siguiente nos sirve tanto si vamos a trabajar como guías Montessori, como mamás de día o con nuestros propios hijos si queremos aplicar Montessori en el hogar.

La guía:

  • Conoce todo el material y la forma de mostrárselo al niño. (Las presentaciones)
  • Sabe respetar y alentar las repeticiones que hace el niño.
  • No corrige al niño. Lo que no está listo para ver no lo ve, y lo que no está listo para hacer no lo hace, no sirve de nada corregirlo.
  • Sabe poner los límites del ambiente para que los niños se sientan seguros.
  • Se enfoca en el respeto a las personas y los materiales dentro del ambiente.
  • Se comporta como un modelo a seguir.
  • No da premios ni castigos.
  • Observa al niño todos los días.
  • Custodia la concentración del niño, no le interrumpe cuando está haciendo algo, ni deja que los demás lo hagan.
  • Sabe intervenir sin interferir.
  • Sabe manejar conflictos.
  • Sabe seguir al niño.
  • Mantiene el ambiente limpio, ordenado y sencillo; y ella misma se muestra limpia y sencilla.
  • Su voz es amistosa y gentil pero cuando es necesario autoritativa.
  • Permite al niño la libre elección de su trabajo, puesto que sólo a través de observar lo que elige puede darse cuenta en qué periodo sensitivo está.

“Somos los guías para estos viajeros haciendo su entrada en el mundo intelectual y les ayudamos a evitar desperdiciar su tiempo y fuerzas en asuntos inútiles” Montessori, María. The discovery of the child, p. 166

La guía Montessori llegará a la madurez de su trabajo cuando en su ambiente los niños trabajen como si ella no existiera. Primero prepara, mantiene y enriquece el ambiente, después vincula al niño con éste y le invita a usarlo para después retirarse cuando ve el momento adecuado, siempre estando cerca por si el niño le pide ayuda.

“Esto es entonces el primer deber de un educador: sacar adelante la vida y después dejarla libre para desarrollarse” Montessori, María. The discovery of the child, p. 113

Me gustaría terminar con unas palabras de Rebeca Wild que resumen muy bien todo lo que he querido expresar:

“No hay nadie que se porte mal que se sienta bien y nadie que se sienta bien y se porte mal. Nuestra tarea de educadores no es pues la de “predicar el bien”, sino de vivirlo, de ser modelo de respeto y de tomar contacto con nuestra propia capacidad de amar, de aprender a sentirnos bien para así portarnos bien, ya que los padres somos el primer ambiente preparado para los niños. A partir de esta realidad podemos crear condiciones adecuadas en las cuales los niños se sientan bien, se sientan respetados y no tengan que ocultar sus necesidades.” Wild, Rebeca. La moral en el niño. Quito, Fundación educativa Pestalozzi, Boletín nº 16, Junio 1991.

Por Meritxell Blasco Pardos

 Guía Montessori para niños de 3 a 6 años. Formación AMI y psicología.

La responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las acciones y decisiones buscando el bien común (el propio y el de los demás).

Uno de los objetivos en la crianza es que los niños y niñas alcancen la capacidad de ser independientes, de valerse por sí mismos, de tomar decisiones y de hacer uso de su libertad desde el conocimiento de sus posibilidades; esto es un proceso largo que se inicia en la familia y que el niño/a va poniendo en práctica en todos los ambientes sociales.

Los niños/as deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen y dicen, y de hecho, nos damos cuenta, que cuando un niño actúa de forma responsable siente satisfacción y esto favorece su autoestima.

 

Torre rosa Montessori

 

Algunas pautas.

En los primeros años las actividades tienen que ir siempre asociadas al juego, para los niños de 1 a 5 años ayudar en las tareas de la casa es un juego y lo van a querer hacer con mucho gusto. Este aprendizaje a través del juego y de la imitación de los adultos se transformará en un hábito.

Cuando el niño ya es más mayor y queremos darle más responsabilidades en el hogar hay que tener algunas ideas claras:

  1. Conviene que cada miembro de la familia tenga muy claras sus responsabilidades, incluso se pueden escribir y pegar en un corcho. Cada uno debe tener muy claro qué hacer, cómo y cuándo para que entre todos haya colaboración en las tareas de la casa. Es muy importante educar tanto a los niños como a las niñas que las tareas de la casa son responsabilidad de todos los que vivimos en ella, en la medida de nuestras posibilidades en cuanto a tiempos y edades.
  2. Es preciso que haya coherencia entre lo que va a exigir el padre y la madre. Tienen que estar de acuerdo para que no haya discrepancias y que no tengamos que escuchar de los niños: “mamá me deja..”
  3. No exigir a los niños cosas que nosotros como adultos no hacemos, por ejemplo, quitarse los zapatos al entrar en casa, lavarse las manos antes de comer, lavarse los dientes, etc. Recordar siempre que los niños aprenden por imitación.
  4. La paciencia y la tolerancia son actitudes imprescindibles que deben mostrar los padres hacia sus hijos para que éstos crezcan responsables. Hay que tener en cuenta que los errores son parte de la vida y del aprendizaje y no siempre ni los niños ni los adultos hacemos las tareas perfectas.
  5. No hagas lo que tu hijo/a es capaz de hacer por sí mismo, al menos no de forma habitual, eso no quiere decir que algún día quieras hacerle algo porque se encuentra mal o porque te lo pide, ya que así también enseñamos a ser amables y a hacer favores cuando el otro lo necesita.

 

¿Cómo hacer que mi hijo haga cada vez más cosas en casa y se empiece a responsabilizar de algunas tareas?

Lo primero, confiar en él, hacerle saber que está capacitado para hacer la tarea, darle seguridad, reforzar que puede hacerlo con frases como: “Te va a salir súper bien”, “Tú puedes hacerlo”, “Yo te veo muy preparado para hacer eso”. etc.

Después, explicarle claramente qué deseamos que haga, y por supuesto, evitar mensajes del tipo: “Ya lo hago yo porque lo hago más rápido o porque lo vas a hacer mal, etc..” Con estos mensajes desvalorizamos al niño/a , eliminamos su motivación y bajamos su autoestima. Recordemos que la autoestima se refuerza cuando el ser humano se siente útil y capaz de vivir en su medio, para los niños es igual, se sienten más valiosos cuando perciben que son capaces de aportar algo en el medio en el que viven.

Hay un gran tema, propio de otro post, pero que voy a mencionar, es la capacidad de elegir entre varias alternativas. Elegir siempre conlleva un compromiso por la opción elegida y un riesgo a equivocarse. Es muy positivo que los niños/as empiecen pronto a poder elegir sus cosas para que aprendan a comprometerse con su elección y a asumir el riesgo a equivocarse y a experimentar las consecuencias naturales de sus actos. Al principio, desde los 3 años podemos darles dos opciones y que elija una , por ejemplo, darle a elegir entre dos camisetas, o dos pantalones, si quieren ir al parque o a pasear con el patín, etc. Conforme van creciendo podemos dejarles elegir entre todas las opciones pero siempre haciéndoles ver que se comprometen con lo que eligen y que pueden equivocarse. Es muy importante que aprendan a tomar decisiones, porque la vida está llena de ellas.

Cuando está haciendo una tarea podemos estar atentos por si necesita ayuda y por supuesto, reforzar con mensajes positivos cuando la hace. A todos nos gusta que nos valoren cuando hacemos algo bien y cuando nos hemos esforzado, no somos piedras y nuestros hijos tampoco, a ellos, como a nosotros, les encanta escuchar palabras de aliento y confianza por parte de los demás. No me refiero a reforzar con algo material pero sí a decirle con sinceridad  un “muy bien” “estoy orgullosa de ti” o cualquier otra frase.

 

¿Qué podemos esperar según su momento evolutivo?

A modo de orientación y teniendo en cuenta las distintas etapas de desarrollo, podemos señalar las siguientes características:

 

A los 2 años:

Pueden hacer ya algunas tareas pero aún no comprenden si lo hacen de forma correcta porque no tienen autocontrol y no tienen la voluntad desarrollada. Puede guardar sus zapatillas, su pijama, llevar su pañal a la basura (ésto incluso antes), poner y quitar la mesa, regar plantas y flores, recoger sus juguetes con ayuda del adulto, es decir, viendo como mamá o papá también recogen. Se pueden desvestir solos y vestirse con ayuda. Comen solos.

Necesitan orden y rutinas en su vida. Imitan a los adultos y colaboran con ellos.

 

A los 3 años:

Siguen observando e imitando al adulto.

Pueden vestirse y desvestirse solos o con algo de ayuda. Comen con completa autonomía. Empiezan a querer jugar con sus iguales y aceptan los turnos de juego, aunque no siempre los respetan. Comienzan a comprender que hay normas y reglas para hacer las tareas de la casa. Puede poner y quitar la mesa y ayudar en el cuidado de los animales domésticos.

 

A los 4 años:

Tienen deseos de gustar y servir, y suelen tener iniciativas responsables dentro de las tareas de la casa. Es bueno crear rutinas para que después, cuando ya no tengan este deseo de agradar, hayan adquirido hábitos como poner y quitar la mesa, fregar su plato, recoger juguetes, vestirse y calzarse, lavarse manos y dientes, o cualquier otra actividad del cuidado de uno mismo y del ambiente que consideremos que pueden hacer.

En cuanto a la relación con sus iguales, juega con otros y tiene iniciativas, le gusta mandar y proteger a sus hermanos menores. Le gustan los juegos simbólicos y de imitación. Entiende y respeta las reglas sencillas de los juegos.

 

A los 5 años:

Si no lo hemos hecho antes ya conviene dejarle elegir entre varias opciones en temas como ropa, comida, salir a jugar, etc.

Pueden ser responsables de tareas domésticas como limpiar el polvo, fregar los platos, recoger la mesa, prepararse su ropa y su mochila, buscar las cosas que necesita para hacer una actividad, etc.

Ya empiezan a interiorizar las normas y a cumplirlas aunque también empiezan a rebelarse frente a las presiones de los adultos en temas de disciplina y normas sociales.

 

A los 6-7 años:

Son capaces de saber cómo quieren vestirse y es positivo que les permitamos elegir su ropa. Pueden ducharse solos, con la ayuda de lavar el pelo. Les cuesta un poco tener sus cosas ordenadas y cuidarlas y aún las pierden o las rompen. Son autónomos en los desplazamientos conocidos y les encanta ir a la calle a cumplir recados, ya dependerá de donde vivimos para permitirle ir, por ejemplo, a comprar el pan, leche, al kiosko, sacar la basura, etc. Pueden controlar su dinero, ahorrándolo para después comprar algo que les guste.

En cuanto a sus iguales juegan en grupos de 3 o mas, normalmente del mismo sexo. Acusan a sus compañeros cuando hacen algo mal pero son muy amigos de sus amigos y se sienten mal si les engañan o mienten. No suelen aceptar perder en los juegos colectivos y algunos hacen trampas.

Suelen pensar que los adultos son injustos con ellos cuando les llaman la atención por algo porque son muy sensibles a la crítica. Van adquiriendo la noción de justicia y comprendiendo las normas morales.

 

A los 8 años:

Comienza la autonomía personal y puede controlar sus impulsos. Es capaz de organizarse en la distribución del tiempo, del dinero y de los juegos, aunque todavía necesita supervisión. Se les puede dar algunas responsabilidades diarias como prepararse el desayuno, ir sólo al colegio, ducharse, etc.

Es capaz de prever las consecuencias de sus actos y sabe cómo actuar en situaciones habituales de su vida. En estos momentos se hace aún más decisiva la actuación de las personas adultas, ya que, si ejercen una presión muy autoritaria hacia el niño, éste se hace dependiente, sumiso y falto de iniciativa. Si, por el contrario, son adultos muy permisivos, el niño se convertirá en una persona caprichosa e irresponsable. Así pues, se hace imprescindible una actitud que favorezca la iniciativa y mantenga la exigencia.

 

Entre los 9 y los 11 años:

Ya es bastante autónomo en sus intenciones, y por lo tanto, en su responsabilidad. Le gusta tomar decisiones y oponerse al adulto con cierta rigidez. Es capaz de elegir con criterios personales y se vuelve un poco exigente, estricto y riguroso. Le gusta que le dejen decidir por sí mismo y tiene necesidad de afianzar su yo frente a los demás, de ahí su resistencia a hacer lo que le piden los adultos y su afán de mandar a otros niños menores. Conoce sus posibilidades, decide y reflexiona antes de obrar, aprende de las consecuencias y se siente atraído por los valores morales de justicia, igualdad, sinceridad y bondad. Reconoce lo que hace mal, pero siempre busca excusas. Se identifica mucho con su grupo de amigos.

 

A los 12 años:

La influencia de los amigos comienza a ser decisiva y su conducta estará influenciada en gran parte por ellos. Los hermanos/as mayores tienen también gran influencia, más que los padres. Es una etapa en la que la crítica hacia padres y profesores es frecuente, no le gusta que le traten de forma autoritaria, como a un niño; reclama autonomía en todas sus decisiones.

Necesita tener amigos y confiar en ellos, es leal al grupo y su moral es la de sus iguales, a los que imita en la forma de vestir, en los juegos, aficiones, etc. Tiene sentido de responsabilidad y trata de cumplir sus obligaciones. Su comportamiento es mejor fuera del entorno familiar.

 

A modo de conclusión:

La responsabilidad se adquiere y se desarrolla de forma progresiva, la capacidad de actuar de forma responsable depende de cada persona y del ambiente que le rodea (familia, escuela, barrio, etc.), todo ello conlleva que existan ritmos distintos en cada niño y niña, por lo tanto, será difícil encontrar niños/as que con la misma edad tengan conductas similares, algunos tendrán más desarrollados unos aspectos y otros menos. Estas fases descritas no deben entenderse de forma estricta sino sólo a modo de referencia.

Educar en la responsabilidad no es tarea fácil pero merece la pena para que nuestros hijos/as lleguen a ser adultos responsables de sus vidas, que sean personas proactivas capaces de tomar iniciativas y que sean los capitanes de su vidas.

 

EDUCACIÓN MONTESSORI

 

Gracia y cortesía es una sección de actividades dentro de vida práctica, que tiene que ver con el comportamiento del niño dentro del ámbito social.

María Montessori veía al niño como un ser completo, no esperaba que el niño se convirtiera en adulto para que aprendiera a comportarse de forma correcta en sus relaciones sociales, ya que el niño por naturaleza es social. Creía que los niños nacen con un estado de gracia y, por tanto, lo único que hay que hacer es mantener ese estado natural.

 

Gracia es un concepto relacionado con el movimiento y con la economía del movimiento, necesaria para realizar ciertas actividades. Es la acción que emana desde el interior del hombre permitiéndole realizar una tarea sin movimientos superfluos.

 

Cortesía es el conjunto de acciones llevadas a cabo en beneficio de los demás. Significa salir de ti mismo actuando desde el corazón, y qué momento más importante para ser cortés que cuando tu corazón es más puro, cuando eres niño y actúas desde la espontaneidad. La cortesía es algo que emana naturalmente del niño cuando se le ha permitido un desarrollo natural ya que la naturaleza del niño es mostrar su afecto con el corazón.

 

Juntos, gracia y cortesía, expresan el verdadero espíritu del ser humano y crean una atmósfera de amabilidad alrededor de la persona. Son una serie de ejercicios que embellecen nuestras relaciones sociales, ayudando al niño a saber cómo y cuándo responder adecuadamente a los diferentes contextos sociales.


Amigos descansando después de clase

 

 

El propósito de las lecciones de gracia y cortesía es ayudar al niño en su tarea de auto construcción y en el proceso de adaptación a su cultura. Son herramientas valiosísimas en sus relaciones sociales. Es muy agradable vivir con una persona cortés y muy desagradable vivir con una que no lo es. Debemos mostrar a los niños las actitudes que les guíen hacia relaciones sociales armónicas y darles reglas de cortesía generales que les sean útiles.

El adulto es el modelo a imitar y necesita hacer una profunda introspección y análisis de sus movimientos, comportamientos y formas en las que se dirige a los niños y a otros adultos.

Con estos ejercicios el niño adquiere consciencia y armonía sobre su cuerpo y mente. Son actividades del mundo real que le enseñan a manejar sus deseos, su función en la sociedad, a definir sus conceptos de equidad y a alcanzar su necesidad de imitar el mundo de los adultos. Los niños se sienten cómodos en ambientes armónicos y amables.

Estas actividades se les muestran a los niños en pequeños grupo (3 o 4 niños) o si lo requiere el momento también se le puede mostrar  a un niño solo. Las presentaciones son:

  • Saludarse y presentarse o presentar a otro.
  • Bostezar, estornudar, toser.
  • Sonarse la nariz.
  • Decir buen provecho.
  • Dejar pasar y pedir paso.
  • Recoger algo que se le ha caído a una persona.
  • Pedir ayuda.
  • Invitar a alguien a sentarse.
  • Ofrecer algo a alguien.
  • Servir té o café a las visitas.
  • Escuchar.
  • Dar y recibir cumplidos.
  • Pedir disculpas.

Si nos damos cuenta estas presentaciones son como un pequeño curso de habilidades sociales, adaptadas a niños de 3 a 6 años, son cosas muy básicas que se deberían aprender en los hogares, pero no siempre sucede así. Si desde pequeños tenemos este repertorio de habilidades aprendidas e interiorizadas, nuestras relaciones sociales serán más satisfactorias, porque no nos quedaremos en estas presentaciones, nuestra habilidad social irá a más, esta base nos dará la capacidad de aprender habilidades sociales más complejas como la asertividad y el saber decir que no, entre otras.

En general, todo el área de vida práctica significa mantener unas buenas relaciones contigo mismo, con el ambiente y con los que te rodean.

Técnica Montessori para conocer y no juzgar a los niños.

 

Observar es ver detalladamente, es la capacidad de ver, captar, conocer y descubrir el comportamiento y las actitudes de los niños y niñas. Si queremos descubrir la esencia del niño necesitamos observarle.

La observación es la capacidad de estar aquí y ahora, en el presente. Necesitamos tener silencio en la mente, silencio de ideas preconcebidas que modifican la observación, así que, necesitamos una preparación mental y espiritual para saber observar  a los niños. Hay veces que nos quedamos mirando a un grupo de niños en un parque y pensamos en observarles, pero por unas causas u otras metemos nuestros juicios continuamente. Observar no es eso, es desnudar nuestra mente de juicios y ver qué ocurre en el presente, anotando todo lo que vemos de forma objetiva. Es una técnica súper valiosa. Es importante tener un interés real a la hora de observar.

La observación es la técnica que utilizó María Montessori para desarrollar todos sus materiales y sus principios y para llegar a entender las necesidades de los niños y niñas en sus distintas etapas de desarrollo.

¿Cómo observar a los niños y niñas siguiendo esta técnica?

 

Se trata de sentarse en un lugar donde no se interfiera la acción del niño o grupo de niños e ir anotando todo lo haga en tiempo presente y sin emitir juicios, solo describir y anotar sus acciones segundo a segundo. No escribimos lo que pensamos o sentimos, sólo lo que vemos.

Lo ideal es tener un cuaderno de observación en el que iremos escribiendo todas las observaciones que hagamos, ya que si queremos conocer el comportamiento de un niño o niña necesitamos varios registros.

Los elementos que debemos anotar en nuestra hoja de observación son: fecha, hora, lugar, clima, estado físico  en el que nos encontramos, estado de ánimo y hora de finalización. Antes de empezar hacemos una descripción breve del lugar, anotando el número de adultos y de niños o niñas y el motivo de la observación. Al final de la misma se puede escribir una breve interpretación diciendo cómo me he sentido u otro tipo de comentarios que se consideren importantes.

 

Observación de la interacción de un niño con otro en las miniaturas de Safari.

 

Ejemplo de formato de observación:

Nº de observación:          Observador:

Tema:

Fecha:

Hora:

Lugar:

Clima:

Estado físico:

Estado de ánimo:

Descripción inicial del lugar, con número de adultos y niños:

Observación:

Hora de fin:

Interpretación:

Para poder llevar a cabo esta técnica antes hay que hacer un entrenamiento personal siguiendo una secuencia de observaciones, primero observar objetos inanimados, luego plantas, animales y por último seres humanos. Hay que hacer antes estos ejercicios para practicar y estar completamente preparados para saber observar sin emitir juicios. Y tener siempre presente que para conocer las características de lo que estamos observando tenemos que tener un número suficiente y variado de observaciones, en momentos y actividades diferentes de la vida del niño. Siempre observar de manera amorosa, respetuosa y consciente, con interés por conocer lo que voy a observar, de forma responsable, objetiva y exacta.

¿Para qué observamos a los niños/as?

 

Les observamos para entender cuáles son sus necesidades y poder responder a éstas. Para saber cuándo llevan a cabo ciertas acciones de su desarrollo. Para poder preparar un ambiente adecuado para que el niño se pueda desarrollar de forma adecuada.

Observamos:

  • La capacidad física del niño/a, su habilidad motora fina y gruesa.
  • El nivel cognitivo del niño, su desarrollo intelectual.
  • El desarrollo del lenguaje.
  • El desarrollo social y emocional. Reacciones del niño frente a situaciones de estrés.
  • Sus patrones de sueño. Podemos observarle mientras duerme.
  • Sus patrones de alimentación.
  • El movimiento de sus manos.

 

Herramientas que deben tener las maestras y guías en sus ambientes.

 

  • Tablas de observación.
  • Deben llevar siempre en el bolsillo papel y lápiz para anotar cualquier cosa que les llame la atención. Deben anotar de manera clara y rápida sus observaciones.
  • Deben observar el material que el niño elige, las veces que lo repite y la concentración que alcanza con dicho material. A través de ésto sabrá en qué periodo sensitivo está el niño.
  • Calma, tranquilidad, comprensión y conocimiento. El conocimiento es lo que les va a dar la calma y la tranquilidad porque saben lo que están haciendo.
  • Pueden empezar observando media hora, luego una hora, hora y media, hasta llegar a las 2 horas que es el tiempo adecuado para una observación.
  • En cada sesión se observa un aspecto, sueño, lenguaje, alimentación, movimiento, etc.
  • Hay observaciones en casa y en el aula.
  • Necesitan tener observaciones ordenadas de varios periodos del niño, frecuentes y continúas, para poder llegar a conclusiones. Esta conclusión nunca será un diagnóstico del niño, son informaciones que tiene la maestra para conocer mejor al niño y poder ayudar a los padres y al niño en momentos determinados.

 

Os pongo un ejemplo, totalmente inventado, de lo que sería observar de forma correcta y lo que sería narrar haciendo interpretaciones, lo cual no sería correcto.

 

Observar:

“El niño camina con un trapo en la mano, lo deja en su lugar, va a una mesa y coge un libro, lo deja, camina. Va a las alfombras, coge una y la pone en el suelo, coge una mesa auxiliar y la coloca en la esquina de la alfombra…”

Narrar:

“María coge el marco de vestir y lo trabaja correctamente (juicio), la niña del binomio lo guarda y busca otro material ( interpretación, no sabemos si busca un material). José coge el tablero de los puntos y lo trabaja muy bien (juicio). A pesar de que la guía no está, el grupo se portó bien...(interpretación y juicio)

Espero que esta entrada os sea de utilidad y podáis utilizar esta técnica tan valiosa y respetuosa con vuestros alumnos y alumnas.

 

Los conflictos son inherentes a la vida, el problema no es tener conflictos sino no saber
resolverlos.

En las escuelas se enseñan muchas cosas pero hay carencias en muchas áreas que son
sencillamente imprescindibles para aprender a vivir y vivir bien, como educación
sexual, financiera y resolución de conflictos entre muchas otras (alimentacion, valores,
ecología, educación emocional, habilidades sociales, etc…) Es muy importante que los
niños entiendan que problemas siempre van a tener, que aprendan a verlos como
oportunidades y darles herramientas para resolverlos.

Todos nos damos cuenta como en las escuelas hay cada vez más problemas de
comportamiento y de relación entre los niños, y somos conscientes que tenemos que
tomar medidas para prevenir y tratar esta situación, no podemos cerrar los ojos y dejar
pasar las cosas que ocurren porque se agravarán. En este post propongo una técnica de
resolución de conflictos muy efectiva y que se utiliza también en otros ámbitos: la
mediación.

Láminas anti bullying

 

La mediación escolar es un proceso en el que una persona imparcial, el mediador,
facilita las condiciones para que los niños que han vivido un conflicto tengan la
oportunidad de analizar distintos puntos de vista y llegar a un acuerdo satisfactorio, sin
recibir ninguna presión.

Cuando en un centro se decide emplear esta técnica hay que formar al profesorado y a
los alumnos que formarán parte del grupo de mediadores. Es muy útil y genera
resultados muy satisfactorios cuando es un alumno el que media entre otros dos porque
lo perciben más cercano y actúa como modelo.

¿En qué situaciones se puede mediar? Cuando un conflicto no lo puedan solucionar
ambas partes por sí mismas se solicita la figura del mediador, que como ya he dicho
será un profesor o alumno formado en mediación. Los conflictos más frecuentes en los
que se utiliza la mediación son: faltas de respeto, insultos, amenazas, peleas, amistades
deterioradas y agresiones físicas. Se puede mediar tanto entre alumnos, como alumno-
profesor, padres-profesor.

Las fases en un proceso de mediación son:

1. Presentación: Se explica cómo se va a realizar y se crea confianza en ambas
partes.
2. Cuéntame: Cada persona cuenta su versión de la situación y expresan como se
han sentido.
3. Aclarar el problema: El mediador identifica y verbaliza en qué ha consistido el
conflicto y los intereses de ambas partes.
4. Proponer soluciones: Se buscan posibles vías de solución y se llega a un acuerdo.

Para poner en marcha un servicio de mediación en un centro educativo, se necesita que
la mayoría esté de acuerdo, que exista un coordinador del proyecto y formar a los
profesores y alumnos que serán mediadores.

Personalmente, me parece un recurso excelente para solucionar conflictos en un centro
escolar, porque además de llegar a acuerdos positivos para ambas partes enseñamos a
los niños una forma de comunicación y de relación positiva. Si no se pone en marcha
un recurso como la mediación, al menos, en los centros escolares tendría que haber un
grupo formado por profesores, alumnos y padres encargados de la resolución de
conflictos, que se encargaran de cualquier problema que ocurra en el centro. Es
necesaria esta herramienta en la actualidad, no podemos dejar a los niños desprotegidos,
les gusta y necesitan sentirse atendidos y escuchados, sus emociones y conductas a veces se
desbordan, al igual que las de los adultos. Lo que aprendemos en la infancia nos va a
acompañar el resto de nuestras vidas, y durante toda nuestra vida vamos a tener
relaciones interpersonales.

Ponte en mi lugar

Los hay, debe haberlos, ya que hay tantos niños víctimas de maltrato y de abandono físico y psicológico. Si lo que les ocurre a algunos niños le ocurriera a alguna mujer diríamos que es violencia de género y debe abandonar al maltratador porque es obvio que no la quiere ni la respeta, pero qué pasa cuando les ocurre  a los niños? ¿Los padres sí le quieren? ¿le respetan? ¿Debe también abandonarlos? Esta claro que no pueden ni quieren porque siguen unidos a ellos, pero aunque los hijos sean ya personas adultas suelen seguir unidos  a la familia porque se supone que los padres siempre quieren a sus hijos, pero perdonad mi opinión, no es siempre así, es tan doloroso sólo el pensarlo que es uno de esos temas tabú que casi nadie se atreve a abordar.

Algunos padres demuestran su falta de amor golpeando a sus hijos,  insultando, menospreciando, pero no hace falta llegar tan lejos, también se demuestra el desamor abandonando, no importándoles lo que les pasa, no cuidando, no estando ahí, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen encontrada en un muro de Lamas (selva de Perú)

 

¿Y los hijos quieren a sus padres? Pues en principio sí, los necesitan al nacer y los necesitan para sobrevivir, por eso van a perdonar cualquier tipo de relación tóxica y de abuso que ejerzan sus padres sobre ellos, les aman de forma incondicional, están unidos a ellos desde lo más profundo, y esto lo saben todos los padres. ¿Os habéis dado cuenta que normalmente las palabras más feas que recibe un niño es por parte de su padre o madre? Los padres siempre atentos a que nadie diga nada negativo a sus hijos y luego en un arrebato de ira y pérdida de paciencia se dejan llevar por las emociones desbordadas y les dicen a sus hijos cosas horribles, ¿os suena? ¿Esto es querer y respetar a un hijo?  Si ocurre de forma esporádica vamos a entenderlo como una pérdida de paciencia ocasional, pero si ocurre de forma habitual hay que ponerse a pensar qué está pasando con esa relación o con esas emociones desbordadas por parte del padre o madre. Cuando un niño recibe este tipo de tratos nadie se entera y la vida sigue para ese niño que cada vez tiene la autoestima más baja y la rabia interna más alta. Cuando este niño crezca seguramente repetirá patrones y será culpado de insensible y de tratar mal a sus padres.

 

¿Qué suele ocurrir con niños y niñas que han sentido abandono emocional porque sus padres no han estado presentes ni física ni emocionalmente? Padres que han estado tan ocupados en sus propios problemas emocionales que no les ha importado lo que les ocurría a sus hijos y si además de forma habitual les recriminaban conductas tipo: no sabes estudiar, eres torpe, eres tonto, eres inútil,  nadie te va a querer, te vas a quedar solo/a, papá/mamá no te va a querer si haces eso…¿os suena? Pues estos niños y niñas suelen necesita tanto amor para respirar, para crecer, para sobrevivir, que aprenden a mendigarlo. Por un lado quieren conservar su individualidad porque suelen ser niños muy sensitivos y con una personalidad especial, pero saben que es precisamente esa forma de ser la que enfada a sus padres y tapan esas cualidades y se muestran sumisos, quieren ser buenos para que los acepten y les amen, suelen mostrarse muy obedientes en algunos momentos y hacen todo lo que se les pide , pero cuidado cuando llegan a la adolescencia, momento de sanar, segunda oportunidad para ser fiel a uno mismo. Ese niño que aprendió a ser sumiso, bueno y obediente para que le amaran se vuelve rebelde e insolente, seguramente empiece a odiar a alguno de sus padres o a los dos, y en ese proceso sanará. Tendrá que cortar el cordón que les une y aprender a ser él mismo, pero muchos no lo logran.

Todos necesitamos la aceptación y unión con nuestro clan

Si no lo logran en la adolescencia buscarán, de forma inconsciente, parejas con la que tienen que seguir mendigando amor, y normalmente, con ese gran maestro que es la pareja, empezarán a entender lo que ocurre y puede que se hagan conscientes de todo y sanen su niño herido.

No se puede generalizar, pero suele ocurrir que los niños no queridos, no valorados ni respetados por sus padres son niños que nacen con algunas cualidades distintas a las admitidas en ese clan familiar, desde pequeños se les ve raros o molestos  y se les intenta modelar pero no se consigue tan fácilmente porque los niños siguen su maestro interno  y son fieles a lo que sienten, entonces empiezan los insultos y las faltas de respeto por ese hijo/a que no es como se había esperado y ese niño empieza a sufrir y a intentar cambiar su esencia porque piensa que no es bueno. Seguramente este niño tendrá problemas con sus padres en su etapa adulta y sus padres se seguirán quejando de él. ¿Creéis que los niños tratados con amor y respeto desde su nacimiento, con atención continua y amorosa de mayores se portan mal con sus padres? Creo que no.

No quiero escribir un post para culpabilizar a los padres pero sí quiero hacer una llamada de atención a todos los que somos padres y madres, cuidado con lo que decimos y hacemos, a veces somos nosotros los que peor tratamos a nuestros hijos. Padres demasiado ocupados en sus trabajos, en sus relaciones deterioradas de pareja, en sus engaños amorosos..a montones..y así, en ese bucle de problemas los que pagan el pato suelen ser los hijos.

Aún así, los niños tienen esa capacidad de vivir el presente y de amar de forma incondicional. Felices los niños y los locos porque son capaces de ser fieles a sí mismos y cambiarán el mundo.

Un ambiente Montessori se caracteriza por la libertad a la hora de elegir el trabajo a realizar pero no está libre de límites. Hay muchas dudas, prejuicios y mitos alrededor de esta pedagogía, al igual que de otras. El problema es la falta de información real, el boca a boca y el no haber estado dentro de un ambiente real observando. Muchas personas piensan que Montessori es muy dirigido, que los niños realmente no eligen lo que quieren hacer, en cambio, otras personas piensan que es un ambiente muy libre donde no existen límites. Ninguna de estos dos tipos de opiniones son reales. Entonces, ¿qué ocurre en un ambiente Montessori con respecto a la libertad y a los límites?

Montessori no es una escuela libre, pero tampoco es una escuela dirigida en la que los niños sigan al maestro, podemos decir que es un punto intermedio en lo que se refiere a elección de trabajo. Se ofrece un ambiente preparado que se pone al alcance de los niños y se les da libertad de elección pero siguiendo unas normas que deben respetar para el buen funcionamiento del ambiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La satisfacción que produce descubrir nuevas formas de usar el material.

La disciplina es parte del universo, hay un orden cósmico y ciertos patrones que necesitan respeto por las leyes naturales. Debido a este orden las cosas están en relación unas con otras, incluidos los seres humanos. Los niños poseen una guía interna, un maestro interior que les pone en contacto con las leyes de su propio desarrollo y necesitan actuar en libertad para poder seguir su maestro interior.

La libertad es el derecho de la persona a actuar sin restricciones siempre que sus actos no interfieran con los derechos equivalentes de otras personas. Libertad es actividad, y la disciplina natural debe venir en el niño a través de la libertad, así que libertad y disciplina son las dos caras de una misma moneda, no puede haber una sin la otra. Si se le permite al niño trabajar siguiendo su orden interno, accede al orden externo, a la calma y a la autodisciplina. No queremos que el niño  asocie bien con pasividad y obediencia y mal con movimiento y libertad, porque el primer punto es que el aprendizaje siempre va unido a la libertad de movimiento.

En un ambiente Montessori los niños tienen libertad para:

  • Moverse por el ambiente
  • Expresarse
  • Seguir sus intereses.
  • Elegir el material con el que quieren trabajar.
  • Trabajar todo el tiempo que quieran o no trabajar.
  • Hablar y comunicarse entre ellos y la guía.
  • Observar a otros trabajar, siempre que el otro niño quiera ser observado.
  • Enseñarse unos a otros una vez que han adquirido una habilidad.
  • Ayudarse unos a otros.
  • Comer y beber cuando lo necesiten.
  • Ir al baño sin pedir permiso.
  • No querer recibir una presentación.

Ayuda de un niño más mayor que ya domina ese material a uno más pequeño que se lo
acaban de presentar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta libertad  va de la mano de los límites, y para poder fijarlos, tenemos en cuenta lo siguiente:

  • Los límites son para el respeto y la protección del ambiente, de los demás y de uno mismo.
  • Necesitan ser flexibles.
  • Deben estar basados en la regla de oro: “trata a los demás como te gustaría ser tratado”.

Existen 4 límites básicos en el ambiente Montessori, dentro de los cuales se engloban los demás:

  1. El interés colectivo: no puedo hacer nada que me dañe a mi mismo o a otro compañero. No puedo interferir en la libertad de los demás.
  2. El niño sólo puede utilizar los materiales que le han sido mostrados.
  3. Uso del material: debe ser tratado con respeto y usado adecuadamente.
  4. El material es limitado, sólo hay uno de cada, porque el uso de materiales iguales al mismo tiempo promueve la competencia.

Otros límites englobados en los 4 anteriores:

  • No se interrumpe el trabajo de los demás.
  • Se espera el turno si otro niño está usando el material.
  • Se deja el material en su lugar.
  • Se habla a todos con respeto.
  • No se corre ni se grita en el ambiente.

La libertad de movimiento, de acción y de expresión que tienen los niños, poco a poco, les ayuda a conseguir uno de los mayores objetivos: ser independientes. Toda ayuda innecesaria no es más que un obstáculo para el desarrollo del niño.

Espero haber aclarado cómo es un ambiente Montessori en cuanto a libertad y límites. Los niños muy pronto los entienden e interiorizan porque se dan cuenta que son necesarios para el buen funcionamiento del aula. Van entendiendo  que debe haber un equilibrio entre la libertad individual y las necesidades del grupo.

 

Cuando el niño llega al ambiente de Casa de niños todavía tiene una mente absorbente pero en una etapa más consciente. El lenguaje que ya se ha iniciado continúa desarrollándose. Es una etapa en la que ya habla y no habrá más explosiones de habla, pero sí habrá explosión de la escritura y explosión de la lectura.

En el ambiente Montessori el niño explorará el área de lenguaje de la misma manera que las otras áreas, es decir, por medio del movimiento con actividades, presentaciones y juegos.

En Montessori, a diferencia de en otras corrientes educativas se inicia con el aprendizaje de la escritura y después la lectura. Esto es así porque cuando el niño muestra un gran interés por las palabras y los sonidos que la componen, no tiene el suficiente desarrollo motor fino como para poder utilizar una herramienta de escritura como el lápiz o el bolígrafo. Es por esto que iniciamos la escritura con el alfabeto móvil, que son unas letras de madera recortadas con las que el niño puede escribir.

 

  • Escritura

 

Antes de comenzar con la escritura se prepara al niño tanto de forma indirecta como directa con una serie de materiales. La preparación indirecta para la escritura son los “resaques metálicos”, son unas figuras geométricas que el niño traza y hace dibujos con ellas. También se utiliza como preparación indirecta tanto para la escritura como para la lectura el juego del “Yo veo” o “veo-veo”. Este juego consiste en pensar un objeto que ves y decirle al niño el sonido por el que empieza, el niño tiene que adivinar de qué objeto se trata. En Montessori no decimos el nombre de las letras, sino el sonido, por ejemplo, no decimo “eme”, sino mmm.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La preparación directa para la escritura la hacemos con dos materiales: “letras de lija” y “alfabeto móvil”. Las letras de lija son unas tablas de madera con las letras en minúscula y cursiva impresas en lija para que el niño las toque y las trace con las yemas de sus dedos. Con este ejercicio va grabando en su mente cuál es el trazo de cada letra y lo asocia a su sonido. Cuando tiene casi todas las letras memorizadas ya puede pasar a escribir con el alfabeto móvil.

Cuando el niño ya sabe escribir con el alfabeto móvil, vemos que es capaz de formar palabras  e incluso frases, comienza ya su aprendizaje de la escritura, siempre en minúscula y cursiva. Antes de escribir con lápiz y papel, el niño escribirá con tiza en pizarras porque en ellas puede escribir y borrar fácilmente y puede ensayar y hacerlo cada vez mejor, borrando aquello que no le gusta. Una vez vemos que escribe en las pizarras ya pasamos a mostrarle el papel en el que puede escribir, primero pequeños papeles para escribir palabras, después frases y por último cuartillas para que haga escritura creativa y haga sus propias composiciones. El papel que utilizamos en Montessori en un papel con unas líneas especiales.

Como ya he dicho al niño le mostramos desde el primer momento la letra minúscula y en cursiva porque María Montessori observó que los niños cuando empiezan a hacer trazos los hacen curvos o circulares, no hacen líneas rectas. La letra de imprenta es más rápida pero requiere de líneas rectas y círculos cerrados lo cual es más difícil para el niño. Los trazos continuos se asemejan más al pensamiento hilado del ser humano. El pensamiento fluye mejor con la letra cursiva. Si a un niño le enseñas a leer con letra cursiva después leerá sin dificultad la letra de imprenta pero al revés no será tan sencillo.

 

  • Lectura

 

Un niño en Montessori empieza a escribir antes de que pueda leer. Para poder leer se necesita una maduración cerebral superior que para la escritura, es por eso que el niño puede formar palabras que aún no lee. Nunca le hacemos leer con el alfabeto móvil, es sólo un material de escritura.

La escritura es el análisis de los distintos sonidos de la palabra. La lectura es la síntesis de los sonidos de una palabra, es un proceso más complejo.

Primero iniciamos una lectura mecánica con un material elaborado por la guía que está compuesto por objetos y tarjetas con el nombre de los objetos. El niño debe leer la tarjeta y asociarlo al objeto. También elabora libritos que el niño lee y posteriormente un material similar pero con dificultades ortográficas (z, c, qu, x, g, j, etc.).

Seguimos con la función de las palabras, consta de varios ejercicios en los que el niño se da cuenta de la importancia de la colocación de las palabras en una oración y como combinando la composición de las palabras cambia el significado de la frase. Trabajamos con el artículo, adjetivo, verbo, adverbio, preposiciones y conjunciones.

Después pasamos a un apartado que llamamos estudio de la palabra, en el cual, por medio de ejercicios de lectura y clasificación le mostramos masculino-femenino, singular-plural, sufijos y prefijos, palabras compuestas, palabras homógrafas, homófonas y todo lo referente al estudio de los animales.

Por último, llegamos a la lectura total, es cuando el niño comprende completamente lo que está leyendo, tanto el significado de lo que lee como la parte emocional y lo que quiere transmitir el autor. El fin último de la lectura es que el niño entienda un texto y lo sepa interpretar.

Los adultos tenemos una enorme responsabilidad con los niños con los que trabajamos, para que puedan llegar a construir las miles de palabras que les permitirán expresarse  y desarrollar su personalidad, es decir, dejar en el mundo el legado que quieren compartir. A través del lenguaje los seres humanos podemos compartir nuestras esperanzas y aspiraciones, nuestras dificultades y frustraciones, podemos resolver tensiones que se producen en nuestras relaciones y podemos construir una sociedad diferente con el poder de la comunicación. Nuestro sistema de pensamiento se traduce en palabras, tanto escritas como orales. Tenemos una gran responsabilidad de enseñarles un buen uso de nuestro lenguaje a los niños y niñas.

María Montessori dio el nombre de educación cósmica a la metodología pedagógica que se utiliza para trabajar con los niños en la segunda etapa de desarrollo. Sus ideas surgieron al obsérvalos y darse cuenta que tenían necesidades y características diferentes a los niños del primer plano de desarrollo. Los niños a partir de los 6 años entran en una etapa que se caracteriza por la razón y la imaginación. Ya son capaces de ver más allá de lo inmediato que les rodea y ya empiezan a interesarse por el mundo.

El termino educación cósmica fue introducido en Inglaterra en 1935 durante unas conferencias dadas por la Doctora Montessori. Sin embargo el trabajo más relevante fue el que llevaron ella y su hijo Mario en la india entre 1936 y 1946.

La educación cósmica no solo busca impartir conocimiento sino que el niño continúe  con el proceso de auto construcción y llegue a ser un ser humano nuevo capaz de contribuir  a la creación de un mundo mejor. Es el eje que guiará las experiencias que el niño vivirá en el ambiente de taller, lo que se llama primaria en la escuela tradicional. Se busca dar a los niños una visión del todo para que puedan ver el universo como una gran red en la que todos los elementos están interconectados y que todos los seres de la creación forman parte de este proceso creativo. Queremos que comprendan que hay leyes y un orden que determina su existencia en el universo. Se pretende que puedan reconocer esa responsabilidad que todos tenemos para preservar la armonía en el cosmos.  Y como todos los aspectos del conocimiento están entrelazados, el propósito de la educación cósmica es poner en contacto a los niños con todas las áreas de aprendizaje unidas en lugar de hacer materias separadas. La educación cósmica permite a los niños ver que ellos están conectados a la tierra y que cada parte de ésta funciona para mantener la armonía y el orden.

 

 

Cuando los niños están en casa de niños reciben las bases del conocimiento al presentarles la realidad de su entorno, como introducción a su cultura. Durante el primer  plano de desarrollo es importante introducir o presentar a los niños la vida de las personas en diferentes lugares del mundo y mencionar su geografía. Los niños de casa de niños exploran el mundo a través de los sentidos y mente absorbente y adquieren información sobre todo lo que está presente en su ambiente, esto les dará una preparación indirecta para recibir lo que la educación cósmica le dará durante el segundo plano de desarrollo.

“Al niño pequeño les damos guías para el mundo y la posibilidad de explorarlo a través de su propia y libre actividad, al niño mayor debemos darles no el mundo sino el cosmos y una clara visión de cómo las energías cósmicas actúan en la creación del mismo” Educación cósmica. María Montessori. Pág. 6.

 

Cuando María comenzó a trabajar en la segunda etapa de desarrollo se dio cuenta que la mente del niño trabaja de diferente manera, en esta etapa los niños quieren saber las causas de las cosas y lo preguntan y se interesan por todo. Los niños entre los 6 y 12 años exploran más a partir de la razón y la imaginación y estás características son muy importantes para que ellos adquieran la información.

En el libro de las potencialidades humanas explica el propósito de la Educación cósmica, hace un resumen de lo que los niños recibirán en su estancia en taller (primaria).

“[Debemos] presentar[le] al niño el Plan Cósmico, como si fuera un cuento apasionante acerca del planeta en el que vivimos, donde se narren los lentos y numerosos cambios que éste ha sobrellevado a lo largo de  largas eras cuando el agua era la principal obrera con la cual la Naturaleza contaba para el logro de sus objetivos, cómo la tierra y el mar lucharon por la supremacía y cómo se alcanzó el equilibrio de los elementos para que por fin la Vida entrara en escena y representara su papel en esta gran historia… destacando siempre que, a conciencia o no, cada agente cumple una función en el hogar de la naturaleza y que el solo hecho de apartarse de este papel puede ser suficiente para la extinción. Así el cuento prosigue hasta que aparece el hombre paleolítico…” La Educación de las Potencialidades Humanas, p. 6-7

 

 

 

Las cinco grandes historias.

En el ambiente de taller se presenta al niño la idea de universo y todo lo que se relaciona con este utilizando cinco grandes historias, estas son historias son cuentos que narran el nacimiento del universo y todos sus componentes

Las cinco grandes lecciones de la historia  establecen el escenario en que los niños irán conociendo los elementos que son parte de la creación. Ellas deben ser presentadas cada año durante las primeras seis u ocho semanas del año escolar ya que son el punto de partida del trabajo de taller.

Las 5 historias son:

  1. Historia del dios sin manos.
  2. Historia del surgimiento de la vida.
  3. Historia del surgimiento ser humano.
  4. Historia del alfabeto.
  5. Historia de los números.

 

Historia del dios sin manos

Esta fábula del dios sin manos narra la creación del universo y de la tierra. Habla de los experimentos que debieron llevarse a cabo para que la tierra estuviera lista para recibir a los seres que la habitan. Contiene todos los ingredientes para satisfacer el plano intelectual de esta etapa. Ya que el universo no puede ser visto a simple vista se usa su imaginación. Al  presentar la creación del universo buscamos despertar una sensación de asombro para resaltar todos los factores que influirían en esa creación. Al final de la historia nos centramos en la creación de la tierra antes de los seres.

Historia del surgimiento de la vida.

Nuestra segunda gran historia es el surgimiento de la vida y ésta relata lo que ocurrió en nuestro planeta para resolver un problema que era terminar con el exceso de sal en el agua y permitir nuevas vidas. La historia explica como las plantas y animales fueron ocupando el plantea hasta estar  listo para la llegada de los seres humanos.

Historia del surgimiento de los seres humanos.

Con el final de la historia del surgimiento de la vida abrimos el capítulo a la tercera gran historia que es el surgimiento de los seres humanos. Habla de los primeros  seres: hombres, mujeres y niños que por medio de los regalos de la naturaleza, amor, uso de las manos y razón pudieron distinguirse del resto de las criaturas vivientes. Los seres humanos  llegaron a un ambiente preparado que contenía todo lo necesario para satisfacer sus necesidades, pero tuvieron que explorar y experimentar para poder hacerlo. Experimentaron para ver qué comer y cómo construir sus refugios, ropa, herramientas y lo que necesitaban para protegerse, esto fue posible gracias a que los seres humanos no sólo contaban con el instinto de supervivencia sino que fueron dotados de intelecto y voluntad y podían manejar sus manos.

Historia del lenguaje y de los números.

La cuarta y quinta historia de las grandes lecciones relatan la historia del lenguaje y de los números. Las últimas dos historias  presentan como lo seres humanos desarrollaron dos grandes creaciones para la comunicación de sentimientos y para dar a conocer los grandes descubrimientos concebidos  para la humanidad. Son la creación del alfabeto y números. Con estas historias se busca despertar la imaginación de los niños ya que ella es la que despierta al trabajo.

 

Áreas del conocimiento en el ambiente de taller.

La idea de la educación cósmica es presentar a los niños todas las materias de manera interrelacionada usando como punto de partida las dos primeras historias.

El área de historia podríamos decir que es como la columna vertebral de la educación cósmica. La historia en el ambiente de taller es presentada a partir de la creación y evolución de la tierra.

El estudio de la geografía tiene como propósito mostrar la configuración física de la tierra y ver como contribuye a la historia de las persona. Este área se presenta con experimentos, demostraciones y carteles que le ayudan al niño a imaginar y entender el desarrollo del universo y el sistema solar.

En el área de biología se presenta la manera en que la vida llegó a la tierra. La interdependencia de todos los seres vivos de la tierra se muestra de manera clara en esta materia, que proporciona a los niños la noción ecológica. Se pretende que el niño adquiera un sentido de responsabilidad con su medio ambiente.

Lenguaje muestra la manera en que los hombres han mantenido su historia, sirve para comunicarse con otros a través de la escritura.

Las matemáticas, signos creados por el hombre para comunicar sus descubrimientos a través de fórmulas o teoremas. Estos descubrimientos que han enriquecido el campo intelectual y han satisfecho las necesidades materiales creando la supra naturaleza, que es el mundo construido por el ser humano.

Al trabajar con niños de 6 a 12 años debemos siempre alimentar su intelecto y para ello introduciremos conceptos generales buscando despertar su interés para que ellos sigan investigando y lleguen a lo particular.

 

 

A modo de conclusión, puedo decir que a través de esta filosofía se buscan varias cosas, entre ellas, despertar en los niños un sentido de gratitud hacia la naturaleza, ya que gracias a ella tenemos todo lo que nos rodea. También se busca la formación de un ser humano completo, capaz de participar de manera responsable en el mundo, capaz de manejar su voluntad y disciplina, que descubra el propósito de su vida y contribuya al orden cósmico través de los 3 dones: capacidad de amar, de razonar y de crear con sus manos. Así encontrará la forma de contribuir al mundo y apoyar a la humanidad.

 

La palabra comunidad deriva del vocablo latín “comunnitas” que significa: “estar juntos”. La vida en comunidad la podemos observar en todos los seres vivos, desde las plantas hasta los seres humanos, vivir juntos para relacionarse y ayudarse. El espacio donde se da la comunidad es el mundo mismo, ya que por el hecho de vivir nuestra vida ya nos relacionamos. No es lógico decir que estamos solos en un mundo en el que habitan tantos seres. El hombre es un ser gregario, es decir, tiene la tendencia de agruparse en manadas y necesita de un grupo para sentirse bien.

En las escuelas Montessori la etapa anterior a “Casa de niños” se llama “Comunidad Infantil” donde pueden entrar niños desde 1 año hasta los 3. Este espacio es un lugar intermedio entre el hogar y la escuela, cuyo objetivo es responder a las necesidades del niño pequeño, siguiendo la pedagogía Montessori. Se pretende que el niño se sienta en comunidad, unido a otras personas. Lo más importante en esta comunidad es que no se parezca a una escuela, sino mas bien a una casa. Debe ser un ambiente donde se respeten las necesidades de cada niño y se cuide mucho la relación entre el niño y el adulto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elementos de la Comunidad Infantil.

  1. El número de niños debe ser bajo para garantizar un trato lo más personalizado posible.
  2. El espacio debe ser lo más parecido al ambiente familiar ya que el niño se está autoconstruyendo y necesita atención personalizada para absorber su entorno y desarrollar sus tendencias humanas. Debe de tener espacios en común e individuales para motivar la concentración y la repetición. Debe ser un lugar adaptado a las proporciones corporales del niño. Un lugar armónico, bello y ordenado.
  3. Se divide en las siguientes áreas:
    • Área de comer: Todos los niños comen juntos con la guía y debe de tener mesas y sillas de sus tamaños.
    • Área de cuidados físicos: Las instalaciones del baño deben estar adaptadas al tamaño del niño y se necesita una lugar para el cambio de pañales.
    • Área de dormir: Debe haber colchonetas en el suelo para favorecer el libre movimiento del niño. No hay necesidad de poner cortinas porque el niño duerme aunque haya luz, además ésto le ayuda a diferenciar el día de la noche. El niño dormirá cuando tenga sueño, no hay que obligarles a ello ni intentar crearles rutinas.
    • Área de trabajo: Dotada de mesas, sillas y estantes con material Montessori.
    • Área de movimiento grueso: Lo ideal es tener un área abierta y verde, por ejemplo, un jardín.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Materiales

Los muebles y materiales de Comunidad Infantil siempre serán escogidos teniendo en cuenta las necesidades de desarrollo del niño. No son materiales para entretener o mantener ocupado al niño, sino para favorecer su desarrollo. Su propósito es permitir una mayor concentración del niño y no una sobrestimulación.

Sólo hay un material de cada área, igual que en casa de niños, ya que esto fomenta:

  • El respeto: El niño que quiere usar un material que no está disponible debe esperar.
  • Elimina la competitividad: No se puede comparar el trabajo de un niño con el otro.
  • Cuidado del ambiente: Como sólo hay uno se debe cuidar mucho para que no se estropee.

 

Algunos materiales que podemos poner en comunidad infantil son:

  • Cajas de permanencia.
  • Cajas de clasificación.
  • Bandejas de clasificación con fichas.
  • Cubos en vertical y discos en horizontal
  • Puzzles de formas.
  • Ejercicios de vida práctica: lavar ropa, verter agua, cucharear, verter semillas, verter agua con embudo, preparar alimentos.
  • Ejercicios de arte.
  • Ensartar cuentas.
  • Muebles con cerrojos.
  • Material de lenguaje para enriquecer vocabulario.
  • Pegar papel
  • Usar tijeras.

En una Comunidad Infantil Montessori los niños se sienten libres para moverse por el ambiente, se respetan sus ritmos de desarrollo, comen y beben cuando tienen hambre y en general, se sienten relajados.

El lenguaje es la habilidad o capacidad de comunicar sentimientos, pensamientos, ideas e imágenes a través de sonidos y signos. El desarrollo de la humanidad se ha basado en el lenguaje, ya que es lo que le ha permitido dar permanencia a su historia, cuanto más desarrollado sea el lenguaje, el nivel de desarrollo de la persona será mayor. María Montessori dice: «El lenguaje es el órgano de la personalidad».

El ser humano es el único que tiene potencialidad de adquirir y desarrollar un lenguaje formado por abstracciones traducidas en palabras, que serán un medio de expresión. El niño absorbe el lenguaje desde la vida intrauterina, y con mayor intensidad en la vida extrauterina, ya que empieza a producir sonidos que después los formará en sílabas, palabras, y frases. Al ayudar al desarrollo del lenguaje, ayudamos al desarrollo mental del niño. Éste aprende el lenguaje con el sólo hecho de estar en contacto con su ambiente.

El lenguaje es un proceso interno que se manifiesta a través del habla, es un proceso inconsciente que se lleva a cabo en la mente del niño, y es mucho más rico de lo que se manifiesta. Es muy poderoso, es la expresión de la inteligencia humana, una posesión única de los seres humanos.

 

Desarrollo y enriquecimiento del lenguaje.

El lenguaje primero se desarrolla de forma interna y para que se pueda dar  se necesita el aparato auditivo y fonético y el interés de comunicarse. Es una función psíquica compleja en la que están presentes el sistema nervioso, muscular y respiratorio.

El desarrollo del lenguaje se da en tres periodos:

  1. Absorción. Comienza en la etapa prenatal, desde que el oído comienza a funcionar. No sólo recibirá los sonidos de la voz materna, sino todos los sonidos del ambiente donde se encuentra. Cuando nace, en el periodo postnatal el niño es capaz de escuchar directamente e interesarse de todos los sonidos que le rodean, por lo que es importante que el adulto modere el volumen de su voz, le hable de frente y a su altura. El periodo de la absorción del lenguaje se da entre el primer y el segundo año de vida y es un proceso invisible en cuanto a su comprensión y construcción.
  2. Elaboración. Primero imitará sonidos, luego palabras y por último frases y oraciones complejas.
  3. Expresión. Desde el momento que el niño es capaz de expresar sus emociones, deseos y cualquier aspecto con el lenguaje.

 

Etapas del desarrollo del lenguaje

Etapa Pre lingüística

Comienza alrededor del segundo mes, cuando el bebé empieza a emitir sonidos que los padres entienden, y saben diferenciar lo que quiere expresar con cada uno de sus sonidos, que son:

  • Llanto: El bebé se comunica principalmente a través del llanto y los padres aprenden a interpretar cada tipo de llanto, por hambre, dolor, ira o sueño.
  • Sonidos vocálicos: Son chillidos, gorjeos o sonidos como ¡ehhh!, que se emiten aproximadamente entre la sexta semana y los tres meses cuando los bebés están contentos. A los 3 meses empiezan a jugar con estos sonidos vocálicos, imitando a los adultos.
  • Balbuceo: Se presenta repentinamente entre los 6 y los 10 meses de edad.
  • Gestos: Antes de que el bebé empiece a hablar desarrolla todo un repertorio de gestos que le ayudan a comunicarse, expresando sus necesidades, por ejemplo, decir sí o no moviendo la cabeza, señalar lo que quiere con el dedo, decir adiós con la mano.

Primeras palabras

Las primeras palabras se dan cuando el niño ha escuchado una palabra varias veces y es capaz de repetirla. Al principio el niño le da a una palabra específica diferentes significados dependiendo de su necesidad, por ejemplo, puede decir «mas» cada vez que quiere algo de comer y todas las comidas son «mas». Después irá asimilando cada vez más palabras simples como «agua, no, adiós, mamá , papá, etc» y las utilizará sólo cuando las necesite. Entiende que una palabra se refiere a un objeto o hecho especial. El enriquecimiento del vocabulario se da poco a poco, hasta llegar a la explosión de palabras.

Formación de oraciones

Es cuando el niño junta dos palabras o mas, que pueden ser nombres, verbos o adjetivos, por ejemplo: «zapato caer». Después de un tiempo, gracias al aprendizaje de la gramática, el niño podrá unir dos relaciones básicas y establecer una oración, por ejemplo: «Mamá beber agua». El siguiente paso es la explosión del lenguaje que se da entre los 2 años y 2 años y medio, donde hay un aumento significativo del vocabulario y empieza a utilizar artículos, preposiciones, conjunciones, conjuga verbos. A los 3 años el lenguaje es más amplio, complejo y fluido, pero va a seguir desarrollándose, aumentando su vocabulario, mejorando su estilo y gramática.

El desarrollo del lenguaje en el niño no es uniforme ni gradual. Es una adquisición interna, un proceso íntimo que sólo pertenece al niño, el adulto no tiene acceso ni puede intervenir, sólo puede estimular y propiciar su adquisición. Los mecanismos del lenguaje son demasiado complejos y misteriosos, aún así el niño lo aprenderá a la perfección, sin ninguna dificultad. Es importante saber que el niño no tiene un lenguaje infantil. El lenguaje del niño es único y no una versión infantil del lenguaje adulto. Es imitativo, productivo y creativo. El niño siempre se da a entender, aunque a veces quieren decir más de lo que pueden. La comprensión precede a la aparición de las palabras. Pueden comprender aunque aún no puedan hablar.

 

 

Línea del desarrollo del lenguaje.

EdadDesarrollo
Al nacerPuede percibir el lenguaje, llorar y dar respuestas ante un sonido.
2 mesesLenguaje auditivo, responde a la voz humana.
4 mesesLenguaje visual.  Mira la boca de la persona que habla
6 mesesLenguaje motor .Primera sílaba, la repite muchas veces.
6-10 mesesBalbucea. El balbuceo nos indica que el lenguaje está siendo absorbido
9 mesesUtiliza gestos para comunicarse y realiza juegos gestuales
10 mesesEs consciente que el lenguaje tiene significado. Comienza a entender palabras (no, su nombre). Imita sonidos. Gestos sociales.
12 mesesPrimera palabra intencional
15 mesesHabla con prevalencia de vocales e interjecciones, palabras miméticas (cosas que repite constantemente: dame, más..) Entiende el sentido del lenguaje que expresa.
18 mesesUsa sustantivos, palabras simples con significados difusos y frases formadas sin gramática.
21 mesesEl número de palabras aumenta  repentinamente de manera explosiva, sustantivos, preposiciones, verbos y adjetivos. Hace frases de pocas palabras.
2 añosExplosión del habla. Se completa el vocabulario. Utiliza más frases.
2 años y medioEl lenguaje queda completo. Expresan pensamientos de futuro. Aprende nuevas palabras a diario. Comprende todo muy bien aunque aún comete errores gramaticales.
3 añosDice más de 1000 palabras de las cuales el 80% son entendibles. Comete pocos errores sintácticos. Su dominio de la gramática se aproxima  a la del  habla informal del adulto

 

Ayudas para el desarrollo del lenguaje.

Los adultos que conviven con el niño deben de tener un lenguaje variado y hablarle de forma tranquila y natural, sin usar diminutivos ni palabras distintas para nombrar las cosas. Es importante que le vaya diciendo los nombres de los objetos y acciones que hace diariamente porque el niño está muy atento a todo y es así como empezará  absorber el lenguaje y a hacerlo suyo. Deben dar al niño la sensación de que es aceptado, escuchado y que lo que él dice es importante e interesante.

Cuando el bebé empiece a emitir sonidos es importante responderle para que entienda que nos interesa lo que nos dice y que tenemos una conversación con él, pero no respondemos de la misma manera como habla él, porque sino no oirá la pronunciación correcta de las palabras.

No debemos reírnos de algo que el niño diga aunque sea gracioso, hay que entender que está haciendo un gran esfuerzo. No se debe corregir lo que el niño dice, solamente repetirlo correctamente. No hacer que los niños repitan las palabras de forma correcta, ya que la repetición es espontánea y la hará el niño por sí mismo.

Hablar de frente para que el niño pueda ver las expresiones faciales y el movimiento de la boca.

Es importante leerles libros y cuentos, contarles historias reales, o lo que nos ha pasado en el día. Pedirles que nos cuenten cosas y mantener conversaciones con ellos. Cuando estén en la explosión del lenguaje, a los 2 años, hay que aprovechar para darles vocabulario aunque sean palabras grandes y complicadas, ya que les será muy fácil absorberlas en este momento.

Ser conscientes de dos aspectos importantes: Necesitan el lenguaje para su auto-expresión y el movimiento para su auto-control y coordinación. El lenguaje y el movimiento están íntimamente conectados.

Se acercan fechas difíciles para los padres de niños y niñas de 3 años, la elección de cole, yo lo recuerdo como una de las decisiones más difíciles que he tomado en mi vida, noches en vela pensando y pensando cual será la mejor opción. Hay tantos factores que las familias valoran: cercanía de casa para que el niño tenga sus amigos cerca, pedagogías alternativas, precios, apuesta por lo público, estatus del centro, tipo de comida que se oferta en el comedor, actividades extraescolares, ambiente emocional y vivencial del centro y un largo etcétera. Son todo aspectos que tienen que ver con nuestros valores como padres y vamos a elegir en función de aquellos que más nos importan.

Dentro de toda esta amalgama de posibilidades hay papás que optan por la pedagogía Montessori para la etapa de infantil, la cual se llama “Casa de niños”. Les gusta dicha pedagogía pero también valoran mucho el hecho que su hijo continúe después en el mismo centro la etapa de primaria e incluso secundaria. Aunque ya casi todos los centros Montessori tienen primaria o la están implantando, algunas familias no lo contemplan como elección porque se aleja mucho de lo tradicional, consideran la primaria como una etapa más formativa y tienen miedo que su hijo no aprenda o esté muy alejado de los contenidos más tradicionales. Son miedos porque la primaria Montessori es súper completa a nivel académico además de a otros niveles.  ¿Y qué ocurre? Les asalta otro miedo, ¿y si mi hijo hace toda la etapa de infantil en un colegio Montessori y luego no se adapta a la primaria tradicional? ¿Qué ocurre después de Casa de Niños?

Esto es sólo eso, un miedo, un mito. Como se dice: “Lo que va por delante va por delante”.

 

 

Binomio. Material de Sensorial

 

Me gustaría desmitificar este aspecto porque considero una muy buena opción llevar a nuestro hijo a una casa de niños Montessori.

 

  • Primer aspecto a tener en cuenta. La etapa de los 0 a los 6 años es la más importante de la vida, es una etapa decisiva en la que los niños desarrollan todos sus órganos psíquicos, su voluntad, su forma de trabajar, de interactuar, van construyendo su independencia y su libertad. Por lo tanto, deberíamos darle más importancia a la elección de colegio para infantil que para instituto o universidad, porque en esta etapa el niño es muy manejable y aún no tiene la capacidad de resolver problemas ni de expresarse de forma correcta, en cambio en el instituto o la universidad sí, ya puede opinar,  resolver conflictos, ha desarrollado la empatía, puede lidiar con otros adultos y compañeros, etc.
  • Segundo punto importante, Montessori prepara para la vida. En Casa de niños hay un ambiente preparado con todos los materiales diseñados y adaptados al momento evolutivo del niño. Es una casa preparada para los niños donde ellos son los protagonistas. Tienen libertad de elección y esto les prepara para la vida porque aprenden a seguir sus deseos , aprenden a saber qué quieren en cada momento. Cada niño trabaja de forma individual pero se valora la cooperación entre todos. La mezcla de edades (de 3 a 6 años están juntos en el aula) hace que la socialización sea más real porque en la vida no sólo socializamos con personas de nuestra misma edad. Los pequeños se apoyan en los mayores y éstos les ayudan y les guían. En una casa de niños no hay competitividad porque no hay evaluaciones, no hay comparaciones porque no todos trabajan todo al mismo tiempo, cada uno va a su ritmo con los materiales que ha decidido, por lo que los niños salen preparados para cooperar y no para competir. No se les corrige, ya que el mismo material es auto correctivo, ellos mismos se dan cuenta del error y aprenden que los errores no son algo negativo, no son una cruz en el cuaderno o una carita triste, sino son una oportunidad para continuar, para intentarlo otra vez, y lo hacen, lo intentan hasta que lo consiguen. Esto es una característica de auto superación muy importante para la vida.
  • El tercer punto es el acompañamiento. La guía (maestra) acompaña y guía a los niños, no les dice lo que tienen que hacer en cada momento, por lo que los niños ven al adulto no como una figura de autoridad a la que hay que obedecer sino como una acompañante a la que es bonito seguir. Las guías no castigan ni premian, no deben gritar ni hacer chantajes ni otro tipo de coacciones, por lo tanto es un ambiente seguro a nivel emocional.

Tablero de la multiplicación. Material de matemáticas.

 

Por lo tanto, si elegimos Montessori para la etapa de infantil aunque luego hagan la primaria tradicional les estamos dando una base que les acompañará toda su vida. Se adaptarán perfectamente a la primaria, salvando casos puntuales debido a características personales del niño, como podría ocurrir ante cualquier cambio.

En líneas generales son niños que han desarrollado valores de cooperación, autonomía, compañerismo, respeto y autodisciplina. Características que harán que se adapte a cualquier ambiente y que les preparan para cualquier trabajo que deseen realizar en su vida. Es cierto que pueden notar que la forma de trabajar es distinta pero no se van a sentir perdidos ni raros en ningún aspecto. Lo más seguro es que académicamente tengan un mayor nivel y emocionalmente tengan la madurez necesaria para entender que al cambiar de lugar cambian la forma de trabajar.

De la misma forma que un niño educado en casa por sus padres se adapta después al sistema, en el caso de que quiera entrar. Por ejemplo, hay niños que han sido educados en casa y después se han matriculado en secundaria para sacarse el título oficial u otros que han entrado a la universidad haciendo las pruebas de acceso. En todos los casos el adolescente o joven se ha adaptado perfectamente al sistema.

Sí, así es, no es más, no son niños raros ni especiales ni han vivido en una burbuja. Viven en el mundo real, se relacionan, sienten, sufren y se alegran como cualquier otro. No llevar a tu hijo a un lugar que te gusta sólo por pensar qué pasará después es vivir adelantando sucesos que no ha  llegado, es vivir desde el miedo y no disfrutar ni aprovechar el presente.

 

Estamos viendo desde hace tiempo como los casos de acoso escolar se disparan, y si además, eres madre o padre de algún niño de primaria estarás al tanto de algún caso cercano. Es un tema alarmante porque parece increíble que llevemos a nuestros hijos a un centro escolar y no sepamos lo que puede ocurrir de puertas adentro. Sí, el acoso escolar existe y más de lo que imaginamos, al igual que existe la violencia en el resto de ámbitos y es que los niños son un reflejo de la sociedad, ¿por qué ellos no van a repetir los mismos comportamientos que ven y que reciben?  La crías de todas las especies repiten comportamientos que aprenden y los cuales les sirven de adaptación al medio. Con esta pequeña introducción me gustaría hacer reflexionar sobre el hecho de que los niños acosadores lo son por algo y que en el fondo, antes han sido víctimas.

¿Qué es y qué no es acoso escolar?

El acoso escolar es una situación reiterada en el tiempo en el que la víctima es maltratada de forma psicológica o física, puede incluir burlas, humillaciones, aislamiento, golpes, romperle objetos, zancadillas, patadas, empujones, amenazas y cualquier otra conducta que le dañe y que si la recibiéramos un adulto sentiríamos un maltrato.

El acoso no es una pelea puntual entre niños, aunque uno de ellos salga peor parado porque es más débil, para que sea acoso tiene que repetirse en el tiempo y que uno sea claramente el que inicia el maltrato. Que sea algo puntual no quier decir que vayamos a dejarlo sin resolver excusándonos en “son cosas de niños”, nunca son cosas de niños, la única cosa propia de los niños, porque los adultos perdemos esa capacidad, es jugar y ser honestos. Ante cualquier problema de violencia entre niños el adulto de referencia tiene que intervenir, ellos no se autorregulan porque no conocen aún las formas correctas de resolver conflictos.

En situaciones de acoso tenemos 3 tipos de niños, los acosadores, las víctimas y los observadores.

 

Los acosadores suelen ser niños con una baja autoestima que no han tenido una educación adecuada por parte de sus familias, no necesariamente han tenido que ser niños maltratados físicamente pero sí que pueden darse casos de niños que reciben humillaciones, desatención y falta de presencia de los padres, falta de límites, niños que hacen lo que quieren en todo momento y no tienen el límite de respetar al otro, sin empatía, sin capacidad para ponerse en el lugar del otro. Niños que no se ven valiosos a sí mismos y necesitan sentir esa valía abusando de alguien más débil.

Los niños que son víctima del acoso escolar simplemente son distintos. Niños con altas capacidades que tienen otros intereses y comportamientos distintos, niños con alguna discapacidad física o psíquica, niños de otras etnias o razas,  gorditos, con gafas y sobre todo los niños afeminados que ya se podría asumir una posible homosexualidad.

Viven toda situación con mucho miedo y mucha tristeza, aunque sean conductas más sutiles como burlas o “hacer el vacío” que es dejarles de lado, aislarles. No entienden qué hay en ellos, piensan que algo malo tienen que no gustan, empiezan a sentirse inferiores y a dudar de sí mismos, empiezan a no valorarse como personas porque los demás les rechazan, y esto es el inicio de un camino de soledad y tristeza, un camino de sentirse diferente y no válido. Simplemente es distinto. Y son las diferencias las que no gustan en la sociedad y cómo se ve ya reflejado esto en la infancia, cómo los niños hacen de espejo a lo que ven en el mundo adulto.

No sé por qué, pero parece que ser distinto en esta sociedad provoca rabia y genera violencia. Pero hay que tenerlo claro, es una conducta aprendida de los adultos con los que conviven estos niños.

Los que observan el acoso tienen un papel muy importante porque son los que pueden ponerse del lado de la víctima y ayudarle, contando a un adulto lo ocurrido y preguntándole cómo se encuentra y si necesita algo, estando a su lado y mostrando empatía con ella. En muchas ocasiones los niños que ven los maltratos se quedan únicamente como observadores, tienen miedo de contarlo y ser ellos las próximas víctimas pero es muy importante que salgan de ese estado. Hay que enseñarles qué deben hacer en el caso de presenciar cualquier tipo de maltrato, aunque sea puntual, porque no hacer nada es ser cómplice. Debemos decirles que cuando vean un maltrato hacia un compañero no deben reírse ni ponerse del lado del acosador, sino ir al lado de la víctima, preguntarle cómo está y qué necesita y acto seguido ir a contar lo ocurrido a un adulto.

 

Debemos explicarles la diferencia entre “chivarse” y “denunciar una situación injusta”. Chivarse es contarle a un profesor algo que está haciendo un compañero y que no está permitido por las normas del centro, pero que no daña a nadie, por ejemplo, copiar en un examen, usar el móvil en clase, comer o beber en clase, etc. Esto es chivarse y no es del todo correcto puesto que saltándose esa norma no hace daño a nadie y recordemos que algunas normas son muy estrictas, por ejemplo, un alumno puede comer en clase porque realmente está sintiendo mucha hambre y lo necesita, si otro se chiva le está fastidiando. Contar una injusticia no es chivarse porque hay un ser humano sufriendo, eso es denunciar, es ayudar a la persona que sufre para que no se vuelva a repetir ni con él ni con otro. Los niños deben de tener muy claro esta diferencia.

 

¿Cómo detectar el acoso escolar?

Es muy importante detectarlo y detenerlo a tiempo porque las consecuencias de un acoso continuado en el niño son muy negativos, baja autoestima, depresión e incluso suicidio.

Los padres deben estar atentos a cualquier cambio de conducta en sus hijos, si está más irritable o violento, si tiene rabietas que antes no tenía, dolores psicosomáticos de estómago o cabeza, no querer ir al colegio ni a las excursiones.

Los docentes deben estar también atentos a ciertas señales que pueden indicar acoso como que el niño no socialice, esté siempre solo y triste.

El centro debe estar vigilado por adultos en todos los momentos y lugares, porque los maltratos suelen ocurrir en los baños, pasillos, escaleras, en las horas de comedor y momentos en los que los niños saben que no hay adultos vigilando.

 

Ni víctima ni acosador

Los padres no queremos que nuestros hijos sean víctimas ni acosadores y debemos ayudarles con nuestro ejemplo y nuestra presencia a que esto no ocurra.

¿Y cómo? Primero amarles de forma incondicional, parece que todos los padres aman así, pero no. Incondicional significa que le amamos, le respetamos y le aceptamos aunque no cumpla nuestras expectativas, aunque no haga las cosas como a nosotros nos gustan. Valorar todo lo positivo que hacen, decirles todos los días lo maravillosos que son y lo orgullosos que estamos de ellos. Esto es la base de una buena autoestima y ésta es la base de que nuestro hijo se respete a sí mismo porque sabe que es una persona valiosa y que respete a los demás porque le han tratado con respeto. Una vez sabemos que esta base existe enseñarles que nadie puede humillarles ni pegarles, ni él hacerlo a los demás. Estar muy presentes física y emocionalmente como padres y escuchar todas sus historias sin juzgarlas. Algo que funciona muy bien es, por la noche, cuando les acompañamos a la cama, valorar el día, decir una cosa que nos ha gustado del cole y otra que no. Podemos también decir nosotros una cosa que nos ha gustado y otra que no para que también sepan nuestras experiencias  a lo largo del día. Con este ejercicio se crea mucha complicidad y salen muchos sucesos que de otra forma el niño podría no contar.

Para que no se conviertan en acosadores lo más importante es tratarlos con respeto en casa, sin burlas, gritos, amenazas, humillaciones ni golpes. Dejarles claro que es intolerable cualquier tipo de violencia en casa. Enseñarles a ser empáticos, poniéndoles ejemplos de qué sentirían ellos en distintas situaciones.

Y por último, la educación emocional debería ser una asignatura obligatoria en todos los colegios desde 1º de infantil, y otra saber gestionar conflictos de forma positiva, además de dotarles de habilidades sociales para aprender a decir No y a defender sus derechos. 

 

                                                   Juego de Akros «Educar contra el acoso escolar»

 

Este juego permite concienciar a los más pequeños para prevenir situaciones de acoso escolar antes de que existan, así como dotarles de estrategias para afrontarlas.

 

Por supuesto, para enseñar esto a los niños deberían haber docentes formados y preparados. Sin olvidarnos de los padres, que nuestros hijos no vean violencia, que sepamos pedir disculpas cuando cometemos un error, que no juzgamos ni nos burlamos de los que son diferentes, que no ponemos etiquetas por sexo, raza, política, etc. Que aceptamos las diferencias y aceptamos a los demás tal y como son.

Repetirles una y mil veces que su libertad termina cuando está molestando o dañando a otro ser, cuando son pequeños no lo entienden y quieren saltarse ese límite pero si lo mantenemos con nuestro ejemplo y siendo firmes no dejando que lo traspasen, llegará un día que les veremos siendo personas respetuosas con todo lo que les rodea. Tenemos esa gran responsabilidad como padres, debemos cortar este círculo vicioso de violencia que se está creando en el mundo.

Los planos de desarrollo son las etapas por las que pasa el niño desde que nace hasta que alcanza la madurez, son etapas muy definidas que suelen corresponder a las diferentes fases en el desarrollo del cuerpo. Cada etapa tiene que desarrollarse al máximo para que la próxima se desarrolle bien. Los primeros años son la base y si cada etapa se desarrolla bien y el niño ha sido acompañado de una forma respetuosa y permitiéndole seguir su propio ritmo, al final tendremos un ser humano maduro, seguro, estable y responsable.

Estos planos de desarrollo, según la pedagogía Montessori, son los siguientes:

  1. Infancia, de los 0 a los 6 años.
  2. Niñez, de los 6 a los 12
  3. Adolescencia, de los 12 a los 18
  4. Madurez, de los 18 a los 24.

 

  1. LA INFANCIA (0 a 6 años)

 

La infancia empieza con el nacimiento del bebé y dura hasta los 6 años aproximadamente, siempre teniendo en cuenta el desarrollo individual de cada niño. Tiene dos sub-etapas, de los 0 a los 3 y de los 3 a los 6 años.

Este primer plano se caracteriza porque el niño se construye a sí mismo como ser individual, único e irrepetible. Es un periodo sensorial en donde a través de sus sentidos el niño entra en contacto con el mundo que le rodea. Es la etapa más importante de la vida porque es cuando se construye la personalidad, que está formada por el temperamento que el niño trae al nacer, que es innato y heredado, y el carácter que se forma en estos 6 primeros años de vida.

“Dentro de esta etapa se observan dos subdivisiones: de cero a tres años y de tres a seis. En la primera de ellas aparece una mentalidad a la que el adulto no tiene acceso y sobre la cual no puede ejercer ninguna influencia. Luego, entre los tres y los seis años, la entidad psíquica empieza  a ser accesible, pero sólo de una manera especial”. María Montessori. Educación para un nuevo mundo.

 

Sub-plano de 0 a 3 años:

Es una etapa de grandes cambios en la que el bebé va construyendo sus facultades psíquicas y su personalidad. Construye su auto-control, autoestima, desarrolla la confianza básica y el lenguaje como un todo para posteriormente ir perfeccionándolo. Se crea el apego con la madre o persona que está a cargo del niño habitualmente y es muy importante la presencia continuada de la madre. Es muy importante también el movimiento porque es a través de él que desarrolla su inteligencia y se adapta a su ambiente. Necesita un espacio físico y psíquico seguro en el que pueda moverse libremente y observar la vida a su alrededor.

Sub-plano de 3 a 6 años:

A los 3 años el niño consolida la construcción interna que ha ido haciendo de los 0 a los 3 y la expande. Amplía el lenguaje que ya ha adquirido. Su desarrollo físico ahora es más lento pero tiene un mayor control de su cuerpo y va conociendo sus habilidades físicas, el control del movimiento es más refinado y coordinado por lo que es capaz de hacer muchas más cosas.

A los 3 años ya empiezan a interesarle otros niños en cuanto a  juego social, antes de esta edad puede observar a otros niños y cuando están juntos juegan en paralelo pero no suelen establecer un juego socia entre ellos. Con 3 años ya empiezan a interesarse por interactuar con otros niños y adultos que no sean sus personas de referencia.

El ambiente debe permitirle este contacto social y el desarrollo de su independencia, darle la oportunidad de usar sus habilidades adquiridas en la etapa anterior y otras nuevas que irá adquiriendo y ofrecerle experiencias con el mundo externo que le rodea.

El adulto debe responder a las necesidades del niño, ser una persona segura, firme y congruente. Amoroso pero capaz de poner límites porque son éstos los que van a proporcionar un ambiente seguro tanto física como emocionalmente en el niño. El adulto es un modelo que el niño quiere seguir, nos ama incondicionalmente y por eso quiere aprender y copiar todo lo que hacemos, de ahí la importancia de nuestra conducta.

 

  • LA NIÑEZ (6 a 12 años)

 

A los 6 años el niño está completamente adaptado a su mundo y a su cultura, habla perfectamente su idioma o cualquier otro con el que ha estado en contacto. El niño ya ha creado sus facultades psíquicas y es más consciente de cada situación que le acontece y ya va sabiendo cómo manejarse en cada una de ellas, aunque sigue necesitando al adulto que le sirva de referencia, sobre todo en la gestión eficaz de conflictos.

Es un periodo movido por una mente más razonadora, no tanto emocional, por lo que empieza  a querer ampliar sus conocimientos sobre el mundo. Necesitan explorar la sociedad en la que vive y saber cómo funciona. Empiezan las preguntas constantes y el ansia de saberlo todo. Empiezan  a querer manejar conceptos más abstractos. Es también un periodo de cuestionamientos morales, lo bueno y lo malo, lo que está permitido y lo que no. Se crean los valores que le sustentarán mas adelante.

El niño en este periodo tiene un crecimiento uniforme y su desarrollo mental y físico va aumentando. Hay cambios físicos importantes como la pérdida de los dientes de leche y el reemplazo por los definitivos. El cuerpo es más delgado y crece en altura.

A nivel social es la etapa de la amistad, de crear sus primeros amigos de verdad, de querer trabajar en grupo. El ambiente que le proporcionemos debe ser más amplio que antes porque ya empieza a tener relaciones sociales fuera de casa y es muy importante que tenga contacto con la realidad, necesita salir a la sociedad.

El ambiente escolar o académico que le proporcionemos debe ser más amplio que en los 6 primeros años y debe de tener contacto con la realidad. Debe ser tal que le permita buscar las razones detrás de los fenómenos físicos, químicos y biológicos.

El adulto en esta etapa debe de ser un “cuenta cuentos de la realidad”, una fuente de información constante, científica y rigurosa. Tiene que seguir siendo amoroso, justo y firme con los límites. Saber escucharles mucho.. Tiene que ser un facilitador y mediador en los conflictos que van a surgir a diario. Los niños en esta etapa aún no saben como gestionar los conflictos que surgen entre ellos, el adulto que les acompaña, primero tiene que ser un modelo positivo a seguir en la resolución de conflictos y después estar al lado de ellos a la hora de solucionar los que ellos viven. Debe darle la libertad necesaria para que experimente sus recién adquiridas habilidades sociales.

En esta etapa podemos ver una sub-etapa en los niños de 10 a 12 años, el pre-adolescente. Estos niños han comenzado ya su transformación corporal hacia la adolescencia pero psicológicamente todavía son niños, este desfase entre lo corporal y psicológico es lo que le hace tener, en ocasiones, comportamientos erráticos. Pueden ser irrespetuosos y mostrar una actitud cínica, sobre todo, ante figuras de autoridad. De nuevo es preciso tener al lado un adulto de referencia amoroso y firme.

 

 

  • ADOLESCENCIA (12-18)

 

Este es un periodo muy intenso de grandes cambios y transformaciones, igual que el primer plano de 0 a 6 años. Hay dos sub-planos, igual que el primer periodo.

Sub-plano de 12 a 15:

Es el nacimiento del individuo social. Es una etapa de inestabilidad física y psicológica, de desánimo y dudas acerca de sí mismos. Revaloran lo que son, a lo que le dan importancia, lo que quieren. Hay muchos cambios hormonales y comienza la búsqueda del otro sexo, con esto la capacidad de crear amistades profundas.

Sub-plano de 15 a 18:

Se vuelven más estables. Tienen una gran urgencia de ser independientes y de sostenerse económicamente. Se va formando su personalidad social y su conciencia social, se ven más como ciudadanos del mundo.

Sus emociones son frágiles, lloran mucho, tienen épocas depresivas y sus sentimientos están siempre a flor de piel, son muy empáticos. No les gusta el autoritarismo y las críticas. Necesitan poner sus emociones en algo y desarrollan sus habilidades artísticas como pintura, escritura, música, etc. Se especializan en hacer cosas y van descubriendo sus propias habilidades. Quieren probarse a sí mismos ante su grupo de referencia pero les mueve mucho el compañerismo y desean que todos lo logren al igual que él. Suelen ser insistentes y estar muy presentes para ayudar al menos diestro o al más miedoso y el triunfo del compañero será parte de su triunfo, como si esto lo uniera al resto de la humanidad.

Necesitan un ambiente académico que les interese y en el que ellos puedan elegir las actividades que les gustan, de nada sirve cargarles con temas para memorizar porque no le van a ver el interés. Necesitan saber que están aprendiendo y haciendo algo útil para la sociedad y para el bien común. Deberían prepararse, ante todo, para saber realmente lo que van a querer hacer después, porque cuando lo sepan podrán dedicarse con pasión a ello.

El adulto que les acompaña debe valorarle  independientemente de lo que haga. Deben demostrarle que el amor que siente por él es incondicional, que lo que hacen no afecta a lo que se siente por ellos. Que respete su personalidad y sus decisiones. Con sentido del humor, ya que los adolescentes tienen un gran sentido del humor. Que le escuche sin juicios, que confíe en él y que siga siendo firme con los límites que van a tener que ver, sobre todo, con el respeto y la convivencia.

Durante todo esta etapa de los 12 a los 18 años se nos da la oportunidad de sanar las heridas de la infancia. Es como un volver a nacer. La adolescencia es una oportunidad para curar las huellas mnémicas, son huellas que se crean en la infancia y se quedan grabadas en el inconsciente y que todos tenemos.  En la adolescencia podemos explorarlas, sacarlas y sanarlas.

 

  • MADUREZ (18-24)

 

Los jóvenes a esta edad ya son capaces de contribuir a la sociedad. Es un periodo de consolidación y expansión. Existe en ellos un deseo de auto realizarse para alcanzar un equilibrio moral. Ya ha desarrollado su personalidad social y puede tomar decisiones y aceptar las consecuencias. Es una etapa en la que se consolida la independencia psicológica y económica.

Como conclusión decir que es muy importante conocer estos planos de desarrollo por los que pasa el niño desde que nace hasta que es un adulto maduro y responsable. Conociéndolos podemos acompañar mejor a nuestros hijos o alumnos, entenderles y aceptarles para poder responder de forma adecuada a las necesidades de cada etapa y apoyar su desarrollo. Termino con algo que dije al principio del post, si somos capaces de acompañarles de forma adecuada a través de estos años de crecimiento, al final veremos un adulto autónomo y responsable a la vez que respetuoso con toda su comunidad.

 

La torre rosa es un material bellísimo que pertenece al área de sensorial. Algunos materiales de este área no fueron creados por María Montessori sino que ella encontró estos materiales y trabajó con ellos. Fueron dos médicos franceses, Itard y Seguin  los creadores. Ambos trabajaron con niños con retraso mental y primero fue Itard el que creó ciertos materiales y después Seguid los perfeccionó. En los años 1900 la Dra. Montessori rastreó y encontró los diseños de estos materiales y trabajó con ellos. También tuvo influencia el psicólogo alemán Wilhelm Wundt, (1832-1920), que construyó una torre como la que hoy conocemos como «torre rosa». Él pedía a los niños que la construyeran y luego la derribaran, usando ésto como una medida de inteligencia.

Cuando comenzó su trabajo en san Lorenzo, con la apertura de su primera casa de niños en 1907, la Dra. Montessori usó estos mismos materiales, los cuales fueron probados y elegidos de acuerdo a la extensa observación que ella hizo acerca de la elección espontánea que provocaban, el interés, la influencia con la que eran usados, la concentración que producían dando al niño sentido de  perseverancia, éxito y confianza.

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La Torre Rosa, se le presenta al niño a partir de los 3 años aproximadamente. Está compuesta por 10 cubos de madera rosa que difieren en 3 dimensiones: alto, largo y ancho; cuya medida aumenta progresivamente.

torre-rosaEste material tiene como propósito la discriminación visual de dimensiones y el control muscular de la mano y la vista. También de forma indirecta se prepara al niño para desarrollar la mente matemática (orden y precisión) y el refinamiento del movimiento voluntario. Tiene su control de error, como todos los materiales Montessori, es decir que el niño/a no necesita que nadie le diga si está bien hecho el trabajo ya que el mismo material se lo muestra. El niño, cuando esté preparado se dará cuenta de que los cubos no están montados de forma correcta porque notará la desarmonía visual que se produce.

Presentación 1.

  • La guía (el adulto) irá con el niño al lugar donde está la torre rosa  y le dirá que van a trabajar con ella. Le pide al niño que coloque una alfombra en el suelo en un lugar alejado de la torre. No al lado para que el niño tenga que caminar con los cubos en la mano.
  • La guía le dice que van a llevar los cubos a la alfombra, uno a uno, los primeros los lleva ella y le muestra al niño cómo cogerlos. Coge el cubo más pequeño por la parte superior, con todos los dedos de la mano derecha y coloca la palma izquierda unos 5 cm abajo del cubo, por si se le cae. Lo lleva a la alfombra y lo coloca en la parte derecha de la misma. Lleva uno por uno 3 cubos más, de la misma forma y los va colocando, mezclados, en la parte derecha de la alfombra.
  • Invita al niño a llevar los cubos que quedan. Cuando terminan de llevarlos todos se sientan en la alfombra para empezar a montar la torre.
  • Primero la monta la guía para que el niño la observe. Coge el cubo más grande y lo coloca en el área izquierda de la alfombra, va cogiendo los siguientes y los va colocando uno encima del otro. Cuando terminan se levantan y observan la torre desde todos sus ángulos.
  • Quita uno por uno los cubos, los coloca mezclados en la parte derecha de la alfombra e invita al niño a hacerla.
  • El niño comienza a hacerla y se le deja que la hago solo, no se le corrige. Si la monta perfecta es porque se nos pasó la edad de presentación, ya que lo ideal es que no sepa montarla e investigue cómo hacerlo.
  • Cuando termina de trabajar con ella, se desmontan los cubos y se van llevando a la base para dejarla como estaba. En este momento de colocarla en su base sí que puede ayudarle la guía para que se quede montada correctamente.

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A partir de esta primera presentación se le pueden mostrar otras formas de trabajar con la torre e incluso se pueden hacer juegos de memoria.

Presentación 2. Se pasa el cubo más pequeño por los espacios entre los cubos

  • Esta presentación se hace cuando el niño ya sabe montar la torre.
  • Se colocan los cubos uno por uno alineándolos en la esquina superior izquierda, de forma que la parte de atrás y lado izquierdo queden unidos.
  • La guía toma el cubo más pequeño y lo pasa por la cornisa que hay entre el cubo más grande y el que le sigue, empezando de izquierda a derecha, primero por enfrente del cubo y luego dando la vuelta hacia el lado derecho, para que el niño note que la diferencia de dimensiones entre cada cubo es igual al tamaño del cubo más pequeño.
  • Hace lo mismo en todos los espacios
  • El cubo más pequeño es la unidad de diferencia.

Después de esta presentación se puede montar la torre con antifaz.

Los juegos de memoria que se pueden hacer son los siguientes:

  1. Montar la torre utilizando dos alfombras a distancia:   Se colocan dos alfombras con cierta distancia entre ellas. En una se colocan los cubos desmontados y desordenados y el niño debe llevarlos uno a uno a la otra alfombra para ir montándolos. Coge el bloque más grande y lo lleva, después viene a por el que le sigue y así con todos.
  2. Se le pide que traiga un cubo más grande o más pequeño:Utilizando también dos alfombras y estando los cubos desmontados y desordenados en una de ellas, la guía toma un cubo mediano y lo lleva a la otra alfombra. Le pide al niño que vaya a la alfombra donde están los cubos y le traiga otro diciendo por ejemplo: «Trae el cubo que le sigue a este» «Trae un cubo más grande o más pequeño».

Este es el trabajo que se puede mostrar al niño con la torre rosa pero después él podrá trabajar con ella como se le ocurra y podrá hacer las variaciones que quiera, ahí ya entra su imaginación.

Espero que disfrutéis muchísimo este material.

 

GUÍA PARA QUE PUEDAS TRANSFORMAR TU AULA.

 

Si me pongo a soñar acerca de cómo me gustaría que fuera el sistema educativo público me viene a la mente Montessori, será porque soy una enamorada de esta pedagogía, aunque soy consciente que no le gusta a todo el mundo. Entonces, pienso en escuelas públicas con libertad de elección en cuanto a la pedagogía que siguen, eso sería ideal, poder elegir un cole para tus hijos que dependa más de su metodología y no tanto de otros factores.

Hoy quiero escribir sobre cómo es un cole Montessori y cómo se podría adaptar a nuestro sistema público, ya hay aulas y maestras que están haciendo ese cambio.

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Un cole Montessori necesita, lo primero, maestras formadas en la pedagogía, así pues deberían ser Guías formadas, o al menos tener algún tipo de formación al respecto, es lógico, como cualquier otra disciplina necesita una formación, ya que para poder ejercer se necesita una gran transformación interior que se lleva a cabo durante la formación de Guía. Se necesita un cambio de la mirada hacia los niños y niñas. Se necesita una mayor confianza en ellos, y por tanto, estar preparada para darles mayor libertad y autonomía de la que se les permite en la escuela tradicional. Os cuento un ejemplo real, el otro día me contaba una amiga que su hijo de 1º de Primaria, casi 7 años,  no se pudo limpiar al ir al baño porque se le había olvidado coger el papel. ¿Cómo? me extrañé yo. -¿No tenéis papel en el baño? – No -le dijo él – el papel está en el aula y allí lo cogemos para ir al baño. ¡¡¡Menuda sorpresa la mía!!! ¿Cómo entendemos esto? Los niños de 1º de primaria parece que no están preparados ni se confía en ellos para que tengan papel en los baños, supongo por si hacen mal uso de él, esto es una falta de libertad y de confianza tremenda. Esto hace que en etapas posteriores estén tan contenidos los niños que cuando les das un poco de libertad se revolucionen porque no saben qué hacer con ella, no saben gestionarla. Esto no ocurre en un aula Montessori. Los niños desde los 3 años van solos al baño y cuando lo necesitan, sin pedir permiso, y tienen a su alcance todo lo necesario para su aseo personal. Este es sólo un ejemplo pero podría poner muchos más.

Para poder cambiar la mirada hacía el niño se necesita una gran transformación interior. Lo primero es la preparación del adulto que acompaña a los niños. Una vez la maestra está preparada para el cambio nos ponemos manos a la obra. Montessori necesita la mezcla de edades para que se dé una socialización más rica entre los niños, en la etapa de infantil, es decir, de los 3 a los 6 años, los niños están juntos y a ese aula la llamamos “Casa de niños”, viene de la “Casa dei bambini” que María Montessori creó para los niños con los que inició su método. Se trataba de hacer un aula en la que los niños se sintieran como en su propia casa, era realmente una casa de niños, donde todo está a su alcance y pensado para ellos. En el sistema público actual no es posible mezclar edades, así que tendríamos que adaptar cada aula y poner material adecuado para cada edad, se puede hacer aunque no es lo ideal porque se pierden los beneficios, cómo los de 6 años ayudan a los de 3 y se pierde el que cada niño lleve su propio ritmo porque es posible que uno de 4 necesite un material de menos edad o de más.

El siguiente punto sería recomponer la estructura del aula, fuera tantas sillas y mesas, no una por niño y no cada mesa marcada con el nombre del niño. Lo ideal es que haya 1/3 de mesas de los niños que hay en clase, por ejemplo, para 25 niños unas 8 mesas. Sillas sí que habrá una para cada niño pero no es necesario ponerlas todas, ya que es más importante que haya espacio para moverse libremente por el aula y tanto mueble que dificulta el movimiento, además, será poco probable que estén todos los niños sentados al mismo tiempo trabajando, hay muchos materiales que se trabajan en alfombras en el suelo. En el único momento que se necesita estar todos sentados con la guía o maestra lo hacemos en el suelo, y son los momentos de asamblea.

Otras características que debería tener el ambiente ideal y que podemos intentar conseguir en la medida de lo posible son:

  •   Un ambiente bello y limpio.
  •  Con luz natural y paredes de color blanco
  •  Con salida al exterior de forma libre, no al patio, sino a una terracita donde estén algunos materiales de vida práctica.
  • Sólo se pone un material de cada, para que los niños aprendan a esperar cuando otro lo esté usando.
  • Todo ordenado siguiendo las áreas que luego os cuento.
  • Todo al alcance de los niños.
  •  No se usan materiales de plástico ni de juguete, todo es real para que el niño sepa cuidar de ellos. Las jarras y vasos para beber agua son de cristal, si se rompen, se recogen y se limpia, para ello está el adulto custodiando. Los niños así aprenden a tratar los materiales más frágiles.

En Montessori tenemos 4 áreas básicas donde se incluyen todos los materiales y aspectos a trabajar con el niño, son: vida práctica, sensorial, lenguaje y matemáticas. El aula deberá estar ordenada según estas 4 áreas. No voy a extenderme en materiales porque ya escribí un post sobre esto: “Material Montessori por edades

1. Vida práctica.

Son los primeros materiales que se muestran a los niños cuando entran al ambiente con 2 años y medio o 3. Son ejercicios para mantener el ambiente limpio, aseo personal, gracia y cortesía (relaciones sociales) y ejercicios de trasvase de líquidos y sólidos. También incluimos todo lo relacionado con arte y educación plástica.

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2. Sensorial

Es todo aquel material que le ayuda al niño a trabajar con sus sentidos, tiene el propósito de desarrollar sus percepciones sensoriales y refinarlas. Pondremos material para cada uno de los sentidos y dependiendo del aula adaptado a la edad, ya que no será posible la mezcla de edades. Incluimos aquí también geografía e historia.

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3. Lenguaje. Son los materiales destinados a la adquisición y perfeccionamiento del lenguaje oral y posteriormente escrito. Empezamos con materiales destinados al enriquecimiento del vocabulario, después lenguaje escrito y lectura, el fin último de la lectura será la comprensión lectora. Estos materiales los elabora la guía en función de su aula.

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4. Matemáticas. Es el área que se trabaja más tarde ya que los niños suelen estar preparados para las matemáticas a partir de los 5 años, por lo tanto hasta el aula de 2º de infantil no haría falta poner mucho material de matemáticas. El material de las distintas áreas hay que elaborarlo o comprarlo, cada material tiene una forma precisa de presentárselo al niño. Como ya he dicho antes, se tiene sólo un material de cada por aula. En esta entrada no puedo contar qué materiales tendremos que elegir para cada aula y como presentarlos porque sería muy extenso.

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Si estás interesada en dar un cambio Montessori a tu aula puedes contactar con nosotros y podemos orientarte personalmente.

Para mí, lo más importante en un aula Montessori es la mirada al niño, la forma de acompañarle en su día a día.

  • Los niños van entrando al aula por la mañana conforme llegan, no se hace asamblea todos los días, cuando llegan la guía saluda y el niño ya se dirige a elegir el material con el que quiere trabajar.
  • Un día a la semana o en los momentos que se necesite la guía reúne a todo el grupo y hacen asamblea para hablar de aspectos que se necesiten tratar.
  • No hay castigos ni recompensas. Los castigos no funcionan y degradan al niño. Las recompensas no son necesarias porque el niño se da cuenta por sí sólo de las cosas que va haciendo bien, y eso ya es en sí mismo una recompensa intrínseca para él.
  • El material Montessori es auto correctivo, es decir, si el niño no lo hace bien el mismo material se lo indica y probará a hacerlo de nuevo hasta que le salga, es un material que invita a la repetición y a la concentración, por lo tanto, no se corrige nunca a los niños porque cuando estén preparados para ver su error lo verán por ellos mismos y si no están preparados de nada sirve corregirles.
  • La guía debe conocer todo el material y saber cómo se utiliza y cómo presentarlo al niño.
  • Las presentaciones son individuales. La guía, mediante la observación previa y la edad del niño, elige qué materiales pueden ser aptos para cada niño. Debe de tener un registro de cada niño con todos los materiales e ir indicando cuales le ha mostrado y si los tiene superados o no, es una forma de ver el progreso del niño.
  • No se le evalúa ni se le dan notas numéricas, pero sí que la guía lleva un registro de lo que va trabajando cada niño para posteriormente informar a los padres o para las evaluaciones del centro.
  • ¿Cómo se hace una presentación? La guía llama al niño y le pide que le acompañe a la estantería donde está el material que le va a mostrar. Le pide al niño que lo coja y lo lleve a una mesa o alfombra. Allí la guía, le muestra con movimientos lentos y precisos cómo se utiliza, después le pide que lo haga él. Mientras el niño lo hace ella puede irse y dejarle sólo con el material. Así va haciendo presentaciones individuales a cada niño.
  • Los niños eligen libremente qué material hacer, siempre y cuando se les haya presentado. Tienen libertad de movimiento, de elección de trabajar o no, de ir al baño, de comer y beber cuando quieran. No hay un horario de almuerzo, en el aula hay un espacio destinado a almorzar y allí se pone una bandeja con el almuerzo del día y el agua. Cada niño va a almorzar cuando lo necesite.

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Para finalizar y a modo de resumen unas pinceladas de cómo sería el manejo diario del aula:

  • Acercarse al niño con una actitud positiva cada nuevo día, da igual lo que haya pasado otros días con un niño en concreto.
  • Reconocer que cada niño es diferente.
  • Respetar la dignidad de los niños, hablándoles de forma adecuada y si hay que hacer algún comentario a su comportamiento hacerlo en privado.
  • Mostrar satisfacción con el progreso del niño.
  • Ayudarles sólo cuando nos lo piden.
  • Creer y confiar en el niño.
  • No compararles.
  • Observar, esperar y actual. No reaccionar.
  • Siempre interrumpir y re-direccionar conductas disruptivas. Los niños necesitan del adulto para gestionar sus conflictos. Necesitan un modelo adecuado de comportamiento ante los conflictos.
  • Ponerse a nivel del niño, manteniendo el contacto visual y hablando en voz cálida y suave.
  • Evalúate a ti misma al final del día.
  • La duración ideal del tiempo de clase son 3horas por la mañana.
  • Promueve la independencia de los niños.
  • Establece límites desde el primer día y sé coherente con ellos.

Creo que aquí os he mostrado unas pinceladas sobre cómo se aplica Montessori, soy consciente que falta mucha información pero me resulta imposible contarlo todo porque sería muchísima información de golpe. Me encantaría saber que en muchos colegios las aulas de infantil se van transformando en aulas en las que los niños pueden moverse y trabajar de formas distintas. Donde no hay castigos y donde no están sentados haciendo fichas, dónde no tienen que pedir permiso para ir al baño y pueden elegir si sentarse o estar de pie y dónde sentarse. Si no es Montessori que sea otra pedagogía pero ojalá vayamos, entre todos, cambiando la forma de relacionarnos con nuestros niños, ellos lo esperan así de nosotros. Cualquier duda o si necesitáis más información no dudéis en poneros en contacto con nosotros.


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